Otra vez encerrado. La habitación de este manicomio es mi nuevo hogar. Extraño Nervión. Espero que venga el Dr. Sevilla a verme. Pero les digo algo. La culpa es de ustedes. Ustedes y de nuestra afición. Me puse a gritar en el bar donde veía el partido. La culpa es de ustedes. No son los jugadores. No es el entrenador. Ni siquiera es la directiva. Dejen de esconderse. La culpa es de ustedes. Y claro, me denunciaron por alterar el orden y aquí estoy. Claro, como el loco soy yo. No importa que les avise que hay alguien que quiere comprar acciones para quedarse con el club. No importa que les diga que lo de los puestos europeos es un estímulo mediocre para mediocres. Los escuché años tras años alabar el comprar barato y vender caro a los jugadores. Y miren lo que pasa. ¿Se acuerdan de Iago Aspas? Seguro que cuando vieron España- Argentina, le creyeron a la televisión que hablaba todo el tiempo de Isco (que juega muy bien, y metió tres goles y…oh casualidad es del Madrid). Háganlo por mí, miren de nuevo ese partido ¿Saben quién cambió todo? ¿Quién hizo invencible a la selección? Fue Iago Aspas, al que nosotros, ¡nosotros! y nuestra sabiduría, y nuestra ansiedad y falta de humildad pitaba e incomodaba. Era nuestro y lo vendimos y ahora nos mete tres goles. Pero somos expertos. Escuchamos por la TV: la grada tiene la razón. Y nos lo creemos. Pues miren por dónde. Ahí no la tuvimos. Y les puedo nombrar una larga lista de grandes jugadores que hemos pitado. Porque nos creímos grandes de Europa pero aceptamos que nuestra grandeza no era como la del Madrid, y logramos una generación de niños en nuestros pueblos que cuando uno le pregunta dicen que son “del Madrid y del Betis” o “del Barca y del Sevilla”, y yo no puedo creer, nadie les dice que eso es imposible. Pero no busquen en ningún sitio, es culpa nuestra. Habrá algún idiota que vaya a gritarle a los jugadores, que pida la cabeza del técnico o del que ficha jugadores, si hombre, si, pierdan tiempo gritando. Seamos sinceros, seamos lo que decimos que somos. No nos rindamos, a ver si es verdad, ahora es cuando hay que demostrarlo. Levantando copas todo el mundo es campeón. Este año, cuando estemos afuera de todo. Ahí nos limpiaremos de sevillistas de mentira. Se les caerá la careta. Solo quedaremos los que amamos el fútbol. Los que de verdad somos palanganas.

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