Era de esperar que Machín rotara para el encuentro correspondiente a la tercera jornada de Europa League. Lo que no era tan esperado es que las mencionadas rotaciones tuvieran un resultado tan bueno para el Sevilla FC. Pablo Machín supo mover sus fichas sin romper su sistema de juego y poner en jaque desde el primer minuto al conjunto turco.  Es evidente que el técnico soriano ha conseguido en esta maniobra enchufar a más jugadores capaces de jugar a su sistema rindiendo al máximo nivel. Es obvio, además, que todos ellos quieren ganarse su confianza y, por lo tanto, minutos. En una temporada tan exigente, es algo más que positivo para el míster sevillista, cada vez más cómodo en el club nervionense.

La cara

Las novedades, en su mayoría, consiguieron rendir a un gran nivel logrando una goleada inédita en el club sevillista y la victoria número cien en encuentros europeos (la número 89 en 18 años).

Por un lado, pudo volver a verse a Mercado en el eje de la zaga. El argentino, recuperado además, logró anotar un gol importante en su vuelta al Sánchez-Pizjuán.  También estuvo muy atento a las cobertura y aportó carisma al equipo. Aleix Vidal, en el carril diestro. Tuvo que encargarse de una zona de poco confort para él. No obstante, el resultado estuvo lejos de ser malo. Fue el encargado de provocar el penalti que luego convirtió Sarabia en el minuto 8 y demostró lo completo que es como jugador.

Sin Éver Banega, Roque Mesa estuvo muy bien en la medular sevillista. El mediocentro canario firmó el que podría considerarse mejor gol de la noche. El primero, desde la media luna, muy potente y perfectamente ajustado a la escuadra.

Tras la buena intervención de Muriel en el Camp Nou, Machín le permitió partir como titular ante el Akhisar. El colombiano logró firmar un muy buen partido con el que se reafirma como jugador. Anotó un tanto bastante bueno con el que quiso disipar la imagen dada ante el Krasnodar. Incluso dejó algunos detalles interesantes que podrían valer al técnico sevillista para tenerlo más en cuenta en los próximos choques.

Sin duda, quien también mostró una imagen mejorada, la esperada al fin y al cabo cuando se anunció su fichaje, fue Quincy Promes. Se mantuvo despierto, alegre, con vivacidad… durante todo el partido. Tenía hambre de gol, ganas de mostrar su evolución… Fue el gran protagonista del tanto en propia del cancerbero visitante (que bien podría reclamar) y, no contento con eso, firmó el quinto gol del partido en el minuto 60. Lo que dio a entender el atacante sevillista es que con algo más de adaptación y espacios se crece y llega a un gran nivel.

La cruz

Quien no se encuentra a sí mismo es Nolito, muy por debajo del nivel que se necesita. Pablo Machín está siendo todo lo generoso que se puede con él y siempre intenta regalarle algunos minutos, pero el de Sanlúcar de Barrameda no rinde. Intentos no le faltan, pero siempre anda desentonado y no quedan más que en eso, intentos.. Lo cierto es que no consigue casar con el sistema de Machín, con el equipo ni con la afición sevillista. Tuvo un cara a cara en los últimos minutos de partido ante el guardameta turco en el que pudo haberse ganado algo más de confianza, pero volvió a fallar.

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