Dos meses de competiciones oficiales le han valido a Machín para terminar de conformar un once tipo que los buenos resultados se han encargado de avalar. Y es que, aunque pueda parecer irónico, el papel de la enfermería en la consecución de este nuevo sistema ha sido clave, obligando prácticamente a Machín a juntar al once titular actual. Un orden de once jugadores aprendidos de memoria sobre el que hacer rotaciones que han permitido dilucidar quiénes son los imprescindibles del Sevilla.

Línea ofensiva

Si hay dos jugadores que no dejan lugar a dudas en su condición de necesarios esos son Adré Silva y Ben Yedder. Una dupla ofensiva que ha supuesto la gran revelación del equipo con respecto a años anteriores y que se coloca como una de las mejores de Europa. Ocho jornadas en la competición doméstica y doce goles que ponen de manifiesto la imperante necesidad de que la presencia de ambos en el verde sea continuada. Además, si a esto le añadimos que la competencia de Muriel por el puesto no parece demasiado amenazante, la etiqueta de imprescindibles sigue siendo indiscutiblemente para el portugués y el francotunecino.

Zona de medios

Sin duda alguna supone la parcela del once en la que más competitividad hay, entre otro motivos, por su nutrida población activa. A pesar de ello, parece indiscutible que la figura de Éver Banega marca la diferencia en el juego de los rojiblancos. Organización, criterio y una dosis de atrevimiento son tres piedras angulares del juego del argentino que solo él es capaz de ofrecer en la plantilla. Un eje vertebrador en torno al cual el técnico ha sabido poner a otros pilares como Franco Vázquez, Sarabia y Jesús Navas. Aun así, no sería descabellado decir que lo realmente imprescindible es el equilibrio encontrado en el medio sevillista, capaz de proporcionar pausa y verticalidad a partes iguales y a conveniencia.

Zaga y portería

Tres nombres propios son los destacables de la trasera nervionense: Sergi Gómez, Kjaer y Vaclik. Dos centrales fijos a los que se añaden según el partido Gnagnon y Carriço. Aun así, parece evidente que es el danés quien se erige como jefe de los centrales, liderando con seriedad y contundencia a sus dos compañeros. Una terna defensiva que el tiempo dirá si termina de solidificarse con la recuperación de Mercado. Por otro lado, un portero que se ha convertido en unos de los grandes protagonistas del equipo y que hasta el momento está cumpliendo su cometido con creces: dar seguridad al sevillismo. Sin ningún género de dudas, una figura consagrada como indispensable en el esquema de Machín.

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