"Jul y Gan" | La opinión de Manuel Machuca

El verano es un tiempo propicio para la lectura. Bajo la sombrilla, por ejemplo, antes o después de la siesta que cervecitas, filetes empanaos y un par de rajas de sandía (fruta sevillista por excelencia, porque los melones son de los vecinos), son momentos excelentes para dar cuenta de un buen libro. Y si está escrito por un sevillista de pro, tanto mejor, porque no le vamos a dar dinero al enemigo para que se traiga al Fekir ese, que tiene más nombre de tragasables que de futbolista. Así que estas son mis recomendaciones veraniegas. Las hago improvisando, al tun-tun, cual gambeta de don Enrique Montero o del gran Moi, como un eslalon de Jesús Navas o Kanouté:

En primer lugar voy a hablar de dos escritores que habitan en Gol Sur, Isaac Páez y Javier González- Cotta, que junto a un servidor y a los editores Ruth Llopis e Ismael Rojas, de Anantes Gestoría Cultural, conforman un sur muy literario que también existe, como escribiera Benedetti y cantara Serrat.

Isaac Páez tiene dos magníficas novelas, Disparos al aire, editada por Almuzara, y la que fue finalista del Premio Nadal Nowhere man, un título muy Beatle, que es una auténtica delicia publicada por el también sevillista, creo que de Gol Norte, famoso tuitero y genial poeta, Martín Lucía, propietario de Ediciones en huida, otra editorial señera sevillana y sevillista que, entre otros tiene en su catálogo la extraordinaria novela La Zúa, obra de otro gran palangana, el periodista y flamencólogo Antonio Ortega.

Nuestro Javier González-Cotta, al que le podemos leer en Diario de Sevilla artículos y críticas literarias, periodista valiente como pocos, no en vano va a reeditar la revista literaria Mercurio, que él mismo fundó hace décadas, es un gran amante de la literatura histórica y de viajes y, ante de que Monchi fichara a Fernando y Óscar Arias a Kjaer, ya era un experto en Turquía. Viaje por Galípoli, un recuerdo de la mítica batalla de la I Guerra Mundial, es uno de sus últimos títulos publicados, como el libro de viajes Estambul, paseos, miradas, resuellos, editado por Almuzara. Javier es el mediocentro de Gol Sur en Voladizo, y desde allí controlara el juego sevillista una nueva temporada.

Por la zona noble pulula otro Machuca, apellido noble y sevillista donde los haya, de nombre Félix, periodista de ABC, que no solo nos deleita con sus artículos que son todo un orgullo de Nervión, sino que parece que le ha robado la moto al gran Marc Márquez y en muy poco tiempo se está plantando con una trilogía sobre el Imperio Romano: El sueño del búho, Las caravanas de Hadriano y, ya para octubre, Los dioses han muerto, todas editadas por Algaida. Y no se preocupen porque, aunque sus historias hablan de emperadores béticos, estos no tienen nada que ver con palmerines, ya que estos de los que escribe vivieron antes incluso de que estuvieran en la UVI.

Si es de los que se resiste a dejar el periódico junto al protector solar (no deje de rociarse con él aunque esté bajo la sombra, al menos cada dos o tres horas), puede leer a otro inquilino de preferencia que cada miércoles, en día de Champions, se asoma a las páginas de Diario de Sevilla: Eduardo Osborne. Eduardo acaba de publicar sus mejores artículos periodísticos en el libro Luces de ciudad, editado por la Fundación Cajasol, en el que recopila colaboraciones que tratan de lo humano, lo mundano, lo ameno, lo cercano y lo infinito.

De Martín Lucía, además de seguirlo en Twitter, pueden leer su poesía entre ola y ola. El desamor es solo el principio, poemario que parece dedicado al fichaje de Lopetegui, es su última obra.

A falta de que nuestra gran Sara Portillo publique después de verano su debut literario Fugaces (Editorial Seleer), estas pueden ser buenas recomendaciones literarias para que todo quede en casa, sin olvidar Yonquis y gitanos, de José Lobo, si pretendemos encontrar, además de un escritor al que le hierve la sangre roja, un tema literario puramente sevillista.

El, según ellos, eterno rival, goza también de buenos escritores, como no podía ser menos ya que en la literatura es esencial la imaginación, y ciertas dosis de ciencia ficción, a la que ellos no tienen más remedio que agarrarse, pero no nos vamos a gastar el dinero en ellos, ¿no creen?

También muy recomendable, para aficionados a un tiempo al fútbol y a la literatura, hacerse con El derbi final (El Paseo Editorial), un libro que trata un tema que jamás tuvo otro color que el blanco y del que dudo que pueda formar parte del realismo literario (a no ser que fuera realismo mágico), la rivalidad entre ellos y nosotros. Es un libro que se puede y debe gozar y al que se le pueden arrancar la mitad de las páginas sin mayor problema.

Y estas, junto a libros como Los cien últimos días de Jindra Hertam, de Juan Antonio Hidalgo (Editorial Maclein y Parker) o los de Joaquín Dholdán, podrían ser mis sugerencias de lecturas veraniegas escritas por adoradores del pentacampeón uefo.

No olviden el fotoprotector para leer en la playa, a menos que pretendan que únicamente les falte el logotipo de Nike para tener gratis la segunda camiseta de nuestro equipo.

Sean buenos y prudentes.

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