Sampaoli durante el Barcelona-Sevilla, vuelta de la Supercopa de España | Imagen: Seviilla FC

Querido Jorge:

Me hubiera gustado preguntarte por lo  sucedió  en el concierto del “Indio” Solari (ex cantante de los “Redonditos de ricota”, tu grupo favorito), como sabrás en el último concierto (multitudinario como siempre)  murieron tres personas. Pero me dijeron en el club que no das entrevistas. Una pena, pero lo entiendo, Guardiola tampoco daba muchas al principio, estaba quemado de tantas ruedas de prensa, pre partido, post partido, etc. Esto que parece descolgado tiene que ver con el motivo de esta carta (que no se si leerás).

Sevilla es una ciudad curiosa, tiene mucha personalidad y hay un pequeño truco, parece que le agarrás el punto enseguida pero al tiempo te das cuenta que no es tan fácil. O sea, pasear, tomar cerveza, divertirse, caminar al sol, hablar con gente, reírse, eso es fácil, más te diría inevitable. La gente acá es divina, extrovertida, pero la civilización occidental es muy compleja, acá estuvieron desde los fenicios, a los romanos, los árabes, o sea, había gente construyendo cosas por acá cuando tu país y el mío eran territorios de tribus nómades. No me quiero divagar, el caso es que detrás de esa alegría, hay un profundo sentimiento, (profundo). Siempre que veo gente muy feliz me pregunto lo mismo: ¿serán así de intensos cuando están tristes?  La respuesta es SI.

Si has escuchado flamenco sabrás a que me refiero. Esto te lo enlazo con el primer punto. No dar entrevistas y rodearte de los tuyos (en plan Messi), te puede hacer perder conexión con la ciudad, y esto no es Barcelona, como te digo, esta ciudad es muy suya, por eso la queremos tanto quienes la queremos.

Si por milagro lees esto, no quiero aburrirte, pero tengo que ponerte un ejemplo: El tipo más “hippie” del barrio, hace yoga, fuma porros, anda en sandalias en invierno, bueno, ese, sale de nazareno, nadie lo sabe, me lo confesó a mí. Esta cuidad es así. Sevilla, y el Sevilla, es una ciudad compleja, tiene muchas caras. Eso es una de sus encantos. Pero te cuento que no es. No es una ciudad que permita medias tintas.

Soy de los que defendían (y defienden) el “Efecto Sampaoli”, un solo ejemplo para los que leen: Chile salió campeón. No era el mejor equipo, pero salió campeón. Ni Suárez, ni Cavanni, ni Neymar, ni Messi. Chile, que nunca había ganado nada, salió campeón de América. Y te fuiste y quedó algo llamado inercia (dicho sea de paso debo escribir sobre eso), y volvió a ganar. Le diste épica, espíritu, orden, criterio. Algo extraño le borró los complejos. Eso apostaba que nos podría pasar en el Sevilla. Y estuvimos a un penal de que nos pasara. ¿Faltó un poco de fortuna? Quizás, pero faltó algo más…

A decir verdad de esos años en Chile me rechinaba un poco que fueras argentino. Será poco profesional de mi parte, pero si yo dirijo un equipo contra mi selección pongo de portero al masajista. Punto para vos. Yo no podría.  Conozco de sobre la frase “No escucho y sigo”. Yo tengo una parecida, “Escucho y sigo”. Soy igual de terco, supongo que eso es esencial para que te guste el fútbol, para ser hincha irracional de un equipo y no de otro. Cierta terquedad, más parecida a un sentimiento que a un razonamiento.

Entiendo que parecés más joven y que uno a los 60 debe planificar su carrera y escuchando gente que no habla bien de vos en Argentina (entre ellos Bilardo, ni más ni menos), supongo lógico el plan. Saltar a Europa en un equipo que aspire a cosas grandes, luego arribar a un “equipo grande” para ganar de forma cómoda algún título y terminar tu carrera como técnico de TU selección y (quien te diga), salir campeón del mundo. Lo entiendo, yo quizás también lo hubiera planeado así. Pero… hay  un matiz… un pequeño (gran) factor que ningún asesor tuyo te puede contar, porque no son de aquí. Yo tampoco era, pero ahora soy, uno más de los que alientan en la grada. Soy un sevillano que nació en Montevideo, por eso te puede venir bien hacer una excepción a tu frase y escuchar algo parecido a un consejo:  Quedate un año, falta mucho, las temporadas acá son muy largas, planifícalo mejor, da entrevistas, salí de tu círculo, enamórate de la ciudad. A la afición le encanta ver tu pasión pero por eso mismo le duele verte saludar a Neymar. Imaginate lo que siento yo por Luis Suárez, es el nueve de mi selección, me encantaría ir a tomar mate con él, pero si juega contra el Sevilla se transforma en mi rival y no lo admiro nada, quiero que le falle hasta al arco iris. No importa que lo considere el mejor, si le mete un gol al Sevilla me mete un gol a mí.  Somos así de flamencos, o nos tomas o nos dejas. Quedate, pero no como un paso más en tu maravillosa carrera. Sevilla no sirve para eso. Acá estás o no estás. Rodeate de sevillanos. Yo pasé por acá y me quedé para siempre. Esta ciudad es así. Compleja, extrovertida, alegre, apasionada, bipolar.

 No te la pierdas.

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