Eduardo Cruz Acillona | El cristal con que se mira
Eduardo Cruz Acillona | El cristal con que se mira

Sin que sirva de precedente, voy a ponerme hoy estupendo y voy a afirmar, con la contundencia justa para no ser confundido con un cuñado cubata en mano, que una Peña no es un local donde se reúnen los aficionados de un equipo determinado. No, una Peña es un sentimiento, es un estado de ánimo.

Una Peña es un abrazo a manos llenas, un fondo de inversión y de inmersión a plazo fijo, una declaración de principios, descansos y pitidos finales. Una Peña es una familia hecha a medida, un viaje de placer sin billete de vuelta, un escaparate sin cristales, un secreto a voces, un cónclave de niños mayores de edad. Una Peña es un estado de excepción excepcional, un empate permanente entre tu risa y la mía, un paréntesis de la rutina, un pasacalles intergeneracional. Una Peña es un álbum de recuerdos de temporadas pasadas. Una Peña es un álbum de cromos de la próxima temporada. Una Peña es un concierto en directo con bises sin final. Una Peña es una sala de trofeos inmateriales. Una Peña es el fútbol de andar por casa. Una Peña es el área pequeña de la amistad.

Iba a ponerme estupendo, ya lo he avisado al principio.

Seguramente, tú tienes tu Peña. Y también, seguramente, es la mejor. Todas lo son. Yo tengo la fortuna de tener no una, sino dos Peñas. La primera de ellas cuenta con más de sesenta años de vida y se llama “Al Relente”. Allí recalé el siglo pasado, que se dice pronto, de la mano de mis amigos. Allí hemos presenciado victorias y derrotas del Sevilla FC, allí hemos celebrado cumpleaños y cualquier-excusa-es-buena-para-un-arroz, allí hemos recordado a compañeros que se han ido y allí hemos cantado goles hasta cuando no había partido. Allí he llevado a cien de mis paisanos para oficiar un hermanamiento entre peñas y todos me han demostrado que lo que ha unido el fútbol no lo separa ni dios. Allí he presentado mis libros y hemos puesto en escena los ensayos generales de nuestras rimas carnavalescas. Allí vamos siendo felices sin solución de continuidad.

Mi otra Peña apenas acaba de nacer. Se llama “Coke Andújar” y también está llena de amigos. Ellos quieren hacer un peña diferente, donde impulsar los valores culturales (sus socios fundadores pertenecen al mundo de la Cultura) y, como dicen en su página web, “trasladar esos valores e impulsar otros creando escuelas de fútbol en países en vías de desarrollo, con el objetivo de la formación y educación en valores como la igualdad a través de un deporte tan solidario y colectivo como es el fútbol”. Ellos, y la desbordante generosidad del 23 de Basilea, han hecho posible ya el sueño de construir un equipo de fútbol mixto en Senegal, en una de esas acciones altruistas con las que se te llena la boca con la palabra “solidaridad” y el dulce regusto no se te acaba de ir nunca del paladar. 

“Al Relente” y “Coke Andújar”. Yo tan sólo les he juntado. Y ellos, unos y otros, han hecho posible la magia. “Al Relente” ejercerá de anfitrión en su sede de la calle Aznalcázar, nº 6, en Nervión, para que la Peña Coke Andújar pueda presentarse en sociedad. La generosidad de unos y la solidaridad de otros.

Te invito a que vengas a disfrutar de esta ilusionante puesta de largo, este próximo sábado, día 12, a partir de las 12 del mediodía. Estará Coke y estarán mis amigos, que, si te apetece, también son los tuyos a partir de ahora. Allí nos encontrarás, en el área pequeña.

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