Lazio - Sevilla FC. Imagen | AFP.

Roma fue testigo de una de esas noches de gladiadores que la llenaron de gloria hace ya tantos siglos. Se cambió el combate singular sobre el albero del Coliseo por un 11 contra 11 sobre el verde del Olímpico de Roma, aunque el estado de este no tenía nada que envidiar al albero, en un encuentro que pudo haber acabado mucho peor para los locales. El Sevilla sólo consiguió un tanto pese a ser infinitamente superior a su rival, desperdiciando varias ocasiones clave para rematar la eliminatoria.

Todo de cara

El bajo nivel del fútbol italiano quedó patente en el día de ayer. La Lazio demostró un nivel paupérrimo, exceptuando a Correa y sus ganas de anotar a su ex-equipo, además de una plaga de lesiones. Milinkovic Savic e Immobile, los mejores jugadores del conjunto romano, se quedaron en la grada. A ellos se sumaron los tres cambios de Inzaghi, obligados por lesión. Los italianos parecían ser tan frágiles como un monumento en decadencia, destrozado por el paso de los años, ante las acometidas de un Sevilla que pudo haber ganado por más de un gol.

La defensa de los locales era inexistente, propiciando así varias contras peligrosas aunque sólo una de ellas tuvo recompensa. La combinación de dos de los jugadores más criticados actualmente por el sevillismo, Escudero y Sarabia, acabó con asistencia de este último a Ben Yedder. El franco – tunecino no falló y asestó el golpe mortal a la Lazio, convirtiéndose así en el tercer máximo anotador de la Historia del Sevilla en Europa, mientras que los romanos veían como las pocas esperanzas que tenían se les escapaban en el minuto 22 de partido. Escudero demostró mejor nivel que en sus últimos encuentros, mientras que Sarabia sigue sin encontrarse y se ve desquiciado cada vez que algo no le sale, intentando marcar por todos los medios para desquitarse de su mal momento.

Imperiales

La calidad del Sevilla fuera de casa suele dejar mucho que desear, pero ayer no fue así. Los hispalenses parecen transformarse en Europa, siendo muy superiores a su rival no sólo por el mal momento que pasa, sino por la calidad demostrada. Kjaer fue un quebradero de cabeza para los delanteros romanos, especialmente para Joaquín Correa, y no dejó pasar más que dos balones por su lado. En estos pequeños fallos del danés apareció, como siempre, Vaclik para conseguir dejar la portería a cero de nuevo. Pese al poderío defensivo, las jugadas a balón parado siguen siendo un lastre para el conjunto hispalense, que vio como la Lazio estuvo a punto de conseguir el empate de esta forma.

En el centro del campo, Franco Vázquez fue dueño y señor del partido. El argentino regateó, pasó y dirigió la bola a lo largo y ancho del césped. Banega a su lado mejoró con respecto a los anteriores partidos, pero sin ser el de siempre. Además forzó la tarjeta para perderse la vuelta y así estar limpio para una hipotética siguiente ronda, por lo que Amadou o Roque serán titulares en Nervión. André Silva no marca pero crea juego, luchando y recibiendo balones que fueron de lo más peligroso y destacado del ataque hispalense. Su actitud de complemento ofensivo de Ben Yedder parece no lastrarle y se le ve cómodo en esa posición, perdonando mucho de cara a puerta por intentar asistir a sus compañeros.

Cambios inteligentes

Al igual que el día del Madrid, Machín buscó la verticalidad de su equipo para conseguir anotar. La entrada de Munir por Ben Yedder sirvió para dar descanso al franco – tunecino y minutos al flamante fichaje sevillista, que no pudo anotar pero dejó buenas sensaciones en los minutos que tuvo pese a fallar una de las más claras de los hispalenses.

Promes sustituyó a Escudero en un cambio claramente ofensivo que no sirvió para aumentar la ventaja, pero si para demostrar que el holandés acepta su rol de jugador de rotación sin rechistar, cumpliendo cada vez que juega. No tuvo suerte esta vez, pero desquició a la defensa romana con sus constantes internadas. Amadou fue la última sustitución para dar descanso a Sarabia, cuando el partido estaba roto y el míster sevillista intentaba contener las últimas embestidas de la Lazio.

Finalmente el pentacampeón se llevó la victoria, merecida pero que pudo ser mayor, ante un rival que no le puso las cosas muy difíciles. Nervión será el escenario del desenlace de esta eliminatoria que, atípicamente, se disputará un miércoles y en la que Sevilla dictará sentencia.

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