Las crónicas de José Balero, un periodista sincero | Episodio 4

Las crónicas de José Balero, un periodista sincero | Episodio 4

Las crónicas de José Balero, un periodista sincero | Episodio 2
Las crónicas de José Balero, un periodista sincero | Episodio 3
Las crónicas de José Balero, un periodista sincero | Episodio 5

Mientras festejemos la Supercopa debemos preguntarnos varias cosas: ¿qué precio pagaremos por ella? No me refiero a sobornos, a los millonarios no le hace falta nuestro dinero, pero quizás si les interese nuestro club. Entonces dirán ustedes “imposible, no se puede comprar un club y los sentimientos que encierra”, y tienen razón, porque ese es el valor real de un club. El caso es que existen grupos de gente muy rica a los que el valor real de un club también les importa, dicho de otra forma, existen sevillistas ricos, perdonen la obviedad, y se asocian con otros a los que ni siquiera les gusta el fútbol, pero si el dinero que nosotros generamos al consumirlo. El peligro de decir esto en una crónica deportiva es que evita el llamado “efecto bombona”. O sea, alguien dice, suelta un poco de gas, huele mal, todo el mundo lo huele y pone cara fea, pero no se acumula, nada explota. Para lo mismo sirven los debates televisivos, uno escucha la opinión del que comparte sus ideas y se calma. A lo sumo agrega un par de argumentos o insultos en redes sociales y todo sin moverse del sofá o del wáter. Nadie sale con antorchas, no hay guillotinas. La indignación virtual tiene esas cosas. Por ejemplo, algunos socios pedían la renuncia del presidente por lo de Tánger. Con mucho énfasis… por Twitter…

No es tan difícil mantener a todos conformes. Este año por ejemplo, quizás sea hora de que el Barca tenga una “Champion”, el Madrid, algo tendrá pero le viene bien un sustito y Lopetegui está recién llegado y es transición, quizás con una “copa del rey” está bien, y la “liga” del Atleti, por supuesto, que la gente que construyó el “Wanda Metropolitano” tiene que desquitar la inversión. ¿Y nosotros? se preguntarán ustedes. Siempre podremos estar ahí cerca, depende. La pregunta es: si nos construyen, pongámosle, un estadio nuevo ¿qué estarían dispuestos a dar?  Yo jamás creía la calma con que desapareció de la vida de tantos madrileños el “Vicente Calderón”. Se imaginan. “Nervión Sushi”, o “RojiBlanco Kong”. Pero no se quejarán, si está techado, si hay buenos fichajes, una alegría cada tanto, yo que sé… ¡un derbi! Para nosotros está bien, ¡no? Es lo que merecemos… ¿o no?

Pues ¿saben qué? Yo creo que no. Nosotros merecemos que nuestro club sea nuestro, y quiera ganar siempre, y cuide a su cantera  y no especule, y haga obra social, ¿ya hace?, pues más, que hace poco, y que sea irreverente con los grandes, y conquiste a los pueblos de Andalucía, que la gente se identifique con nosotros. Para todo eso es bastante importante que el club no se venda. No importa el precio. Van a disculpar que esta crónica periodística haya empezado así, en cuanto vuelva le fútbol les prometo que me centro en los partidos, pero mientras tanto a los que me están llamando ofreciéndome por mis pocas acciones en mi club, un dinero mucho mayor del que valen, dinero que por cierto me hace mucha falta (soy periodista “free lance” o sea ¡soy autónomo!), les pido por favor que, o dejen de llamarme, o se identifican correctamente. Como sabrán voy a ser incapaz de no contarlo, en cuanto sepa quién está comprando mi club y para qué, escribiré una pequeña crónica, como está. Que se termina acá deseando que fichen a un delantero que pueda jugar con Ben Yedder, y de paso que me expliquen bien lo de Jovetic, y si tienen un rato repasemos por qué no nos quedamos con Iago Aspas. Esos detallitos que nunca terminé de comprender, de cabeza dura que soy.

Escritor y dramaturgo nacido en Montevideo y radicado en Sevilla
“El Derbi Final”
“Estuario”
“Cómo desactivar a un hombre bomba”, son algunas de sus obras
Conduce el programa “Diálogos Comanches” en Neo Fm 90.4

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