Roque Mesa, durante un partido con la UD Las Palmas

 

A priori, el partido que disputarán el próximo domingo, a las 18:30, Las Palmas y el Sevilla resulta uno de los más atractivos de ver en la Liga española. Se enfrentan dos equipos que quieren tener el balón en su poder, que quieren ser los protagonistas en el campo, buscar al rival y defenderse mediante la posesión. Por tanto, no se verá un choque de estilos antagónicos sino que ambos lucharán empleando las mismas armas.

Quique Setién pertenece a ese grupo de entrenadores que han absorbido la herencia de la escuela de Guardiola en el Barcelona. Un entrenador al que le gusta jugar al ataque y tratar la pelota con delicadeza. Ese sello ha quedado impregnado en el conjunto insular. Desde que el técnico cántabro llegó al banquillo de Las Palmas, a mediados de la temporada pasada, los “Pío Pío” han transformado completamente su modo de jugar. Claro que, para jugar de esa forma, se necesitan ciertos jugadores. Y el equipo grancanario los tiene.

Roque Mesa, el motor de Las Palmas

El centro del campo es vital en un equipo y el de Las Palmas tiene los mimbres necesarios para hacer un fútbol atractivo, de toque y posesión. Todo empieza en las botas de Roque Mesa, el anhelo de Monchi el pasado verano, cuyo fichaje no llegó a materializarse, a pesar de que el jugador ya estaba preparando las maletas para llegar a Sevilla. El canario es el motor del equipo, el encargado de moverlo, de marcar los tiempos del partido, de dirigir a sus compañeros por la senda correcta. Él decide cuándo, cómo y por dónde trazar la jugada hasta llega al área rival. Cuenta con la ayuda de jugadores como Vicente Gómez, Tana o Ángel Montoro que realizan otras labores de contención. Y en la zona de tres cuartos del campo, aparece la visión de juego de Jonathan Viera, el talento de Momo y la fuerza de Boateng, quien está recuperando su mejor juego en la isla.

Quique Setién suele variar el esquema, desde un 4-2-3-1, aparentemente más defensivo, a un ofensivo 4-3-3. En cualquier caso, dibujos tácticos aparte, cada jugador sabe conoce el rol que desempeña en el terreno de juego. En cuanto Roque Mesa inicia la jugada desde su campo, se ponen en marcha los de arriba para crear espacios y, ahí, el principal peligro es Jonathan Viera, capaz de sorprender con un pase al hueco o con un disparo envenenado, como el gol que marcó al Valencia la pasada jornada.

El del domingo será una gran prueba de fuego para el Sevilla de Sampaoli ante un rival que todavía no conoce la derrota en su estadio y que, al igual que el técnico argentino, quiere ser el protagonista del juego. Será una dura batalla por el balón y por dominar el centro del campo. Sólo el equipo que lo consiga, será capaz de sumar los tres puntos.

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