En la selva de LaLiga todo puede pasar. Los animales heridos son los más peligrosos y lo mismo te los comes que te comen ellos a ti. El pasado jueves, el Sevilla barrió al Athletic del césped de San Mamés para encarrilar la eliminatoria copera, pero nada tuvo que ver ese partido con el de Liga. Los leones esperaron agazapados su oportunidad para hacer sangre de un Sevilla que fue una presa fácil para el conjunto bilbaíno. Iñaki Williams se disfrazó de gacela para anotar el segundo tanto ante la defensa hispalense, que pecó de errores infantiles a velocidad de tortuga. Ni Sergi Gómez ni Escudero, cuyo partido invita a sentarlo una temporada en el banquillo, fueron capaces de parar al delantero local que ya había perforado la meta rival con un potente zapatazo en la primera parte.

Ciegos sin venda

El centro del campo sevillista volvió a notar una vez más la baja de Franco Vázquez. Banega era un murciélago sobre el césped, sólo era capaz de guiarse por el radar innato que tiene. Sin ofrecimientos por parte de Sarabia, que jugó al mismo nivel que Escudero, el argentino estaba sólo y cegado por el marcaje individual del Athletic. Garitano le ganó esta vez la partida a Machín en un duelo de tú a tú que puede marcar el destino del duelo copero. Junto a ellos, un Roque Mesa con más corazón que cabeza como siempre, que no podrá jugar ante el Real Madrid al haber sido sancionado con una tarjeta amarilla indicada por el VAR. El Comité va a tener que dar explicaciones de en qué criterio puede intervenir el videoarbitraje para amonestar a un jugador con amarilla…

Al igual que lleva pasando toda la temporada, los fallos en el centro se pagan arriba. André Silva y Ben Yedder eran dos lobos solitarios esperando en las inmediaciones de la portería del Athletic. Ambos delanteros se dedicaron a esperar balones que no llegaron en todo el partido y que condenaron a los hispalenses a una derrota merecida por la falta de intensidad reflejada durante todo el encuentro.

Debutó Munir en un esquema y un ambiente totalmente desconocido para él, como un polluelo recién salido del cascarón. El ex del Barcelona apenas tocó balón y se dedicó a intentar buscar huecos que el Athletic no concedió. Por otro lado volvió a jugar Bryan Gil con el primer equipo, dejando buenas impresiones en cuanto a ofrecimiento y ganas de luchar. El canterano se ha encontrado con la papeleta de ser el tercer delantero cuando el partido se complica, pero su profesionalidad queda patente con el paso de los minutos.

Rápidos y descuidados

Las bazas de Promes y Navas por las bandas son una bendita maldición para Machín. Ambos jugadores abusan de su físico para buscar la espalda a la defensa, pero esto condena al equipo en defensa. Ayer pudo verse en los dos goles, que fueron a la contra. Navas no fue tan destacado como en el partido de Copa ya que el conjunto bilbaíno consiguió anularlo para que no tuviera tanto hueco en la banda. Escudero por la otra banda necesita un tiempo de descanso y re-adaptación al esquema. Su posición puede ser fácilmente suplida por Arana, como en Copa, o por Promes, como ayer.

El Athletic destaca por su potente juego aéreo, pero la velocidad de algunos jugadores hace que sean un equipo temible al contraataque. Williams aprovechó dos jugadas en las que el Sevilla estaba partido por la mitad para fusilar a Vaclik, que poco más pudo hacer en los dos goles de ayer, que supusieron la ruptura de una racha de más de dos años sin anotar en casa en Liga para el delantero.

Oh capitán…

Gnagnon demostró que su potencia física es su aval para seguir jugando, mientras que Kjaer necesita más rodaje para volver al once inicial. La baja de Carriço en Liga por acumulación de tarjetas se notó en defensa y el central danés acusó la falta del portugués, sobre todo en el primer gol. El capitán es ya un perro viejo, en el buen sentido de la expresión, y sabe por dónde pueden ir los delanteros. Williams recortó para dentro y Kjaer fue vencido sin nadie que lo ayudara a taponar, es ahí donde Carriço hubiera actuado, pero nadie acudió a la ayuda y el tanto acabó subiendo al electrónico.

Otro que acusó la baja del capitán fue Sergi Gómez, cuyos buenos partidos habían venido marcados por las pautas que marcaba su compañero. El ex celtiña cumple con su papel pero la inexperiencia hace mella lógica en él cuando no cuenta al lado con Carriço. La defensa sevillista es, en gran parte, nueva, y cuando falla uno de los pilares fundamentales tiende a venirse abajo, al igual que los grupos de animales cuando les falta un líder.

La jornada deja al Sevilla como tercero empatado a puntos con el Real Madrid, próximo rival liguero, y a cinco de un Atlético que cada vez está más lejos. Previo enfrentamiento a los merengues, el club rojiblanco tendrá que verse de nuevo las caras con los bilbaínos para la vuelta de Copa, en un encuentro clave para la segunda mitad de la temporada. Pese al uno a tres de la ida, el Sevilla no debe confiarse, ya que hasta el rabo todo es toro.

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