El Sevilla logró su segundo victoria en Liga y, de nuevo, fuera de casa. Un triunfo que deja el casillero en un perfecto seis de seis y con cero goles en contra. La situación destaca aún más si se tiene en cuenta los dos estadios visitados por el conjunto hispalense. Tanto el RCDE Stadium como el Nuevo Los Cármenes alojan a equipos muy competitivos, cuya confienza en casa suele ser de las más complejas durante la temporada. Los de Julen Lopetegui volvieron a dejar claros sus parámetros de juego en un encuentro muy exigente.

Un Sevilla muy compacto

La victoria lograda ante el Granada sirve para reafirmar varios aspectos relacionados con la moral y con el juego demostrado por el equipo. Para empezar, ganar dos partidos fuera de casa era una de las misiones más complejas en anteriores temporadas, por lo que este comienzo es una prueba de fuego superada con nota. Asimismo, los jugadores siguen aclimatándose a las directrices que encomienda su entrenador. El ataque se ejecuta a través del control de balón, pero sin desmerecer en ningún momento el orden y las obligaciones defensivas.

Este último concepto se hace sumamente relevante al tener en cuenta las fases en las que el Granada tuvo mayor predisposición hacia la portería sevillista. A medida que transcurría el primer tiempo, el Sevilla perdia el control del balón frente a un rival que ejecutaba ataques vertiginosos. Muy similar fue la situación cuando el conjunto hispalense marcó el gol de la victoria, momento en el que el equipo local introdujo dos nuevos cambios y asoló el área sevillista.

Aun con estás fases comentadas, el Sevilla supo realizar su función en cada momento. Su salida al campo mostró una clara intención de buscar el área rival. Todas sus llegadas tenían peligro, incluso cuando había perdido el control del juego. La defensa rindió a un nivel muy notable, con las líneas juntas pero dejando lugar a la rápida salida de pelota. Cabe destacar también el uso dado a la posesion, con momentos de transicisiones rápidas y otros en los que se temporizaba el juego según la situación, siempre con una ejecución muy importante.

Jordán, por todas partes

El flamante fichaje sevillista realizó un partido encomiable. Suyo fue el gol de la victoria y, prácticamente, cada salida de balón realizada por los nervionenses. Jordán se ofrecía por todas partes, siempre dando opciones a sus compañeros para continuar con la posesión de balón. Su aseado trato de pelota daba lugar a cambios de juego magistrales para dar dinamismo al equipo. Su disposición física fue enorme, sacrificándose en defensa no tanto en el robo como a la hora de cubrir líneas de pase. En definitiva, un jugador total que realizó una actuación fabulosa para comenzar a enamorar a la afición sevillista.

En busca de Banega

El futbolista argentino volvía como titular tras su sanción de la pasada temporada. Desde el comienzo del encuentro trato de llevar las riendas del juego, pero sus pases entre líneas fueron nefastos. Rara vez lograba crear una ruptura en el bloque rival, mientras que sus balones a la espalda de la defensa eran cortados una y otra vez. Banega sigue con manías de temporadas anteriores, como el riesgo en la salida de balón que le llevó a pérdidas muy peligrosas en su propio campo. Dejo su lugar en el campo a Gudelj tras un partido muy discreto y con amplias muestras de la necesidad de mejorar.

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