Volver a empezar | Jul y Gan, la opinión de Manuel Machuca

Volver a empezar | Jul y Gan, la opinión de Manuel Machuca

Roque Mesa y el Sevilla FC, ante la necesidad de entenderse
La falta de acierto en los minutos finales condenó al Sevilla
El Consejo, preparado ante un posible tropiezo ante el Levante

Dos tristes empates han jalonado la semana, insuficientes para alcanzar los objetivos, pero válidos para los conformistas. Porque una despedida con honor en la Champions es esencialmente una despedida y un empate cuando nadie daba un duro por el punto conseguido, no es más que una satisfacción menor, propia de otros tiempos, propia de otros equipos.

La semana ha sido fiel ejemplo de lo que ha sido el Sevilla a lo largo de la temporada. La sensación de que se podría haber conseguido más, en una eliminatoria en la que marcamos todos los goles y en un partido de liga en el que “desfacer el entuerto” provocado, no fue sino un mal menor que solo puede satisfacer a los adoradores de las excusas, esos perdedores disfrazados.

Antes de que empiecen a engolosinarnos con nuevos fichajes, lo cual está a una semana vista, todo lo más dos si se consiguiera ganar la Copa del Rey, convendría hablar de responsabilidades en tan aciaga temporada, porque el equipo necesita una cirugía, que no debería ser meramente estética.

Ojalá los resultados de esta semana nos permitan sonreír de veras, en especial el próximo sábado, pero hay que reconocer que el equipo está achicharrado. El entrenador ha exprimido a una serie de jugadores claves que a día de hoy están rindiendo por debajo de sus posibilidades, sencillamente porque no pueden con las calzonas, porque salen cansado hasta en los calentamientos previos: Sarabia, Banega, el Mudo, Escudero… ¿sigo?

El pésimo manejo del banquillo por parte del entrenador, incapaz de aportar soluciones a lo largo de los partidos en la inmensa mayoría de las ocasiones, negado a la hora de manejar al grupo, es patente. Su empecinamiento en no dar oportunidades a Sandro como delantero centro, a pesar del pésimo rendimiento de sus compañeros, y condenarlo a un puesto que no es el suyo como el de exterior izquierda, es muestra de que el cargo le venía grande. Condenar al ostracismo a nuevos fichajes, a los que imagino que daría su visto bueno, como el caso de Roque Mesa, inexplicable. El orden que el canario aportó en los minutos finales contra el Villarreal me hacen pensar hasta qué punto podrían haberse intentado otras fórmulas, algo casi obligatorio por la pésima trayectoria en liga.

Y más arriba, a los despachos me refiero, también hay responsables. La temporada ha demostrado que la confección de la plantilla ha sido desastrosa. Sin porteros y sin delanteros de nivel Champions ha sido un milagro llegar tan lejos en esta competición, aunque haya sido la trayectoria en la liga la que se haya visto más perjudicada. Si encima el desembolso ha sido el mayor de la historia, la primera conclusión a la que hay que llegar es que el primer fichaje que debe realizarse para la próxima temporada no es el de ningún futbolista. Ni siquiera el de un nuevo entrenador. Si calamitoso fue el resultado del verano, la ventana de enero no ha hecho otra cosa que aclarar las capacidades de los responsables. Pensar que esto pueda prolongarse una temporada más, es para echarse a temblar.

Ojalá ganemos la Copa del Rey, ojalá surja el milagro que alivie nuestras decepciones. Y ojalá también que, de conseguirlo, no se nuble la vista de quienes deben tomar tan duras como necesarias decisiones. Que no les tiemble el pulso. De los errores solo nos queda aprender. Esconderlos bajo la manta de las excusas sería una irresponsabilidad que sin duda pagaríamos muy caro. Toca volver a empezar.

Escritor nacido en Sevilla. Ha publicado tres novelas, una de las cuales, “Tres mil viajes al sur”, ha sido finalista del Premio Ateneo de Sevilla. Ha participado y coordinado la antología de relatos “El derbi final”

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