sevilla fc
Maradona, durante un partido del Sevilla FC

El 22 de septiembre de 1992, se hizo oficial el fichaje de Maradona por el Sevilla FC. Por petición expresa de Bilardo, y después de casi un mes de arduas negociaciones, Luis Cuervas consiguió cerrar la operación por 7,5 millones de dólares –unos 750 millones de pesetas. El astro argentino aterrizó en una Sevilla entusiasmada por la Exposición Universal del 92 y la afición sevillista, cansada de esperar glorias, lo recibió con los brazos abiertos. Sin embargo, la losa de problemas que arrastraba desde hacía tiempo acabó sometiendo a un jugador del que no solo el público hispalense, sino también el mundo del fútbol en general, esperaba mucho más. Aunque en líneas generales, hablando en términos deportivos, el periodo del diez en la capital andaluza fue insulso, supuso todo un hito en la historia de una entidad que daba los primeros pasos para convertirse en lo que es hoy.

Maradona, en el Sevilla FC

El debut oficial fue el 4 de octubre de 1992. Un viejo San Mamés que volvía a dejar anonadado a Maradona, fue testigo del regreso del jugador a un partido oficial después de la sanción. Fue un partido trabado, hostil, que no hizo más que verificar el mal estado de forma de Maradona e hizo más patente aún su punto débil dentro del terreno de juego: su tobillo derecho. Sin embargo, el siguiente partido, contra el Zaragoza, resultó ser historia. Con la afición del Sevilla FC arropándole, consiguió marcar su primer gol con la camiseta blanquirroja. También fue ese el partido de la conocidísima imagen del diez dando toques a una bola de papel de plata en el córner, que provocó el clamor del público sevillista.

Desde entonces, consiguió completar una primera vuelta de campeonato ilusionante, dejando destellos de su enorme calidad y alcanzando una cierta regularidad en su juego. El argentino estaba cómodo, se sentía querido por el equipo, que peleaba por las primeras plazas, y la afición. Motivación que se hizo patente con la recuperación de su peso ideal. De aquella primera mitad de temporada quedan para el recuerdo actuaciones como la del 2-0 al Real Madrid, en la que la defensa madridista salió mareada del feudo sevillista. O el gol de falta que acalló la arrogancia de un Cañizares que aseguró que no recibiría un gol del argentino.

Pese al éxito del principio, comenzaron a salir a flote ciertos factores que desequilibraron la trayectoria que estaba llevando Maradona. Este terminó la temporada con cinco goles en veintiséis partidos. El que marcó un antes y un después en su relación con la directiva fue aquella vez que, desobedeciendo al club, marchó a Argentina a jugar un amistoso con la selección. Dicho acto, que sacó su faceta rebelde, se tradujo en una sanción de carácter interno que crispó los nervios del argentino.

Expectativas

Días antes de hacerse oficial, Bilardo reunió al primer equipo y anunció el hecho tan esperado: “Señores, vamos a fichar a Maradona. Quiero que entiendan que Diego tendrá su sitio principal y nosotros, otro. Él será la figura. Necesito que lo entiendan porque ser Maradona es algo muy complicado”. El mensaje fue entendido por todos y se le entregó el brazalete de capitán. La noticia que ocupaba las primeras páginas de los diarios deportivos del momento se hizo realidad. Si bien era ilusionante, también se sabía quién era Maradona, tanto lo bueno como lo malo, y el objetivo era sacar lo mejor de él. Rescatarlo del declive.

Si a la afición le faltaba poco para terminar de caer en el delirio, fueron las palabras del astro argentino las que terminaron por convencer a un sevillismo sediento de triunfos de su equipo: “Vamos a ser un equipo campeón”. Los abonados subieron de 26.000 a 40.000, marca histórica del club.

El revuelo que causó la llegada del Pelusa no quedó ahí. El Sevilla FC se embarcó que una gira mundial para que el mundo volviera a verlo. De Turquía, donde cuentan que el equipo no podía salir del aeropuerto, a Buenos Aires, donde los futbolistas de aquel plantel privilegiado cuentan que vieron a gente subida hasta en farolas. Dicha gira terminó en el Sánchez-Pizjuán, en un partido contra de Bayern de Múnich el 28 de septiembre de 1992. Fue tal la caja que se logró hacer en estos partidos, que la inversión de tres millones que Diego había hecho para facilitar su fichaje, quedó cubierta. El Sevilla FC vivió unas fechas de expectación mediática que se tradujeron en ingresos publicitarios, venta de entradas y demás beneficios que soliviantaron la presión con la que tanto el fichaje como el salario de Maradona apretaban a las arcas del club.

Luces y sombras

Pese a todos los intentos del Sevilla FC y del propio jugador, las malas costumbres y la expectación mediática sobre el icono terminaron por comerse al hombre que había tras él. Todos los miembros de aquel equipo recuerdan con cariño a Maradona. Desde Monchi, que cuenta la vez en la que le regaló un reloj para que no llevara más de imitación, hasta Šuker, que recuerda los pases que el argentino le regalaba para dejarlo solo delante del portero. Todos querían al Pelusa. Lo tenían como a un hombre cercano, cariñoso, buen compañero, pero con un talón de Aquiles que significó su perdición: la noche.

Prieto recordó las salidas nocturnas con Diego en el Informe Robinson que documenta esta aventura del diez en Sevilla: “Los jueves, el equipo salíamos a cenar juntos. Maradona venía y, lógicamente, a las doce y media no te lo llevas a dormir. Maradona era Maradona, y podía desaparecer en cualquier momento”. Diversas multas de circulación, y las salidas por la noche sevillana significaron el inicio de un nuevo fin para el argentino. Comenzó a llegar tarde a los entrenamientos y perdió el protagonismo en el equipo. La redención del jugador no se consumó. Hasta tal punto el Sevilla FC empezó a desconfiar de él, que hasta resolvió el contratar a un detective privado para que ratificara los malos rumores que empezaron a orbitar sobre él.

La afición, por su parte, que lo disfrutó solo a ratos, vio resignada su salida al final de temporada. El astro argentino pasó sin pena ni gloria por Sevilla. Y solo ahora, con el correr del tiempo, su paso por el club hispalense se entiende como una hazaña. No todos los días uno de los mejores jugadores del mundo se pone la camiseta de tu equipo.

Llegada entre algodones al Sevilla FC

Idílica fue la época de Maradona en el Nápoles, pero los fantasmas de drogas y malas compañías que lo perseguían desde su periplo en el Barcelona volvieron a encaramarse a sus espaldas. En marzo de 1991, en un partido contra el Bari, el argentino dio positivo en cocaína en un control antidopaje. La Federación Italiana lo sancionó con quince meses retirado de los terrenos de juego, periodo que el Pelusa decidió pasar en Buenos Aires. Allí sus amistades tampoco fueron las más correctas e hicieron que el futbolista terminara internado en una clínica de desintoxicación. En aquellos momentos, se daba por terminada la carrera de una leyenda con treinta y un años. Sin embargo, aparecieron las figuras de Bilardo, Cuervas y el Sevilla FC.

El entrenador argentino Bilardo, con su petición, encendió la mecha de una idea que terminó siendo de interés mundial. No solo le interesaba al Sevilla la vuelta del argentino. La FIFA, por su parte, veía en el futbolista un reclamo publicitario insuperable para promocionar el mundial de Estados Unidos del 94, y presionó para su salida del Nápoles. Ante las primeras negativas del presidente, Corrado Ferlaino, que se aferraba al contrato de Diego, vigente hasta 1993, Cuervas, ayudado por el presidente de la FIFA, Blatter, e incluso por Berlusconi, presidente de Mediaset, consiguieron cerrar un traspaso de 7,5 millones de dólares. 3 de ellos salieron del bolsillo de Maradona, que quería alejarse de la ciudad italiana y llegar a un club donde lo esperaba el técnico y un compañero, Simeone, de la histórica Argentina campeona de del mundo en 1986.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable A&A Comunicación y Medios S.C. .
  • Finalidad Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Su consentimiento.
  • Destinatarios A&A Comunicación y Medios S.C..
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.