Rozando el palo

Rozando el palo

El Sevilla sí tiene delantero goleador
Sarabia mantiene al Sevilla a su altura
Ben Yedder, en su mejor momento

Pues sí, hemos rozado el palo por dos veces esta semana, y no me refiero a los dos lanzamientos al larguero de Promes y Ben Yedder a la portería del Espanyol, sino a los palos gordos que hubiéramos sufrido de haber perdido ante el cortito Akhisar, y en el Sánchez Pizjuán ante un magnífico equipo periquito.

En Turquía ganamos por los pelos- qué mejor lugar, por cierto, para ganar así que en la meca de los trasplantes capilares-. En nuestro campo lo hicimos, no por los pelos, sino por la puntera de la bota de Ben Yedder al final del tiempo reglamentario. Jul y Gan, y yo también, claro, respiramos tranquilos, porque después de lo que había sucedido en el Camp Nou y la oportunidad que suponía para acercarse al liderato, también le hubiéramos dado la suya a nuestro vecino para que se pavoneara delante de nosotros, repuesto ya  del accidente que sufrió con aceite derramado.

La semana ha sido para trasplante capilar y también cardiaco, porque perder una ventaja de dos goles y a un jugador en Turquía, y tener que remontar en la segunda parte con tantas fatiguitas, no ha sido fácil para ninguno.

Para ciertos sevillistas, ha sido una semana realmente mala. Creo que alguna vez les hablé del tipo que se sienta en la fila de atrás de nosotros en el estadio, un tipo tan pesado y tan pesimista que parece que es un intruso del contrario, como si su asiento fuera el Condado de Treviño de la grada del equipo visitante. Ese sí que ha tenido una semana para olvidar por culpa de sus nervios. El hombre, que siempre ha llevado un corte de pelo, por llamarlo de alguna forma, muy parecido al de Pau López, ya había anunciado por activa y por pasiva, creo recordar que desde la victoria frente al Real Merengue, que iba a ir a Turquía con una peña sevillista de peluqueros. La matraca ha sido insufrible, y si no les hablé de esto antes fue porque había temas más importantes que tratar. Pero los tres podemos dar fe que había estado, porque cuando entramos en el estadio no fuimos capaces de reconocerlo. Si el partido llega a ser de noche y en luna llena no hubiéramos tenido narices de darle la espalda, parecía el Hombre Lobo en la fila 13 de Gol Sur. De hecho, solo nos dimos cuenta de que era él cuando lo escuchamos protestar, allá por el minuto 2 de la primera parte, criticando lo mal que estaba jugando el equipo e insistiendo que había que hacer cambios ya. Y es que él es mucho de cambios, y más que lo iba a ser a partir de ahora para poder manejar esas greñas Made in Otomania, pero solo si el Sevilla hubiera ganado de forma holgada, como no sucedió.

Poco le ha durado su look, porque el pobre no ha resistido los nervios de la segunda parte. y se ha pegado tantos tirones en la recién estrenada cabellera, todavía poco asentada en ese cráneo tan ayuno de neuronas, que ha acabado dejándose la cabeza con más calvas que el terreno de juego del Villanovense. Dinero, y pelo, tirado. Al final del partido, mientras aplaudíamos a rabiar la remontada, nos dimos cuenta de que el suelo que pisábamos era un amasijo informe de pipas andaluzas y pelos de la Península de Anatolia, imposible de recuperar a menos que se haga socio del Galatasaray, que te pone pelos donde no hay, según su publicidad institucional.

Mucho le recomendaríamos que no se hiciera nada esta temporada, al menos hasta enero, porque va a haber que tener los nervios templados, y ni el equipo ni el clima van a ayudar mucho a ello, porque la unidad B no funciona y a la unidad A le pueden empezar muy pronto a pesar las calzonas.

El equipo tiene carácter, fe en el sistema, ha ganado en moral respecto a la temporada pasada y no baja los brazos. ¿Nos referimos a la unidad A? Sí. Y a la unidad B le falta carácter para competir con la primera, adolece de fe en ellos mismos y baja los brazos, porque cuando tiene la oportunidad para ganarse un sitio, y algunos han gozado de más de una y más de dos, la dejan escapar.

¿Qué tenemos para poder continuar codeándonos con los más grandes? Un portero; cuatro defensas para tres puestos, con Gnagnon lejos de un nivel para competir; dos laterales titulares y otros dos que no terminan de dar un paso adelante a pesar de los minutos que han tenido; un centro del campo en el que Banega, el Mudo y Sarabia no pueden jugar siempre, aunque se espera que Gonalons pueda ganar protagonismo a partir de ahora; y dos delanteros que están y otros dos que no.

Lo que le ha pasado a nuestro vecino de localidad nos puede pasar a unos cuantos más, que acabemos imitando el peinado de Aleix Vidal y soñemos con que nos toque un equipo turco en la siguiente fase para recuperar las pérdidas. Esperemos que haya acierto y esfuerzo en enero. Porque si no, más de uno vamos a soñar con que nos toque otro equipo turco en la siguiente fase para poder seguir ganando por los pelos.





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