Pablo Machín, Pepe Castro y Joaquín Caparrós (de izquierda a derecha) en el acto de presentación del primero | Imagen: La Colina de Nervión - Carmen Pera

Este paciente aún respira. Machín salvó su primer match ball ante la Real Sociedad. La segunda mitad del equipo, agitado por la grada del Sánchez-Pizjuán, es el espejo donde se tiene que mirar hasta que finalice la temporada. Sin embargo y pese al disfrute, en el Sevilla no hay tiempo para relamerse. Aparcada La Liga, la entidad hispalense se centra en la vital cita del jueves en la República Checa. Tras el empate a dos cosechado en la ida, los de Machín necesitan ganar el encuentro europeo o conseguir un empate de tres goles o más. Todo o nada.

Final anticipada

Nadie presagiaba tan difícil papeleta. Sea como fuere, el Slavia Praga ha puesto en duros aprietos al Sevilla. Los de Nervión se juegan el devenir de la temporada a un partido, pues decir adiós a su competición fetiche ante un rival claramente inferior, sería un duro varapalo que privaría de una vía alternativa para conseguir un billete para la Champions League de la próxima campaña: alzarse con el título. Es decir, a los sevillistas solo les quedaría fiar la hipotética clasificación para la liga de campeones a una competición: La Liga. Y por el momento, la competición doméstica no es nada halagüeña para los sevillistas, pues el Getafe CF parece controlar bien la presión y se ha afianzado en la cuarta plaza.

Posible catástrofe

La eliminación en Europa League podría acarrear el mayor declive del Sevilla de las últimas décadas: no entrar en Europa. Pese a la victoria ante la Real, la mala dinámica en La Liga ha complicado mucho la posición de los rojiblancos en la tabla. Hay muchos equipos en la pelea por los puestos europeos, por lo que el revés de Europa en caso de caer eliminados, podría afectar a un equipo que no está mostrándose fuerte en lo anímico. Además de la posible destitución de su cuerpo técnico, pues no llegar a los cuartos de final de la UEFA Europa League sería un absoluto fracaso para la dirección deportiva sevillista. Muchos fantasmas sobrevuelan estos días por Nervión, no obstante, el Sevilla sabe cual es la receta para espantarlos: un triunfo en la final de Praga.

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