Los tiempos cambian y, en consecuencia, el fútbol también. La influencia económica que está viviendo el deporte rey es tan grande que se ve reflejada en el mercado. Verano tras verano se cumple un nuevo récord de traspaso. Y esta situación ha hecho que la política de fichajes que ha dado tanta gloria al Sevilla se quede anticuada. Es por ello que desde el club han decidido que deben adecuarse a los nuevos tiempos. Los nuevos fichajes están firmando contratos con cláusulas altas, para que así sea el Sevilla el que tenga siempre la sartén por el mango. Los hispalenses no quieren ni un caso Sarabia más.

Nuevas cláusulas

Ya con Monchi, y antes con Caparrós, se pudo observar que algo estaba cambiando en el tema de las cláusulas. El primero en cambiar la tendencia de rescisiones de contrato por cantidades no muy elevadas fue el fichaje de Quincy Promes. Su cláusula de 150 millones hace difícil que un club poderoso piense en pagarla, aunque en el mundo del fútbol nada se sabe. Un gran rendimiento del holandés haría que, si algún club se interesa por él, las negociaciones sean a lo alto. También Munir y Wöber son ejemplos claros del cambio. La cláusula del delantero es de 90 millones de euros, mientras que la del defensor es de 80. Jugadores jóvenes que pueden despuntar en el club, como muchos otros ya han hecho, y que pueden proporcionar al Sevilla mucho dinero con sus ventas. Con Diego Carlos, la última incorporación, también se decidió que su cláusula fuera alta, que es de 75 millones. 

Vender para crecer

Vender para crecer ha sido la política de fichajes que ha seguido el club de Nervión en su época más gloriosa. Fichajes poco conocidos, que dieron un gran rendimiento, y que fueron vendidos por cantidades que duplicaban lo invertido. Esto permitió el saneamiento de una entidad que a principios del siglo XXI estaba más cerca de la quiebra que de ganar un título. Grandes ventas como la de Reyes, Alves o Ramos permitieron al Sevilla crecer como club. El gran rendimiento de los jugadores permitió que se levantaran títulos muy importantes, además de que Monchi supo en cada momento cuándo y a quién vender. Gracias a ello, el Sevilla llegó a la élite del fútbol europeo, de la que varios años después aún no ha salido. Pero ha llegado el momento de abandonar esta política, y dar un paso más allá. Desde arriba lo saben, y ya están manos a la obra para hacer ver a los nuevos que el club ya no es un equipo trampolín como lo fue en su momento.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here