Debe ser el tiempo, que me hace ponerme raro. ¿Sabes ese momento en el que te pones a escribir y no te llega la inspiración? Pero es que trato de colgar un cuadro en casa y tampoco sé dónde ponerlo. Sufro, no en silencio, pero sufro.  Por más que llamo a las musas, aparecen cuando quieren. Y si es que aparecen!! Vamos, que lo mío con la inspiración es lo mismo que Llorente con el Sevilla.

Pero vamos, que de sufrir el Sevilla también sabe lo suyo. Y eso que hace meses que no le veíamos pasar tantos apuros en el Sánchez Pizjuán como ayer ante el Eibar. La victoria ante el conjunto vasco estuvo cargada de tensión. Tanto en el campo como en la grada se notaba cómo apretaban los dientes y elevaban plegarias para mantener la ventaja en el marcador que a tan sólo once minutos propició Llorente.

El riojano de oro, con permiso de Pepe Viyuela, aparece cuando menos se le espera. Como mis musas y mi inspiración. Está ahí, sin hacer ruido hasta que da la «campaná» cuando menos te lo esperas. Porque seamos sinceros, este hombre lleva ya varios meses en el Sevilla y está pasando sin pena ni gloria. Cosa que, sin embargo, no ha sucedido en los otros equipos en los que ha militado.

Ayer recibió, casi recién empezado el partido, el balón en el área y oye, como quien no quiere la cosa, batió a Riesgo. Yo en vez de celebrar el gol lo único que exclamé fue ¿pero Llorente sigue vivo?. Es como el típico colega que sólo te llama cuando se ha peleado con la novia, o tu tía la del pueblo que sólo sabes de ella el día de tu cumpleaños. Porque estar, están, pero básicamente por estar. Hasta que de repente….

El caso es que al contrario que al delantero, la inspiración sigue sin llegarme. Tanto que he tardado más de hora y media en escribir estas líneas. Espero tardar menos en encontrarle sitio al cuadro porque tengo la pared demasiado vacía y eso, francamente, no me gusta.

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here