"Jul y Gan" | La opinión de Manuel Machuca. La Colina de Nervión, noticias del Sevilla y mucho más

Si algo me gusta del Sevilla de esta temporada es lo en serio que se toma los partidos. Eso no quiere decir que no lo hayamos visto perder, y ganar, alguno que no debía, que a veces se haya echado para atrás de una forma que nos exaspera -con frecuencia se nos olvida que el contrario también juega y que tiene tantas ganas de llevarse la victoria como nosotros- y que, al final, el fútbol lo deciden con mucha frecuencia los detalles o los caprichos de la dichosa bola redonda que nos sorbe a todos el seso.

Que los nuestros hayan vencido por cinco a cero en el terreno de un equipo de tercera división no debería ser noticia que llame al triunfalismo, claro que no, pero sí que creo que la actitud de los jugadores, titulares o no tanto, sí que es motivo de esperanza y de alegría. Lo digo días antes de que juguemos en un estadio en el que menos mal que no podemos vestir la indumentaria titular, porque en las últimas temporadas la caca se hubiera notado en las calzonas. Y por eso, tengo la esperanza, como decía, de que, ganando o no, tengamos la dignidad de dar la cara.

El partido frente al Escobedo parecía de futbito, tanto por las dimensiones del terreno de juego como por el césped artificial, y ni aun así el equipo dejó de meter la pierna en ningún momento. Como muestra puede valer el ejemplo de la furia de Reguilón tratando por todos los medios de recuperar la pelota en los tres cuartos, en el minuto ochenta y con cuatro goles de ventaja en el marcador. Los títulos se ganan así, no hay otra forma.

Es la actitud la que lleva lejos a los equipos. El talento posiciona, pero la mentalidad dispara hacia adelante y explora límites desconocidos. No será fácil mantenerla frente a equipos que nos superan en talento, pero tampoco lo es contra conjuntos manifiestamente inferiores como puede ser este Escobedo, sexto en su grupo de tercera división, y el Sevilla estuvo concentrado, peleón y serio. Ojalá que el sábado también continúen así y demuestren que eso que dice el himno del centenario no es un verso vacío de contenido ni una realidad pasada que nos remita a Kanouté y sus compañeros.

Será muy complicado el encuentro del sábado en el Bernabéu. El Real Madrid está fuerte, más si cabe que otros años, e iremos sin Ocampos y con un delantero de menos, puede que hasta dos. Iremos con un ataque que continúa sin demostrar mucho acierto ante el gol, porque parece que la chistera de Monchi no dará para que pueda haber cambios sustanciales en tan poco tiempo. Pero la actitud del domingo por la mañana dice mucho de lo enchufados que están los jugadores, de las ganas que tienen de hacer cosas importantes, y eso también es obra del entrenador que los conduce.

Soñemos con que el Sevilla que salte al césped de la Castellana madrileña lo haga con el espíritu combativo del que jugó en Camargo. Por mucho que Courtois no sea Rafa, ni Sergio Ramos tenga algo que ver con Bubu, ni Benzema pueda compararse con Somavilla.

Es cierto que el Sevilla necesita un delantero goleador. No lo es menos que quizás haya que retocar más alguna línea si hay más salidas en la plantilla, que vienen tiempos en los que hay que estar atentos y fuertes en tres competiciones y que quizás por ello pueda faltar dar algún toque que acabe por darle la guinda a nómina magnífica de jugadores. Pero, tan cierto como todo esto es que será la fuerza colectiva del grupo, la de ser un equipo de veinticinco futbolistas prestos a darlo todo por la camiseta, nos enfrentemos al Escobedo o al Real Madrid, al Chelsea o a la Leonesa, la que explorará nuestros límites. Que no nos falte la actitud, la única que nos puede llevar tan lejos como son capaces de hacerlo nuestros sueños.

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