La debacle del equipo desde que comenzó el año está pasando factura y puede provocar que rueden cabezas en los despachos. Machín, Castro y Caparrós son los principales señalados por la afición y el partido del próximo jueves, ante el Slavia de Praga, será clave para determinar su futuro inmediato.

Machín, última bala

Parece que tras haber ganado con solvencia a la Real Sociedad, el técnico soriano puede respirar un poco más tranquilo, pero sin confiarse. El desastre ante el Slavia de Praga de la pasada semana, sumado a los malos resultados en Liga, especialmente fuera de casa, han colocado a Machín en el punto de mira de la afición. El técnico sevillista cuenta con el apoyo de la plantilla para seguir en su puesto, pero si cae derrotado en la República Checa podría finalizar su etapa en el Sevilla antes de lo previsto.

Caer del segundo puesto al sexto en la clasificación liguera ha sido un varapalo para la afición, que cree que el soriano antepone sus ideas al bien del equipo al no cambiar el esquema. Tras la eliminación de Copa, el Sevilla depende de la Europa League para volver a tocar plata y Machín lo sabe.

Caparrós, muy señalado

Poner al utrerano al frente de la dirección deportiva fue un movimiento muy criticado por la afición. Castro no encontró sustituto para Arias y optó por Caparrós para intentar tapar la alargada sombra de Monchi. La falta de experiencia en este ámbito hizo que fuera uno de los más señalados por la grada hispalense, que en un principio lo tachó de incompetente al no realizarse los fichajes de Batshuayi, Mariano o Caleta Car entre otros. El tiempo ha dado la razón en la mayoría de los fichajes, pero Caparrós no ha sido capaz de reforzar al equipo en invierno con jugadores de garantías. Pese a que su destitución no parece contemplarse por parte del club, la afición sabe que con un director deportivo de nivel, el Sevilla no tendría las carencias que acusa a estas alturas de la competición.

Castro sigue firme

El presidente del conjunto hispalense es el que menos probabilidades tiene de salir del club, pero es el blanco de la afición. Los rumores de una posible venta del club lo colocan como un enemigo para la grada, que lo quiere lejos del Sevilla. Castro por su parte se aferra a su cargo y alude que bajo su mando el conjunto rojiblanco ha logrado una de las mejores etapas de su historia. En caso de que el Slavia de Praga consiga llevarse la eliminatoria, la afición va a volcarse en contra del presidente, ya que su intención de vender el club ha desestabilizado la relación con la grada.

Tres pilares del Sevilla actual que se juegan su futuro, a corto o largo plazo, en el club hispalense. Una victoria significaría algo más que pasar de ronda para todos, especialmente para Machín, pero hay que evitar cometer los errores del partido de ida.

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