VAR
El colegiado castellano - leonés consulta el VAR en el posible penalti sobre Gonalons | Foto: Sevilla FC

El Sevilla se jugaba algo más que tres puntos ante el Valencia. Los pupilos de Caparrós merecieron algo más que la derrota en un encuentro cargado de tensión gracias a un viejo conocido del conjunto rojiblanco como es el trencilla José Luis González González. El árbitro no es sinónimo de buen resultado para el conjunto nervionense y el historial de las veces que le ha pitado a la escuadra hispalense así lo acredita.

Malos precedentes

Cuando el colegiado castellano leonés fue designado para este encuentro, muchos se echaron las manos a la cabeza. En una jornada propicia para volver a luchar por la cuarta plaza, el Sevilla se medía a un rival duro como es el Valencia con un árbitro nada favorable.

Contando el de ayer, son 31 encuentros los que González González ha arbitrado al conjunto hispalense entre Liga y Copa del Rey. La de ayer ante los ché supuso la derrota número 18 con este colegiado, por ocho victorias y cinco empates. En la presente temporada, es el tercer encuentro que dirige este árbitro al combinado andaluz, y el tercero que se salda con derrota. González González dirigió la vuelta de octavos de Copa del Rey ante el Athletic de Bilbao, con victoria de los vascos por cero a uno en Nervión, y el encuentro liguero ante el Villarreal en el Estadio de la Cerámica, con clara victoria para el submarino amarillo por tres a cero.

Encuentro con polémica

La entrega de los jugadores de Caparrós quedó patente sobre el terreno de juego, pudiendo incluso empatar, pero nada pudieron hacer ante el arbitraje de González González. El colegiado no tuvo a bien mirar en el monitor del VAR un más que posible penalti de Gayá sobre Gonalons cuando se acababan los segundos. Con el cero a uno en el electrónico, el arbitraje del castellano leonés fue más pasivo de la cuenta, permitiendo seguir el juego en ocasiones sancionables con tarjeta.

Esto sumado a las que ni siquiera pitó, como la falta sobre Munir al borde del área, hicieron que tanto la afición como los jugadores no parasen de recriminarle su pasividad. Una pasividad que se unió a la mala suerte del Sevilla de cara a puerta, reflejado en el gol anulado a Ben Yedder en el último minuto, y que no permitió que los hispalenses se metieran de nuevo en la pelea por la cuarta plaza. Desde ayer, los sevillistas sólo tienen la mente puesta en el encuentro ante el Alavés, que esperan sirva para superar a los vascos en la tabla.

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