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Banega retiene un balón frente a Canales en el Gran Derbi. Fuente: Sevilla FC

El Sevilla consiguió una victoria de ensueño ante su eterno rival. El estadio verdiblanco se engalanaba para la ocasión, con un ambiente propio de las grandes citas. La intensidad de la grada se contagió al campo con dos equipos que dieron el máximo para ganar el derbi por antonomasia. Finalmente, el triunfo le sirve al conjunto sevillista para reafirmarse en su buen estado de forma y situarse en puestos de Liga de Campeones.

Derbi (des)controlado

Lo cierto es que las fases del encuentro fueron, cuanto menos, peculiares. Los de Lopetegui supieron cuándo golpear, pero no cómo gestionar esos golpes. Aunque el Sevilla dio ciertas muestras de serenidad durante el partido, la presión del conjunto bético en el medio campo logró desencajar el juego sevillista. Mientras que la salida de balón del Sevilla se veía en comprometida con cierta facilidad, el Betis lograba encontrar un hombre libre entre líneas que daba sosiego a la circulación. Mención especial a la entrada por bandas, con un Álex Moreno que logró profundizar en demasiadas ocasiones.

Con todo ello, la seriedad del conjunto nervionense fue muy notable. Se notaba el sentimiento del derbi, por lo que el manejo de esas sensaciones por parte de los futbolistas era esencial. Cuando más apretaba el equipo verdiblanco, el Sevilla consiguió su primer tanto. Igualmente, con el gol de Loren al final de la primera parte y su consecuente resurgimiento en el comienzo de la segunda, el equipo sevillista se mantuvo firme, con una solidez defensiva reconocible. Poco a poco fue logrando encadenar jugadas más largas que, finalmente, dieron lugar a un segundo gol. Cabe destacar el manejo de los últimos minutos por parte del Sevilla. Aprovechando el cansancio del rival, los de Lopetegui manejaron la posesión sin presión alguna, tratando de hacer pasar los minutos con calma.

De Jong, al fin

El delantero sevillista mostró sus cualidades en el mejor escenario imaginable. Por alto fue un verdadero incordio para los tres centrales béticos, que siempre llevaban las de perder. Una lectura de partido por parte de Lopetegui que fue crucial para dar amplitud y salida al equipo en más de una ocasión. Fijando a los defensas una y otra vez, el holandés realizó buenos movimientos de entrada y salida que permitían abrir huecos a sus compañeros. Aunque terminó el partido muy desgastado por el esfuerzo realizado, el premio del gol fue muy merecido, dando así una nueva victoria a su equipo. Dos goles con el Sevilla (de momento) que significan seis puntos.

Óliver Torres, desaparecido

Celebraba su cumpleaños como titular en el derbi sevillano, pero su actuación dejó mucho que desear. Su desempeño defensivo está fuera de toda duda, ayudando constantemente a los laterales y tratando de realizar robos. Sin embargo, Óliver en ningún momento se encontró en fase ofensiva. No lograba combinar con fluidez en el mediocampo y no generaba superioridad a la hora de crear llegadas al área rival. Fue la primera sustitución del encuentro más por las circunstancias del partido que por su compromiso.

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