Pepe Castro hizo entrega del premio Dorsal de Leyenda a Pablo Blanco, al que reconoció su enorme labor durante 50 años en la casa sevillista. «Hoy reconocemos a un héroe del pasado, con vigencia, porque aun no ha colgado las botas con nosotros. Se incorporó en 1968 y, a día de hoy, sigue siendo uno de los grandes baluartes del club. Aquí estamos contigo Pablo, porque es lo mismo que decir Sevilla.»

Seguía Castro por la misma corriente, alabando su trabajo en la parcela de la cantera. «Pablo Blanco es la casta y el coraje de nuestro himno oficial, pero también el nunca se rinde del himno del Arrebato. Por eso a los 26 años heredó la capitanía de su Sevilla. Que mejor ejemplo para las categorías inferiores que dirige en la actualidad.»

Tardanza del galardón

Para muchos, Pablo Blanco debía ser uno de los primeros galardonados en el Dorsal de Leyenda. No obstante, Pepe Casto explicó porque no se había producido hasta ahora. «Tal y como el mismo Pablo había preferido, este premio debía entregarse cuando cumpliese 50 años en la disciplina sevillista. Y así ha sido. Hoy te colocas entre los más grandes, aunque ya llevas mucho tiempo siéndolo, el segundo jugador con más partidos en el Sevilla, superado por otro canterano, Jesús Navas. Se que no eres demasiado amigo de estos momentos, pero tarde o temprano tenía que llegar y aquí está».

Por último, Pepe Castro también resaltó su figura como jugador, crucial a la hora de crear la mentalidad en los derbis. «Es el futbolista insaciable, perfecto para los derbis. Un futbolista de club, compaginando su faceta de jugador junto con la de secretario técnico».

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