La primera planificación de Óscar Arias, de notable

La primera planificación de Óscar Arias, de notable

En el primer verano sin Monchi, el Sevilla ha logrado mantener a sus estrellas, excepto a Vitolo, que se marchó previo pago de su cláusula

 

Dos grandes centrales en la baraja de Oscar Árias
El trabajo pendiente que espera al ‘Toto’ Berizzo
Lionel Carole, nuevo fichaje para el lateral izquierdo

Como es habitual en el Sevilla, desde hace muchos años, han sido dos meses intensos de negociaciones, de tiras y aflojas, de fichajes para reforzar la plantilla, sin quitar el ojo al fax con las ofertas que llegaban por los pesos pesados del equipo. Todo eso ya se ha acabado. El mercado se cerró el pasado 1 de septiembre y ahora es el turno de la pelota, esa esfera de cuero que pone a todo el mundo en su sitio y que determinará, llegado su momento, si la primera planificación deportiva de Óscar Arias ha sido positiva o no.

A priori, las sensaciones mantienen dividido al sevillismo, que exigía la incorporación de algún jugador más, especialmente, para la defensa y un delantero centro que pusiera la guinda a un ataque que promete cantar muchos goles esta temporada. Pero, analizando fríamente, no sólo cada fichaje sino, también las ventas y los jugadores que se han quedado, la realidad es distinta. Decía Monchi que en la planificación había que contar como méritos “lo comprado, lo vendido y lo mantenido”. Siguiendo estos tres preceptos, el primer trabajo del nuevo director deportivo al frente de la parcela técnica se puede calificar, como mínimo, de notable.

Primer objetivo, el entrenador

La primera tarea que tuvo que resolver Óscar Arias fue la del banquillo. Sabido que Jorge Sampaoli no continuaría la próxima temporada, el número 1 en la lista no era otro que Eduardo Berizzo. Su contratación no fue nada fácil y, tras varias semanas de duras negociaciones, el director deportivo sevillista consiguió su primer objetivo. Con Berizzo, se daba continuidad al proyecto iniciado la temporada anterior con Sampaoli, es decir, una apuesta por el fútbol ofensivo, de posesión y buen trato de balón, y con una plantilla hecha a medida del actual seleccionador argentino, que también podía ser útil para el nuevo inquilino del banquillo de Nervión.

Llegadas

Una vez resuelto el asunto del banquillo, Berizzo y Óscar Arias se pusieron manos a la obra para confeccionar una plantilla que permita al Sevilla pelear por las metas que se le presentaban, ya desde el primer momento, con el Play-Off de la Liga de Campeones, un objetivo marcado en rojo y vital, tanto en lo deportivo como en lo económico, para seguir creciendo como desea el club. A diferencia de lo que solía hacer Monchi, esta vez Óscar Arias ha querido ir hacia jugadores ya contestados, con experiencia, reduciendo al máximo posible el margen de error.

Así, se produjo la vuelta de Éver Banega, para hacer de catalizador del equipo y devolver las tardes mágicas que regaló al público en Nervión, y el regreso anhelado de Jesús Navas, curtido en mil batallas tras su paso por la Premier. Otro fichaje que ha levantado mucha expectación es el de Nolito. En un primer momento parecía que llegaría cedido pero el director deportivo consiguió hacerse con el jugador, a cambio de una cifra muy inferior a lo que exigía el Manchester City. Y para reforzar más la delantera, nada menos que el fichaje más caro en la historia del Sevilla, el colombiano Luis Muriel, procedente dela Sampdoria, club con el que ha conseguido buenos registros en la Serie A.

La medular ha quedado sellada con la incorporación de un desconocido para los sevillistas pero que ha generado muy buenas opiniones, como es Guido Pizarro, y Johannes Geis, un mediocentro alemán, cuyo crecimiento se ha visto frenado en la última temporada y que espera en el Sevilla convertirse en el gran jugador que apuntaba desde que lideraba el centro del campo de la selección alemana Sub 21. Mientras, en la retaguardia, Sebastien Corchia, un viejo conocido de la secretaría técnica llenó el hueco dejado por Mariano Ferreira, que puso rumbo al Galatasaray, y Simon Kjaer hizo lo propio con la marcha de Rami al Marsella, central danés potente, por quien Óscar Arias ha apostado fuerte, hasta pagar 12’50 millones de euros, convirtiéndose en el defensa más caro de la historia del Sevilla.

Salidas

Además de todos los jugadores que llegaron cedido la pasada campaña, casos de Vietto, Kranevitter, Jovetic y Nasri, han abandonado la disciplina nervionense Vitolo, Iborra, Mariano Ferreira, Rami, Cristóforo y Konoplyanka. El caso del uruguayo y el ucraniano, tras jugar cedido en la Fiorentina y el Schalke 04, respectivamente, fueron adquiridos a título definitivo por ambos clubes. Vitolo abandonó el Sevilla, previo pago de la cláusula de rescisión de su contrato, algo que el club nervionense exigió desde el primer momento, ya que no estaba dispuesto a negociar por el canario. La marcha de Iborra es la que peor ha sentado en buena parte de la afición, por ser un baluarte en el vestuario y por su entrega al equipo. Pero la oferta de 15 millones de euros, así como las condiciones económicas que le ofrecía el Leicester al valenciano, eran irrechazables.

Se quedan

El capítulo que mantiene en vilo cada verano al sevillismo es el de las salidas de los pesos pesados del equipo. Cada año es habitual ver cómo se van los mejores, dejando una ingente cantidad económica en las arcas del club, pero mermando la calidad de la plantilla. El año pasado, los sevillistas vieron cómo abandonaban el club Gameiro, Krychowiak y Banega, la columna vertebral al completo. Este año, la amenaza recaía sobre Vitolo, N’Zonzi y Sergio Rico.

En este sentido, el Sevilla se mantuvo siempre firme: no estaba dispuesto a vender a ningún jugador y si salía, sería por la cláusula. El problema era que el sevillista estaba ya acostumbrado a escuchar esa frase en boca del presidente José Castro pero, al final, el desenlace de la película se repetía, verano tras verano. En cambio, este año sí fue así. Sólo Vitolo acabó marchándose del Sevilla y por el pago de la cláusula.

N’Zonzi manifestó su deseo de salir y su representante, también su padre, se encargó de ofrecerlo por las mejores ligas europeas, esperando que el Sevilla bajara sus pretensiones y lo dejara marchar por menos de la cláusula. Pero esta vez el presidente José Castro sí mantuvo su palabra y rechazó todas las ofertas que llegaron al club por el francés, todas inferiores al valor de su cláusula, aumentada en la acertada renovación del jugador el pasado mes de enero.

Por último, Sergio Rico pareció tener un pie fuera de Nervión a comienzos del verano. Especialmente, desde Inglaterra llegó el interés de varios clubes y también, desde Italia, el Milan eligió al canterano como el sustituto de Donnarumma cuando se negó a renovar con el cuadro milanista. Sin embargo, ni en la planta noble del Sánchez-Pizjuán ni el jugador estaban dispuestos a romper la vinculación del portero sevillista con el equipo.

El lateral izquierdo, el lunar de la planificación

Pero donde la secretaría técnica ha mostrado debilidad este año ha sido en la contratación del lateral izquierdo, un puesto pedía a gritos un refuerzo, ya que sólo contaba con Sergio Escudero y con la aportación puntual de Sarabia, aunque no es su posición natural. El objetivo de Óscar Arias fue siempre Guilherme Arana, lateral del Corintians, pero el club brasileño pedía una cantidad desorbitada por el jugador, cercana a los 20 millones.

El Sevilla activó otras opciones. Primero la de Jordan Amavi, del Aston Villa, cuyo traspaso no llegó a materializarse al no superar el reconocimiento médico. Luego fue Zeegelaar, del Sporting de Portugal, pero cuando se disponía a pasar las pruebas médicas, el club reculó. El objetico se centró ahora en Adam Masina, del Bolonia, pero el club italiano pedía una cantidad que el Sevilla no estaba dispuesto a alcanzar. Tras varios bandazos, el elegido fue Carole, del Galatasaray, que se suma al equipo en calidad de cedido, con una opción de compra de 4 millones.

Turno para Berizzo

El mercado se cerró el pasado 1 de septiembre, con la llegada in extremis de Johannes Geis, mediocentro del Schalke 04, que llega cedido con una opción de compra de alrededor de 7 millones de euros y por el que el Sevilla ha pagado 2 millones. Con el jugador teutón, el club hispalense se ha gastado un total de 63’85 millones de euros y ha ingresado 76 millones, lo que hace un superávit de 12’15 millones.

Teniendo en cuenta “lo comprado, lo vendido y lo mantenido”, la plantilla que ha configurado Óscar Arias puede calificarse de muy positiva y debería dar para cumplir los objetivos de la temporada, que son superar el grupo de la Liga de Campeones, algo aparentemente factible, visto el sorteo, con la ilusión de entrar por fin en los cuartos de final y obtener el cuarto puesto en Liga que da la clasificación directa a la máxima competición continental, sin Play-Off, a partir de la presente temporada.

Ahora es el turno para el entrenador. En manos de Eduardo Berizzo queda ver si es capaz de gestionar esta plantilla y de sacar el mejor rendimiento de los jugadores que se quedaron y de los que llegaron.

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