Dinero y fútbol, el negocio I Fuente: Agencias

Qué inocencia la mía. Tras agradecer varios minutos del preciado sol mañanero, comienzo a escribir. A pesar de mi activa disposición, la imaginación parecía haber traspasado la fase de evaporación. Pero de pronto, ocurre algo. Descubro a la ingenuidad, como causante de tal falta imaginativa. Y es que, nunca me había percatado de lo siguiente: me faltan caracteres. No necesito imaginación, sino caracteres. Toda una infinidad de palabras pacientes que redactasen las impactantes, pero reales, cifras de dinero que reciben los jugadores. Y posiblemente, tras una cola de análisis exhaustivos, seríamos invadidos por el cansancio. Seríamos muchos, los que tomaríamos sucesiones de ceros como cuentos de fantasías. Y paralelamente, los asentados bajo contratos de millones de caracteres, inventarían fábulas para vivir con 400 euros al mes. Sólo dos ceros. Qué locura, que realidad más contradictoria. Por consiguiente, es necesario recalcar algo. La magnitud del desequilibrio provoca incomunicación. Los de la cima, se empeñan en colocar la bandera de su persona.Y los de abajo, se empeñan en proseguir una lucha diaria. No obstante, las diferencias enfocan un punto común: la necesidad de valerse como persona.

Y es aquí, donde la medición de la valía de un jugador, depende de cifras de dinero. Valoramos la calidad, en función de habilidades traducidas en fichajes. Fichajes que precisan de incalculables caracteres para ser redactados. Juegan a la búsqueda de la valía, de una grada que afirme voluntariamente un agradable “tu sí que vales”. Y parece que no nos damos cuenta de algo. Existe una gran dependencia entre jugador y persona. Intentaré explicarme. Jugadores que miden su valía según cifras de dinero, acaban siendo personas dependientes de ello. Y esto también concierne a aquellos que desconocen toda una sucesión de ceros en su cuenta. Eso sí. Lamentablemente, muchos dirían que juegan en una liga menor. O no. Porque estos últimos parecen ser mayoría. Y también necesitan valerse como persona. Recientemente, escuché como un hombre, entre lágrimas, valoraba su persona en función del dinero que llevaba a su familia. Dos hijos, carencia de ayuda social, toda una montaña de macarrones, y su valía. Su valía de pedir, de recibir un “tu sí que vales” por parte de sus hijos. Y como muchos, esta persona no es jugador. Pero asienta su persona, en base a cifras de dinero.

Qué inocencia la mía. Qué locura la mía, por entrar en el respetado campo del dinero. Y recalco de nuevo mi ingenuidad, para gastar caracteres en algo más. Nuestro mundo contribuye a aumentar la exigencia de la valía personal. Siempre piden algo más, y parece no acabar. La ambición provocan intentos para subir de nivel, por colocar la bandera. De aumentar una grada para que las voces del “tu sí que vales”, retumben aún más fuerte. Más eco, más placer. Y así funciona, para que al final, todos sean dependientes de aquello por lo que le aplauden. No quiero entrar en ese juego. El poder nubla esa dependencia. Y quizás, vuelva a ser inocente para dictar la clave de tal abstracción. Intentemos que nuestra identidad, nunca, dependa de aplausos. Porque cuando estos decidan parar, nuestra persona será esclava de tal silencio.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable A&A Comunicación y Medios S.C. .
  • Finalidad Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Su consentimiento.
  • Destinatarios A&A Comunicación y Medios S.C..
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.