Nos hemos despertado hoy con la noticia de que Federico Fazio vuelve al Sevilla FC, el club al que tanto debe. Y digo vuelve porque por todos es conocida la trayectoria del argentino en las filas de Nervión. Llegó al equipo hispalense en el mercado de invierno de la temporada 2006/07. Ya ha llovido, y formó parte de la plantilla hasta agosto de 2014.

Durante todos esos años, la trayectoria del central fue un tanto convulsa ya que empezó con el Sevilla Atlético, luego pasó al primer equipo pero las lesiones le jugaron muy malas pasadas. Recordado es su partido de final de la Supercopa de Europa, en el que fue capitán y que enfrentó a los de Emery al Real Madrid. Fue sin duda un pilar muy importante para el entrenador vasco que desde que cogió las riendas del equipo, supo dotar a la técnica de Fazio del protagonismo que merecía. Tanto, que me atrevo a decir que cuando dejó el Sevilla para irse al Tottenham, estaba en lo mejor de su carrera.

Y de allí viene, de la ciudad de la ginebra, la libra, las cabinas rojas y Su Graciosa Majestad. Una ciudad que no ha sabido darle los minutos que necesitaba, una ciudad que parece ha decidio prescindr de él, al menos temporalmente. Y es que Fazio no vuelve para quedarse. El club inglés ha llegado a un acuerdo con el Sevilla para que el central argentino juegue cedido en estas tierras soleadas hasta fin de temporada.

Lo que no llego a entender es que, si el Sevilla se deshizo de él, previo pago de su importe, por qué en el club inglés sólo ha jugado trenta y dos partidos en este tiempo? Sin ir más lejos, en lo que va de Premier sólo ha disputado uno. ¿Entonces para qué se lo llevaron? Y, sobre todo, ¿por qué lo vendió el Sevilla?

Lo que no me queda muy claro es si ha sido una imposición de Emery, que fue quién confió en él desde un principio, para que vuelva a ser lo que fue o si ha sido un sentimiento paternalista. En definitiva, se trata de un viaje de ida y vuelta que veremos cómo termina.

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