Monchi en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán.

Moneyball (2011) es una película dirigida por Bennett Miller y protagonizada por Brad Pitt y Jonah Hill. Basada en la historia real de Billy Beane, “director deportivo” del equipo de béisbol  Atléticos de Oakland. En ella Brad, en lugar de basarse en la experiencia de los cazatalentos y la intuición, selecciona a jugadores basados casi exclusivamente en su porcentaje de base (OBP). Al encontrar a los jugadores con un alto OBP pero con características que conducen a los cazatalentos a despedirlos, Brad reúne a un equipo de jugadores infravalorados con mucho más potencial del que se les reconoce y a un precio mucho más económico que las grandes estrellas. O sea ficha por posición, en lugar de por prensa, fama. Se guía por las estadísticas y no sólo por el rendimiento en su último partido.

Esa película siempre me recordó a Monchi. Brad Pitt en la película también había sido jugador y eso tenía mucha importancia dramática. En cierta forma creo que tu puesto en la cancha te determina, en el caso de Monchi es muy llamativo. Siempre sólo, atrás, parando, conteniendo, observando. Todo un portero.

Debemos alegrarnos por el bienestar de nuestro compañero. Desearle lo mejor. Eso hacen los amigos. Eso hacen las personas agradecidas y nosotros le debemos mucho. Una forma de darle las gracias es despedirlo con afecto, como se merece.

Luego, como forma de recordarlo viviremos el “Efecto Monchi”  ¿Acaso creen que las personas que lo vieron trabajar todos estos años no aprendieron anda?

El Sevilla tardará mucho tiempo en cambiar su forma de fichar. El “Efecto Monchi” hará que nuestra gente, (desde los “recogepelotas”, hasta el último hincha, la directiva, o  la prensa sevillista),  haga lo que hace desde años hace, casi sin querer: Mirar el fútbol internacional atentos a los jugadores jóvenes, a los que nadie mira. Y creer en la cantera, no asustarse cuando en un partido importante aparece en la cancha un chaval que hasta hace nada de tiempo estaba en la grada de Nervión. No dejarse deslumbrar por las estrellas. Ese es el “Efecto Monchi” y es nuestro.

Un último apunte,  en la película Brad Pitt se queda en el equipo pero su fórmula es copiada por otro que gana la liga. Esto también lo debemos reflexionar. Si creemos que saldremos campeones  de algo (solamente)  fichando bien, o si que  hemos salido campeones  gracias a los fichajes, entiendo la preocupación de algunos ante la salida de  Monchi.

 La buena noticia es que al fútbol se gana jugando en el campo, no en los despachos. Y si no es así, no es fútbol, busquémosle otro nombre a ese deporte aburrido y burocrático, que siempre ganan los ricos pero que necesitan que millones de pobres lo consuman.

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