La gran bestia pop

La gran bestia pop

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El fútbol es un deporte increíble, es más poderoso que quienes lo manejan, debe ser una excepción en nuestra sociedad. Aunque quienes mueven los hilos no quieran, la esencia del fútbol está a salvo en los niños y niñas que son felices jugando al balón. Por eso disfruto cuando en un país pobre sudamericano o africano, o en una región pequeña de Andalucía aparece un futbolista fantástico. Me gusta cuando el fútbol femenino crece a pesar de ser ninguneado, cuando los mejores partidos son los que no se televisan, cuando llega a una final un equipo humilde, cuando algún gesto nos recuerda lo importante del fútbol… Eduardo Galeano escribió un libro maravilloso (“El fútbol a sol y sombra”), allí reivindica el valor de jugar por jugar “como el gato con el ovillo de lana”. Jugar por jugar. Por diversión. Lo contario que les gusta a los poderosos.

¿Acaso creen que les hace gracia que el mejor derbi sea el sevillano? Temen que se rompa la hegemonía de los dos equipos “grandes” y, si lo hace, prefieren que sea otro equipo de la capital. Prefieren que los ganadores sean de países consumidores de fútbol. Prefieren, pero deben resignarse a que el fútbol es once contra once. Al fin y al cabo, generan diferencias abismales pero siempre cabe la posibilidad de romperles los esquemas con un golazo.

Uno de los grupos preferidos de Sampaoli es “Patricio Rey y sus redonditos de ricota”, uno de sus mejores temas es “La gran bestia pop”. Un temazo de un grupo increíble. Muy significativo. “Los redondos” (como los llamamos sus adeptos) son una religión. Su cantante, el “Indio Solari”, es una especie de reverendo del rock. Quienes lo seguimos tenemos grabado a fuego (en Argentina, en Uruguay, en Chile, y ojalá algún día, en España) la importancia de las palabras y la fuerza de la música. “Los redondos” tocaban solos y de noche, nunca salían por televisión, vivían de espaldas al mercado y aún así tuvieron una carrera increíble, se autoeditaban, gestionaban sus multitudinarios conciertos, son la prueba viviente de la mentira que nos quieren vender los medios de prensa, ellos eran su propia marca a fuerza de calidad. Nadie les decía cómo comportarse.

Luego de este paréntesis musical volvemos a Sevilla. Escuchamos a Sampaoli decir “paciencia, esa palabra que incluye: paz y ciencia”, y eso es, claramente el espíritu de “Los redondos”. Y también este apunte: “Si Ganso se siente querido va a jugar cada vez mejor”.

La televisión nos convence de cosas ridículas, incluso a los futbolistas, por ejemplo: taparse la boca cuando hablan en la cancha (¡¿hay un gesto más imbécil?, ¿Qué se pueden decir que cambie la historia?) o felicitarse cuando hacen un pase horrible que pierde un balón, quejarse ante una falta, tirarse ante un contacto. Ojalá se recuperen los gestos que hicieron grande este deporte y se dejen de lado los que se “analizan” en las más ridículas tertulias deportivas.

Ruggieri, un defensa de la Selección Argentina, contó que se afilaba los tapones, en un córner pisó a un delantero italiano, lo clavó en la cancha y lejos de ponerse a llorar cuenta -con admiración- que ese delantero le susurró: “Más fuerte que no siento nada”. Esos jugadores son los que dan miedo, no los que se caen a cada rato. Una de las cosas que más me gusta de Messi es que lo cosen a patadas y rara vez se queja, si puede sigue, sigue y sigue… Nosotros tenemos en la mano ser algo único. Una hinchada que empuja siempre pero no con el espíritu de la derrota, sino de la alegría, de la fe en los nuestros. Nunca nos vayamos del estadio. Nunca. Nos quedamos, empujando, creyendo. Este equipo nos va a convencer (ya lo hizo otras veces) de que todo es posible. Perderemos, empataremos, pero nosotros debemos tener fe.

En algún momento la televisión nos convenció que es mejor irse cuando se va perdiendo, esa retirada que no evita derrota alguna. Algunas radios nos convencieron que sólo vale la pena relatar las jugadas de ataque, que el único momento en que debe sonar una alarma es cuando hay un gol, el resto del tiempo se habla de cómo se siente Cristiano, de las lesiones en el banquillo del Barca o de los problemas del Valencia. Por suerte para nosotros, mientras ellos hacen chistes y leen publicidades, en nuestras canchas se sigue jugado al fútbol.

“La gran bestia pop”: fútbol para hombres y mujeres valientes, con fe, sin miedo. Muy del espíritu andaluz que hizo que esta tierra, tan castigada por los tiranos,  siga aún de pie, mirando al fondo de la red.

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