El estilo divide a la afición

El estilo divide a la afición

El juego planteado en los dos últimos años por el equipo nervionense no termina de convencer.

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Bajan las aguas revueltas en el Sevilla. El nuevo año parecía que traería un rumbo diferente en el barco nervionense, pero el duro varapalo sufrido ante el Betis ha dejado múltiples debates entre la afición. La poca disposición demostrada por el equipo contrastó demasiado con la intensidad implantada por el eterno rival durante prácticamente todo el encuentro. El resultado no se dio tanto por el juego como por la actitud y la efectividad de cara a portería. La defensa hizo aguas en múltiples jugadas y la fluidez en el juego no estuvo presente durante todo el partido. Por todo ello, el estilo de juego queda cada vez más en entredicho, recordando las virtudes que el equipo tenía en el pasado.

El físico, frente al toque

Antes de la llegada de Sampaoli, el Sevilla vivió tres años de numerosos éxitos que lo consagraron en la máxima élite europea. Tres títulos de Europa League consecutivos y un subcampeonato de la Copa del Rey fueron los grandes logros de un equipo que demostraba una enorme solidez defensiva. Su planteamiento de juego se basaba en gran medida en mostrarse como un equipo rocoso y compacto, solidario en las coberturas defensivas y con jugadores rápidos para salir al contraataque. Es el juego que practicó Unai Emery durante su estancia en el club nervionense, pero también previamente Juande Ramos. Con este modelo, el Sevilla logró numerosos títulos basados en una idea fija y dura de romper. A menudo, las críticas llegaban por el poco dominio ejercido con el balón lo que hacía que el juego fuese poco atractivo. No obstante, la efectividad está muy constatada a partir de los datos.

El actual juego que promueve el equipo nervionense supuso un cambio radical. Sampaoli apostó por jugadores muy técnicos, que supieran combinar rápido y donde la posesión de pelota fuera lo principal. Un juego en teoría ofensivo que volcaba al equipo en el área rival a partir de una presión muy férrea para recuperar el balón. Tras su marcha, el club optó por seguir esta dinámica, de ahí el fichaje de Eduardo Berizzo. Sin embargo, el modelo ya presentaba carencias importantes con Sampaoli las cuales se hicieron aún más evidentes con Berizzo al cargo. Su destitución trajo como sustituto a un técnico con ideas similares esta vez proveniente de Italia, Vincenzo Montella. De momento, sus resultados no son los mejores y siguen planteando dudas muy importantes en el juego.

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