Verdades del barquero

Verdades del barquero

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Mientras el papa Francisco y la comisión nombrada al efecto decide, una vez postergado el proceso de beatificación de San Luis Muriel el dadivoso, si el primer equipo del Sevilla Fútbol Club pasa a constituirse en la sección masculina de las Hermanas de la Caridad, y el filial la de las Hermanas de la Caridad Atléticas, se me hace necesaria una reflexión acerca de lo que ha venido sucediendo en esta temporada.

La verdad es que resulta molesto hacerlo un día como hoy, en el que aspiramos a conquistar el teatro de los sueños, en el que todo debería ser arengas para romper nuestro techo de cristal, el échale huevos que gritaron los Biris después de una derrota más en nuestro estadio. Pero, no, tanto Jul como Gan me han encomendado que transmita lo que piensan, aunque ojalá que esta noche me tenga que comer este artículo. Porque al final, me lo comería yo. Jul y Gan son más de tirar la piedra y esconder la mano.

Insisto, ya lo dije hace una semana, creo recordar, que seríamos líderes destacados en la tabla de ocasiones desperdiciadas, como la temporada pasada lo hubiéramos sido en la de penaltis errados. Nos falta talento ante el gol y eso imposibilita cualquier aspiración. Un equipo de Champions, y que cada temporada aspire a clasificarse para el torneo, debe tener en el campo delanteros que firmen veinte goles por temporada, nos lo han enseñado el Valencia y el Atlético de Madrid en estas semanas, y el único que se parece algo a uno de esas características, que llevaba diecisiete a mitad de temporada, está en el banquillo, aburrido y desmotivado. Que esté así tampoco lo legitima, pero es un tópico decir que el sistema no se adapta a sus características. Que lo adapte el entrenador, que para eso está.

La plantilla tiene veinticinco jugadores, no once. Nadie osaría criticar que jugaran los mismos siempre si ganásemos, pero eso no sucede. De acuerdo, Montella no eligió esta plantilla, se la encontró. Y también ha encontrado una alineación tipo de la que no se mueve así venga Ronaldo, por mucho que lo anhelara el sábado. Los resultados no son satisfactorios, y lo peor de todo es que los otros catorce jugadores sencillamente no están, han desaparecido, no resuelven, porque saben que de jugar lo harán en los minutos de la basura. Si vamos ganando no habrá cambios antes del minuto 80 y si vamos perdiendo, un poco antes y para nada, porque entrar en el equipo es tarea imposible con este entrenador.

Las bajadas de brazos tampoco son casualidad. El Dicen que nunca se rinde habrá que recuperarlo para la próxima temporada, pero en esta se ha claudicado más de una vez y con tiempo para haberle dado la vuelta a los partidos, y eso ocurre porque juegan siempre los mismos y porque saben que pase lo que pase van a seguir jugando. Y conforme avance la temporada será aún peor, porque muchos de ellos, suplentes y también titulares, comenzarán a pensar en dónde estarán la próxima temporada, en el Mundial… Y cuanto más se piensa en eso, menos se mete el pie.

Un entrenador que se ficha para iniciar la temporada puede solicitar un tipo de jugadores que se adapten a su sistema de juego, pero si acepta hacerlo a la mitad de la misma lo tiene que hacer con todas las consecuencias y no solo para cobrar. Por tanto, si no es capaz de sacar rendimiento a la plantilla, si no es capaz de motivarla ni de encontrar soluciones, habrá venido porque el hombre estaría mal de dinero.

Y algo feo que hay que destacar en los entrenadores del primer y del segundo equipo, la crítica a sus plantillas. Cuando estamos llenos de mierda hay quienes se meten en la ducha para quitársela y quienes se la restriegan a otros. Los nuestros, al decir sus delanteros no son Ronaldo, o que los jugadores del filial no se implican, han optado por quitarse la porquería de la segunda forma. El problema es que el tufillo permanece.

Aun así, a pesar de todo, Jul y Gan me dicen que serían capaces de darle otra oportunidad en la próxima temporada, siempre y cuando el equipo se clasifique para la Europa League y nos podamos meter con el vecino en el partido de vuelta de la carretera de Cádiz. Según ellos, Emery no lo hizo mucho mejor en la primera temporada y luego nos dio muchas alegrías, las que no tiene en París.

 Y para finalizar, por encima de las críticas ―solo está legitimado para criticar quien ama―, ojalá el equipo nos dé la segunda alegría de la temporada después de clasificarnos para final de la Copa del Rey. Ganar en Manchester sería un hito imborrable. Y solo será posible si afilamos los colmillos. Por eso sugiero que el odontólogo Joaquín DHoldán pase a integrarse en el cuadro técnico del equipo.

Por cierto, Jul, que es un lince adivinando alineaciones del Sevilla desde que llegó Montella, me acaba de soplar la alineación: Sergio Rico; Layún, Mercado, Lenglet, Escudero; N’Zonzi, Banega; Sarabia, Franco Vázquez, Correa; Muriel.

Gan lo corrige, porque Layún no está inscrito. Jugará Kjaer, con Mercado en el lateral. Si es que en vez de escribir en La Colina tendríamos que estar de pitonisos en Canal 47. Por cierto, ¿existe todavía Canal 47?

Escritor nacido en Sevilla. Ha publicado tres novelas, una de las cuales, “Tres mil viajes al sur”, ha sido finalista del Premio Ateneo de Sevilla. Ha participado y coordinado la antología de relatos “El derbi final”

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