Foto: Ismael Molina

Manolo Jiménez, natural de Arahal (Sevilla). Formado como futbolista en la cantera del Sevilla, dio el salto a Primera División a principios de los años 80, con un debut inesperado en Valladolid. Desde entonces, Jiménez sigue siendo el jugador sevillista con más partidos a sus espaldas de toda la historia del club. Tras su salida de la entidad hispalense, llegó al Real Jaén, donde tras una grave lesión se vio obligado a dejar el fútbol y cambiar las botas por los banquillos. Habiendo pasado por todas las categorías, se forjó como entrenador en el Sevilla Atlético, al que consiguió ascender a Segunda División. Como hombre de club dio un paso adelante cuando el Sevilla le necesitó y llegó su momento en la temporada 2007-08. Entonces, tras la pérdida de Antonio Puerta y la inesperada salida de Juande Ramos del banquillo, le tocó tomar las riendas del primer equipo. El alto nivel de exigencia, tras una época dorada, propició su salida del banquillo nervionense, pese a clasificar al equipo para la final de Copa y mantenerlo en puestos europeos. Más tarde, pasó por otros banquillos nacionales e internacionales, como los de AEK de Atenas, Zaragoza o su última aventura, el Al-Rayyan de Qatar.

A continuación, te ofrecemos dos opciones para seguir la entrevista que mantuvimos con Manolo Jiménez: en video o en medio escrito. Pedimos disculpas por anticipado por algunas partes del sonido del video; debido a dificultades técnicas del equipo audiovisual no tiene la calidad que merecen nuestros lectores.

La Colina: Sin duda hay muchísimo de lo que hablar con una figura tan importante dentro del Sevilla, pero si le parece nos podemos centrar en sus inicios. En aquella época en la que era canterano del Sevilla… llegó un día de golpe y porrazo y debutó con el primer equipo en Valladolid, de la mano de Manolo Cardo.

Manolo Jiménez: Sí, la verdad es que fue un sueño. La mayoría de los niños sueñan desde pequeños con lo que quieren ser de mayor y muchos de ellos quieren ser futbolistas. Yo tuve la suerte, después de mis inicios en las categorías inferiores de Arahal, de llegar en edad de juvenil al Sevilla. Estuve un año en los juveniles, pasé directamente al Sevilla Atlético y en ese mismo año debuté en Primer División con el Sevilla Fútbol Club. Creo que tenía 18 años o aún no los había cumplido. A partir de ahí, fueron 14 temporadas en el primer equipo y muchas satisfacciones por haber nacido futbolísticamente en la cantera, haber defendido al primer equipo y haber llegado a ser su capitán.

«Es una satisfacción haber nacido futbolísticamente en la cantera»

LC: ¿Recuerda aquella llamada que le hicieron para decirle que iba convocado con la primera plantilla?

MJ: Sí. El Sevilla Atlético y el Sevilla entrenan siempre por la mañana, en la ciudad deportiva, cada uno en un campo. Llegó el preparador físico del primer equipo a nuestro campo. Habló con el entrenador del Sevilla Atlético, que era Toni, paró el entrenamiento y dijo que yo y otro compañero, que era Benítez, nos íbamos a entrenar con el primer equipo. Eso era un jueves y el domingo acabé jugando en Valladolid. En cuestión de horas te cambia la vida; de ser un aficionado, a ser un jugador de la primera plantilla.

Manolo JIménez durante la entrevista | Imagen: Ismael Molina
Manolo JIménez durante la entrevista | Imagen: Ismael Molina

LC: Después de ese sueño del debut en Valladolid… nada más y nada menos que 354 partidos a sus espaldas, siendo el jugador que más partidos has disputado con la camiseta del Sevilla. Tantos jugadores que han pasado y nadie le ha superado, ¿cómo valora eso?

MJ: Eso es algo que debe de motivar y habrá un día que lo superen. Tiene que motivar a los jugadores que vienen atrás y especialmente a los canteranos. Me da satisfacción, porque en aquella época no había muchos traspasos, pero los que había eran importantes y yo nunca ansié salir del Sevilla. Tuve ofertas de los equipos más grandes de España y Europa en mi mejor época, pero el Sevilla ponía dificultades para que yo saliese… porque era para ellos, en ese momento, un jugador importante de la plantilla. Además, es que yo no tenía ninguna gana de salir del Sevilla. No sé lo que haría ahora, pero sí estoy muy satisfecho de poder decir que yo llegué a la Selección y que jugué en la olímpica, en la absoluta, en la sub-21… Nunca ansié irme.

“Tuve ofertas de los equipos más grandes de España y Europa en mi mejor época”

LC: ¿Estaba a gusto en su casa?

MJ: Sí, me sentía compensado anímicamente y profesionalmente con salir al Sánchez-Pizjuán. Otra cosa era la valoración que se hacía entonces de los canteranos, que no iban por el mismo rasero.

LC: Es diferente a cómo se hace ahora…

MJ: Ahora se valora mucho más y, entre otras cosas, porque el canterano que quiera quedarse en la plantilla hay que valorarlo también.

LC: Ahora se mueve mucho el tema en escalones salariales, ¿verdad?

MJ: Escalones salariales… y que hay mucho intermediario que mueve a los futbolistas. El negocio es mover a los jugadores.

Manolo Jiménez, durante la entrevista | Foto: Ismael Molina
Manolo Jiménez, durante la entrevista | Foto: Ismael Molina

LC: Durante tantos años que estuvo en el Sevilla vivió muchísimos momentos, tanto buenos como malos. Quizás uno de los que más hayan señalado la entidad y la historia del club sea aquel verano del descenso del equipo a Segunda División B. ¿Cómo recuerda aquel verano?

MJ: Afortunadamente fue fallido y aquello era una película de terror. El Sevilla se había clasificado deportivamente para la UEFA. Después han llegado las clasificaciones para Champions, pero entonces ir a UEFA era difícil porque en el once titular del Sevilla había un mínimo de ocho o nueve canteranos siempre. No se tenía el poder adquisitivo que pueda tener hoy el Sevilla, ni la fuerza que tiene ahora para poder fichar, para poder tener el plantillón que tiene. En aquella época soportaban el equipo tres jugadores veteranos, tres foráneos y el resto canteranos que veníamos de abajo. Nos costó muchísimo clasificarnos para la UEFA y después de tanto esfuerzo, estando en pretemporada, preparando esa Liga, esa UEFA y esa Copa del Rey… pues llega la noticia.

LC: Afortunadamente fue fallido pero, ¿imaginó al Sevilla FC en Segunda B?

MJ: Sí, estuvo muy cerca. Me pilló a mí como capitán entonces del Sevilla y viví muy de cerca todo lo que se hablaba, todas las negociaciones, todo lo que había, todos los errores y virtudes que se tenían para intentar convencer de que el Sevilla no debía descender. El Sevilla se equivocó administrativamente, pero no deportivamente y, afortunadamente, por la fuerza de la afición y con la fuerza de algunos profesionales se logró.

«Imaginé al Sevilla FC en Segunda B, estuvo muy cerca»

LC: Se ganaron la permanencia, estar en Primera División, y la UEFA en el campo… y resulta que, de buenas a primeras, golpe de despacho y les quitaron todo lo que se ganaron. ¿El vestuario realmente estaría bastante tocado, no?

MJ: El vestuario estaba abatido. Yo recuerdo que había muchos jugadores que no eran sevillanos, ni de la cantera en esa época y buscaban salida. Eso fue un lastre que después, en el Sevilla, se tradujo en descenso. Muchos dicen que los problemas burocráticos y sociales no tienen que afectar en lo profesional…

LC: ¿De ahí nació el bache que después pasó aquel Sevilla?

MJ: Eso dejó marcado al equipo. Nos dejó marcados al grupo… y también las idas y venidas de los mayores accionistas, la pelea y la movida de sillas que había… No hubo estabilidad; en ese momento, faltó la estabilidad. Afortunadamente, después llegó y se hizo el trabajo bien y la recompensa se está recogiendo.

LC: También se basa en una estabilidad en los despachos que eso se transmite al equipo…

MJ: El profesional ve que peligra su estabilidad, en momentos… su contrato, su trabajo y su estatus; su tranquilidad… El jugador es como cualquier profesional en cualquier empresa; los trabajadores de Abengoa no tienen que estar muy tranquilos ahora… Por muy profesionales que sean, afecta.

LC: El papel de canteranos como usted, que estaban ahí y que sentían el club realmente como suyo… ¿Llegaron a pensar en ese verano en una salida?

MJ: Bueno hubo jugadores que sí y jugadores que no. Hubo jugadores que pensaron defender al Sevilla en Segunda B aunque perdieran su profesionalidad, porque al descender dejábamos de ser profesionales. Afortunadamente fue todo un mal sueño, pasó y creo que está para aprender y enseñar un camino de hacer las cosas bien y cumplir con las normas y las leyes, porque están hechas para todos.

LC: Bueno, dejando a un lado lo negativo… Con esas grandes campañas en el Sevilla FC, llegó a la Selección. Nada más y nada menos que en el Mundial del 90. ¿Cómo vivió ese paso por la Selección? ¿Fue el momento culmen en su carrera?

MJ: Después de destacar varias temporadas en cuanto a la regularidad me llegó esa internacionalidad. Muy satisfecho, porque en aquella época, y años después, está claro que la base de la Selección era la mayoría del Madrid y del Barcelona. Que estuviésemos jugadores de otros equipos era muy importante, porque parece que estaba equitativo el número de jugadores del Madrid y del Barcelona. Si el Madrid llevaba siete, el Barcelona debía llevar otros siete. Ahora ya no tanto. Ahora te encuentras jugadores del Atleti, del Sevilla, del Betis o del Celta. Luis Aragonés y Vicente del Bosque han hecho un trabajo impresionante. Ya lo inició Clemente, con ese perfil de que jugasen no los que más nombre tuviesen, sino los que más se lo mereciesen. Hubo muy buenos seleccionadores, que no optaban solo por lo fácil; no ver solo los partidos de la capital o de Barcelona. Ahora las televisiones dan mucho; antes solo había una televisión y ahora el seleccionador puede ver en directo muchos partidos, por las comunicaciones que hay. Se sienta uno en el sofá, pone la televisión y ve todo el mundo.

LC: ¿Se quedó con ganas de más Selección?

MJ: Bueno, siempre se queda uno con ganas de más Selección. Mi premio fue gracias al trabajo de mis compañeros de club, también del mío, y del Sevilla Fútbol Club. El buen fútbol y el buen trabajo que hacíamos llevó a que fuésemos jugadores del Sevilla a la Selección Española. No todos juntos; unos un año, otros después. Coincidimos, pero jugadores como Ramón, Rafa Paz… anteriormente Francisco, yo… después Nando… La cantera del Sevilla ha dado para mucho.

LC: ¿Manolo Jiménez tiene como sueño entrenar a la Selección Española alguna vez? ¿Se lo ha marcado como meta quizás?

MJ: No me lo he marcado como meta, pero evidentemente para mí sería un honor, sino sería una falta de respeto. Soy español y muy español. No soy político… parece que al decir español ya se está uno señalando. Yo soy español. Yo siento orgullo del himno de España. Yo siento orgullo de Sevilla, de Andalucía, pero de España también.

“Sería un honor entrenar a la selección”

LC: En el 97 llegó su salida del Sevilla hacia el Real Jaén. ¿Por qué salió Jiménez del Sevilla?

MJ: Bueno, pues porque había un trajín rarísimo de movimientos de sillas y de puestos en la presidencia, con una inestabilidad increíble, y hubo quien pensó que lo mejor era que los jugadores más veteranos teníamos que salir. En esa época… pues salimos de golpe jugadores como Martagón, Rafa Paz, como yo, Unzué y, un año antes, Diego. Son filosofías. A la postre dio como resultado que las cosas no se hicieron bien. No porque nos dejaran fuera a nosotros, sino porque, simplemente, no se supo mezclar la juventud con la veteranía para sacar al Sevilla de donde se había metido. Pero bueno, a la larga de todo se aprende; llegó Roberto Alés, llegó Del Nido, llegó Castro y todo cambió.

LC: Esa limpia que se hizo en el Sevilla, con la salida de gente veterana, ¿tuvo algún responsable realmente?

MJ: El responsable que fuese lo hizo porque era sevillista y creía que era lo mejor. Yo nunca voy a culpar a nadie por un error, por intentar hacer un bien. Nuestra tierra es muy dada a criticar el error, sin evaluar que ese error viene dado por el afán de quererlo hacer bien. Yo no soy nadie para enjuiciar el buen hacer que intentaron muchos.

LC: ¿Por qué el Real Jaén como destino?

MJ: Yo me retiré. Ya pensaba en formarme como entrenador. El gusanillo de no dejar de entrenar estaba. Me entrenaba en el campo del Isla Cristina, que lo entrenaba Paco Chaparro, por no perder el gusanillo. Siempre estaba Paco detrás de mí: “Que tú tienes mucho fútbol…» y yo decía… si yo he salido del Sevilla, no he querido jugar más en ningún equipo… y como voy a jugar en Segunda B.

LC: ¿Tenía ese gusanillo todavía?

MJ: Llegó una oferta del Real Jaén. Que… no era por lo económico; era más por la amistad que tenía yo con el que me la propuso y me pidió el favor de que jugase. Había acabado la primera vuelta y creo que habían ganado solo un partido. Iban a firmar a tres internacionales. Firmaron a un tunecino, Sellimi, que era el más importante que había en África. Firmaron a Basualdo, un argentino campeón del mundo, y me firmaron a mí, internacional con España. Intentamos reflotar al Jaén pero con la mala fortuna que a los quince partidos de estar en el Jaén me lesioné; tuve que dejar el fútbol. Basualdo se lesionó y Sellimi se lesionó. El pobre Jaén, a falta de un partido, pues descendió.

LC: ¿Cómo era esa filosofía en el Jaén? ¿Qué diferencias notaba con el Sevilla?

MJ: Era abismal. El Sevilla era un proyecto de fútbol a lo grande. Una cantera cuidada, con una ciudad deportiva propia y con un campo espectacular. El Jaén tenía un campo en decadencia, muy viejo. Afortunadamente, ya hicieron el nuevo; sin ciudad deportiva. Teníamos que ir un día a entrenar a Torredonjimeno y otro día a otro pueblo. No había una estabilidad deportiva y no se fomentaba bien el fútbol, era un año importante porque estaba en Segunda A. Vamos a intentar salvarlo; era trabajar al año y no había un proyecto. Sí había muy buena gente, muy buenas personas y una afición muy entrañable, también.

LC: Tras su retirada del Jaén ¿Ya tenía claro que su siguiente paso era entrenar?

MJ: No, no lo tenía muy claro, porque cuando un profesional se retira por obligación no es igual que cuando tú decides colgar las botas. En ese aspecto, pues yo tenía dos años de contrato con el Jaén y, aunque era muy veterano ya, me encontraba bien y, además, de hecho, jugaba todos los partidos mientras que estuve bien… pero el verte, de un día para otro, que o dejas el fútbol o te mueres… Tuve una lesión muy grave, por un golpe, y por encima del fútbol y del Real Jaén estaba mi vida; estaban mis hijos, mi familia… y decidí dejar el fútbol; decidí entrenar. Empecé a entrenar al Arahal, mi equipo de siempre, que tenía una deuda pendiente con ellos. Hicimos una muy buena temporada. Quedaban quince partidos y conseguimos salvarle sobrándole puntos. Estuve también de segundo entrenador. Estuve entrenando a niños: alevines, infantiles, Tercera División, Segunda B, Segunda A y Primera División. Yo soy un entrenador que no se me puede decir que no me haya formado.

“Me lesioné y por encima del fútbol y del Real Jaén estaba mi vida y decidí entrenar”

LC: Eso lo hace alguien que ama el fútbol. En esta época que vivimos, que hay entrenadores que saltan de un equipo muy de cantera a Primera directamente…

MJ: Bueno, eso es por necesidad económica de los equipos. Yo creo que tendría que ser algo obligatorio pasar por diferentes categorías, porque de fútbol puede saber cualquiera, pero transmitir el fútbol no lo transmite cualquiera. El vestuario te lo da los años detrás de él; estar dentro de una plantilla en el vestuario, no necesariamente siendo futbolista, pero como muy bien dices… ahora se pasa de sacar el título a entrenar directamente.

LC: En el 2000, vuelve a la cantera del Sevilla, ¿qué supuso para usted volver a la cantera pero, en este caso, más bien como formador que como entrenador?

MJ: Volví a lo que es mi doctrina y mi pasión. Yo creo que esto lo van a entender muchos sevillistas… y si alguien se molesta, lo siento. Yo soy del Sevilla Atlético. He soñado siempre, desde pequeño, cuando empecé y llegué al Sevilla, un equipo de canteranos. No cerrarle las puertas a los que vienen de fuera… todos lo que vengan de fuera y nos enseñen, bien. Yo soñaba con un Sevilla cada vez más canterano. Se dieron las cosas y volvimos a los orígenes. Cogimos al equipo en Tercera y deportivamente llegamos a Segunda A, qué es lo máximo a lo que se puede llegar teniendo ya un equipo en Primera. Estuvimos en la zona alta de Segunda División A, pero lo más importante de todo: que salieron los Sergio Ramos, los Jesús Navas, los Puerta, los Antoñitos, Los Reyes, los Capel, los Perotti, los Fazio…

“Yo soy del Sevilla Atlético”

LC: Salieron una cantidad de jugadores impresionante

MJ: Los muchos que han llegado a la élite… y otros muchos que se han quedado en el camino. Hace muy poco, un compañero vuestro de profesión, me enseñó una alineación, incluido el banquillo, solo con jugadores del Sevilla Atlético. La verdad que esa fue mi pasión. Está claro que soy competitivo y que me gusta la máxima competición, que es la Primera División. Y la Primera División se llama el Grande de Andalucía; el Sevilla Fútbol Club. Defender al Sevilla Fútbol Club en la máxima categoría, para mí, fue lo máximo. Y competir dos veces en Champions… fue increíble. Llevarlo hasta la final de Copa, semifinales de Copa con el Barcelona, otras semifinales con el Athletic Club de Bilbao… Era sinónimo de todo lo que habíamos sufrido; recoger y palpar que por encima de los títulos había un Sevilla grande.

“Defender al Sevilla Fútbol Club en la máxima categoría, para mí, fue lo máximo”

LC: Una persona que ama tanto la cantera, ¿qué secreto diría que guarda para sacar los canteranos que saca, que en su momento salvaron al equipo cuando no había ‘un duro’ y se sacaban canteranos de debajo de las piedras? ¿Qué secreto guarda la Ciudad Deportiva de la carretera de Utrera para sacar tantísimos jugadores?

MJ: Primero, un gran trabajo de grandes profesionales que tiene el Sevilla Fútbol Club en los escalafones inferiores, la Secretaria Técnica y en la Dirección Deportiva del club. Unas muy buenas instalaciones, que aunque se quedaron un poco viejas porque llevaban muchos años prestando muchos servicios a muchos jugadores, se va innovando y modernizando; no se queda parada. Se fomenta mucho el fútbol y la materia prima que tiene el jugador andaluz y el jugador sevillano. Son muchas horas del sol, muchas horas de calle y en una sociedad en la que los niños prefieren una tablet a jugar un partido de fútbol con los amigos, que es lo que nos toca vivir ahora, pues en Sevilla es donde quizás más horas de fútbol practican los niños. Eso hace que, por naturaleza, el andaluz y el sevillano tenga un desparpajo, una técnica y tenga una visión del fútbol diferente a la que puedan tener muchos otros niños que no puedan salir muchos días del año por el clima. Eso, unido al gran trabajo que se hace en la ciudad deportiva, siempre ha funcionado bien y de eso son muy culpables personas como Pepito Alfaro y, ahora, Pablo Blanco.

LC: ¿Pablo Blanco es la clave del éxito de la cantera?

MJ: Pablo Blanco, al igual que Monchi, es la clave del fútbol del Sevilla FC porque saben rodearse también de profesionales. Ellos no abarcan todo el trabajo, pero sí saben en quién delegar. Aparte de (tener) buen hacer, saben delegar en grandes profesionales.

LC: El trabajo que se está haciendo en la cantera no sólo es reconocido aquí, a nivel local o regional, sino que se ha empezado, desde hace algunos años, a reconocer a nivel nacional e internacional. Vienen equipos a llevarse canteranos que tanto trabajo ha costado aquí formar y en los que tanto ha invertido el club en su formación y en todos los aspectos. ¿Qué opina al ver que llega un Arsenal o un Barcelona y se lleva a un chaval de catorce o quince años?

MJ: Es la ley de la oferta y la demanda. Siempre que esté dentro de la legalidad no plantea ningún problema. Siempre que se haga dentro de la norma FIFA. Si hay valor en tu cantera, que tu mimas y cuidas para llevar al primer equipo, pero nunca tiene esa oportunidad… pues puedes correr el riesgo de que se lo lleven y le den alternativas en otro lugar o lo compensen económicamente… o no solo ya a nivel futbolístico de ese jugador, sino solucionarle la vida a su familia. Todo es respetable, siempre que esté dentro de la legalidad.

LC: Fueron siete años en el filial de muchos éxitos, con el ascenso a Segunda A, que era lo máximo. Esto coincidió también con los éxitos del Sevilla de Juande Ramos. ¿Cómo era el tratamiento de Juande con la cantera? ¿Apostaba él por la cantera?

MJ: Él tenía un equipo muy fuerte, un equipo que estaba en la mejor edad deportiva que se puede tener; jugadores con veintiocho años, que yo opino que es cuando el jugador da el máximo nivel. A pesar de que tenía muy buenos jugadores, tiraba también de la cantera cuando hacía falta. Teníamos muy buenos jugadores y bien trabajados, no lo digo por mí. Desde la base, muy bien educados y preparados emocionalmente para saber competir en la élite.

LC: ¿Entre Juande y usted había una relación fluida de conversaciones sobre la cantera para ver con qué jugadores podía contar o a cuáles veía mejor?

MJ: Juande Ramos fue un gran entrenador que tuvo el Sevilla, que matizó muy claramente su trabajo, su proyecto, y lo que hizo en el primer equipo. Más bien el trabajo ese de coordinación con la cantera directamente lo hacía yo con Monchi. Eso no quitaba que Juande Ramos leyera los informes que yo hacía de jugadores y la valoración de los partidos que esos jugadores hacían en el filial. El Sevilla siempre tiene un seguimiento, ya sea a través del primer entrenador o a través de la secretaría técnica.

LC: Por ese filial pasaron grandes estrellas como Sergio Ramos, Capel, Perotti, Fazio y, por supuesto, Antonio Puerta. ¿Se les veía ya despuntar desde categorías inferiores de que podían llegar a ser estrellas mundiales?

MJ: Si te digo que sí… sería jugar con ventaja, pero era yo el que contaba con ellos y el que los rescataba desde el Liga Nacional. Prácticamente, yo siempre subía a los jugadores desde el Liga Nacional, porque en el División de Honor se jugaba también una liga muy importante, pero eran jugadores que si son muy buenos en cadete y en los años juveniles, ya directamente se pasan y hay que ganarles tiempo. Salvo excepciones, hay jugadores que tienen que pasar por el División de Honor para forjarse. Capel pasó desde cadete, Jesús Navas y Sergio Ramos pasaron desde el Liga Nacional.

LC: De los entrenadores que hayan tenido, ¿es usted el que más los ha disfrutado?

MJ: …O el que más los he sufrido (risas). Yo era el que tenía que pulirle los defectos. Una cosa es destapar la cantera… y otra cosa es competir con los ‘Miura’ en Primera División. No es igual salir a jugar, con todos mis respetos, en el Piscinas Sevilla que en el Santiago Bernabéu. El trabajo psicológico que se hace también es importante. Había muy buenos profesionales que, junto a los entrenadores de la cantera, eran los que nos ayudaban en todos los aspectos.

LC: Uno de esos canteranos fue Antonio Puerta. La mala fortuna se cebó con el sevillismo como nadie podía esperar. ¿Qué relación tuvo Jiménez con Antonio Puerta?

MJ: Muy buena, era uno de mis jugadores preferidos. No tenía preferidos en el fútbol, pero sí en cuanto a carácter, forma de sentir… no el fútbol, sino el Sevilla. Yo educaba a futbolistas para que fueran jugadores del Sevilla. Él no era un diez en nada, pero sí era un notable alto en todo. Era un jugador con una regularidad y un equilibrio increíble. Era polivalente, podía jugar en cualquier demarcación. En lo personal, era una persona que hacía grupo. Era alegre, divertido, compañero… que no es coincidir con el grupo, sino que era un compañero que sumaba y animaba; nunca tenía una mala cara. La verdad es que tengo muy buenos recuerdos de él. Él marcó mucho mi carrera deportiva porque yo tuve que coger al Sevilla después de su fallecimiento y tuve que recoger a un Sevilla que, anímicamente, estaba roto. El Sevilla que lo estaba pasando mal, que estaba mal clasificado y que no tenía ánimos para otra cosa. La muerte de Antonio Puerta fue lo más fuerte, la salida de Juande Ramos fue muy fuerte…

“Antonio Puerta marcó mucho mi carrera deportiva”

LC: Antonio Puerta tenía cualidades para llegar donde hubiera querido, ¿no?

MJ: Yo creo que Antonio Puerta sí. Hay cosas que sabemos algunos… por la cercanía que teníamos con él, pero Antonio Puerta era uno de esos jugadores que estaban en su puerta llamando siempre los grandes equipos de España… pero él era muy sevillista también… Era un grandísimo jugador.

«Antonio Puerta tenía en su puerta llamando siempre a los grandes equipos de España»

LC: ¿Guardaba mucha semejanza con el Manolo Jiménez de su época?

MJ: Él era más extrovertido que yo. Era mucho más alegre que yo, pero evidentemente en la conciencia y el concepto que él tenía de cantera y de sevillista, sí. Yo me ocupé no de transmitírsela a él, sino a todos los jugadores que tenía. Unos lo recibían y otros no; unos la explotaban y otro no. El Sevilla Atlético que yo tuve… Eso era impresionante; verlos trabajar, jugar, ascender y verlos jugar liguillas de ascenso… eso era disfrutar.

LC: Se le ilumina la cara hablando de la cantera del Sevilla y del Sevilla Atlético porque, como ha dicho antes, usted es del Sevilla Atlético… pero, por desgracia por lo que pasó, después de lo de Juande le tocó coger las riendas del Sevilla. ¿Qué sintió cuando las cogió y dijo «ya estoy aquí»?

MJ: Tú lo has dicho; me tocó. No era el mejor momento para cogerlas, pero yo era un hombre de club para hacerlo cuando me necesitase. Yo he dicho que siempre estaré para ciertos equipos cuando lo necesiten, pero está claro que en aquella época, por lo que te he contado y lo que hemos hablado anteriormente, no era un buen momento. Unos jugadores hundidos, que venían que ganar muchos títulos, que se encontraban en la zona baja de la clasificación y que algunos no encontraban sentido. Está claro que el club apuesta por mí por el trabajo que estaba haciendo en la cantera y porque me estaban viendo entrenar. Cogimos al equipo decimotercero o decimocuarto en la clasificación y lo aupamos hasta la cuarta o quinta plaza, empatados a puntos con el siguiente. Nos metimos en UEFA ese año, a pesar de que la primera vuelta estaba abajo. Al año siguiente, nos metimos como tercer clasificado y al año siguiente, estando en zona europea también, fui destituido. Pero bueno, todo el mundo dice que aguanté mucha presión. No aguante presión; a mí me tocó vivir unas exigencias después de una época dorada y yo mantuve el listón de  esa época. Nos metimos en Champions. Estuvimos peleando por la Copa del Rey… aunque no me tocó a mí estar en la final. Siempre caíamos en las semifinales o en cuartos de final, ante equipos grandes como el Barcelona o el Athletic de Bilbao, en San Mamés. Se mantuvo el nivel, pero después el Sevilla, años después, supo rehacerse de nuevo.

LC: Quizás… por ser un hombre de la casa, ¿se dieron esas exigencias hacia su persona?

MJ: No. Lo que hizo Juande Ramos fue una plantilla magnífica que yo heredé, sin Daniel Alves, sin Poulsen, sin Keita… sin muchos jugadores importantes y además otros que ansiaban irse; que siempre estaban escuchando cantos de sirena… que si el Milan, que si el Madrid, que si el Barcelona. Eso era un constante todos los días. Salvaron la cara esos jugadores por la calidad, aunque habían cumplido ya sus años y, especialmente, estoy muy orgulloso también de los canteranos, porque eran los que daban siempre el callo. Ese año, que fuimos terceros, jugaron muchos partidos jugadores que ahora están en la élite, como Crespo, Rodri, Perotti, Jesús Navas, Capel o Fazio. Eran titulares prácticamente todos los partidos. No eran los jugadores de la época dorada del Sevilla, pero eran jugadores muy importantes.

LC: ¿Cómo resumirías esa etapa en el Sevilla en pocas palabras?

MJ: Para mí fue un máster acelerado de cómo dirigir a un vestuario, por los problemas que ya venían añadidos, como la muerte de Antonio (Puerta) y la salida de un gran entrenador como Juande Ramos.

“Mi época en el Sevilla fue un máster acelerado de cómo dirigir a un vestuario”

LC: ¿La salida de Juande también marcaría a la plantilla?

MJ: Yo no sé lo que marcó. Lo que sé es la remontada que tuvimos y lo que conseguimos. Yo creo que hay que hacerle un sitio de honor a Juande Ramos, a Joaquín Caparrós o a Manolo Cardo. Grandes entrenadores que han conseguidos logros importantes en el equipo. Cuando digo logros no hablo solo de consecuciones de Copa o de UEFA, que es lo máximo; el broche. Hay años que a lo mejor no los ganas porque hay algo que te impide ganarlo.

LC: La salida de Juande Ramos, tan repentina, ¿fue así también para la gente que estaba dentro del club y que lo conocían del día a día con él?

MJ: Bueno, yo es que el día a día con él no lo trabajaba. Estaba el Sevilla Atlético y el primer equipo; el lazo de unión que podíamos tener con él era la charla como profesional y colega en la ciudad deportiva… pero el día a día lo compartía Monchi con él. Yo no sabía nada. Yo estaba viendo en la Puebla de Cazalla una liguilla de jugadores juveniles, ya que preparamos con mucha antelación para ya ver jugadores de cara al próximo año con el Sevilla Atlético, cuando me llamaron. Para mí fue absolutamente inesperado.

LC: ¿La espinita quizás sea esa final de Copa que no pudo disfrutar?

MJ: La espinita no, porque ya te digo que las cosas se hacen por el bien del Sevilla y yo, estando todo el año metidos en puestos Champions… me salgo un partido de la Champions y a las puertas de la final soy destituido. Era un nivel exigente el que había entonces y hay que aceptarlo.

LC: Habla mucho de nivel de exigencia, pero esa que había entonces, que rodeó a su salida… muchos sevillistas y voces del sevillismo culparon a parte de la prensa por esa presión excesiva.

MJ: La prensa en este fútbol tan moderno, donde hay derechos de imagen, derechos de televisiones… la interrelación que tiene que haber entre un cuerpo técnico o su entrenador con la prensa tiene que ser buena. Debe haber empatía entre una parte y otra. Nosotros dependemos de los mensajes que ellos puedan dar. La prensa es la que informa a nuestra afición, pero nosotros podemos utilizar, en el buen sentido de la palabra, a la prensa para mandar los mensajes que queramos mandar. Para mí es difícil comprender que estando tercero, teniendo solo por arriba a Madrid y Barcelona… que se me exigiese más.

«Para mí es difícil comprender que estando tercero, teniendo solo por arriba a Madrid y Barcelona… que se me exigiese más.

LC: Estar tercero era como ganar «la otra Liga»…

MJ: Bueno, no estaban de acuerdo. Decían que el Sevilla no hacía buen fútbol. Éramos de los pocos equipos de España que jugábamos con dos puntas y, aparte, con dos extremos puros, como eran Capel o Perotti y Jesús Navas y luego Luis Fabiano, Kanouté o Negredo. Llegábamos siempre  con cuatro delanteros. Yo creo que se fueron colgando sambenitos que hicieron que la gente dudara y yo lo respeto. ¿Para qué me ha servido eso? Pues me ha servido para irme al año siguiente a Grecia y clasificar a un equipo en Europa, como era el AEK, que es un club grande… y ganamos un título. Me sirvió ese nivel de exigencia. Las decisiones que se tomaron, se tomaron por el bien del Sevilla y yo no tengo nada que reprochar.

LC: Allí en esa etapa griega que vivió en el AEK, coincidió con Juan Cala y también con Cordero, que llegó después. ¿La presencia de Juan Cala supongo que ayudaría a su aclimatación al fútbol heleno, al equipo y al vestuario?

MJ: Al año siguiente, que nos clasificamos para Europa League y fuimos campeones de Copa, yo exigí traer jugadores que yo conocía. Trajimos a Cala, que le costó adaptarse porque tuvo lesiones, pero es evidente que después lo hizo bien y volvió a la Liga española. El problema en el AEK no fue deportivo, fue económico… y la verdad que yo guardo un entrañable recuerdo de los fans del AEK. La verdad es que me trataron muy bien y los jugadores lo dieron todo para conseguir los objetivos que nos marcaron. Llevar al Sevilla en Primera me dio mucho para después saber manejar un vestuario y darlo todo porque te lo exigía la afición. Ellos son muy agresivos y las aficiones invaden los campos si los jugadores no lo dan todo. Yo tenía que motivar a esos jugadores para que fuesen con todo cuando la mayoría eran de fuera.

“Guardo un entrañable recuerdo de los fans del AEK. Me trataron muy bien”

LC: ¿Por qué eligió salir de España si aquí en España ya tenía reconocimiento?

MJ: Necesitaba salir para darme cuenta de que las fronteras no existen. Las ponen los políticos, pero si tú te mentalizas e insistes mucho, te enriquece. Es algo que deberían vivir y experimentar los entrenadores al menos una vez. En España lo tenemos todo muy fácil y llegas a una liga, como puede ser la griega o la qatarí que también he estado, que tiene mucha diferencia a nivel técnico, táctico y físico de la Liga Española… Cuando te sales de las grandes ligas y te tienes que valer de tu astucia y de tus conocimientos, tienes que volver al inicio de entrenador y se aprende muchísimo. Cuando tú tienes que valorar entre entrenar un equipo de la mitad baja de la tabla o un equipo extranjero de una liga grande, cuando económicamente te compensa más, es un buen momento para hacerlo.

LC: ¿El momento allí más grande seria cuando ganaste la Copa de Grecia?

MJ: Sí, cuando ganamos la Copa… cuando le ganamos al Olympiakos un partido… al Panathinaikos que llevábamos mucho tiempo sin ganarle. Allí hay una pasión increíble.

LC: ¿Mucha diferencia con los aficionados de aquí?

MJ: Muchísima. Si te metes en YouTube y ves la semifinal que nosotros jugamos contra el PAOK, en el campo del PAOK (0-1). Llevaba el PAOK… creo que dos años sin perder en su casa y los eliminamos de Copa allí. Aquello se llenó de bengalas, de petardos, invasión de campo… aquello es otra forma.

LC: Después de la aventura griega, volvió a España, a la Liga, al Zaragoza. Otra etapa diferente también en su carrera, marcada por la salvación.

MJ: Sí, me dejaron trabajar y… como se suele decir, zapatero a tus zapatos. El problema del Zaragoza es que en el vestuario se daban muchas órdenes y muchos mensajes y muchas opiniones… y no precisamente de los técnicos. Eso lo arreglamos y al siguiente año cometí el error de creer que iba a seguir siendo así. Nos salvamos porque trabajamos duro y tuvimos suerte, pero cometí el error de creer en las personas.

“En el Zaragoza cometí el error de creer en las personas”

LC: El fallo entonces tiene nombres y apellidos allí, en Zaragoza.

MJ: Sí, pero lo saben los maños y para qué hacer más daño.

LC: Después de Zaragoza también, como comentabas antes, vino la otra experiencia en el extranjero; muy diferente a la Liga Española o incluso a la Liga Griega, que fue Qatar. ¿Cómo es Qatar?

MJ: Bueno, primero decir que yo intento no mentir. Yo me voy a Qatar, primero, por el contrato. Segundo, porque después de Zaragoza, algo parecido con lo que me pasó en Sevilla, necesitaba salir y cambiar el chip. La vida de Qatar me ha dado para aprender mucho. Tenía todos los medios; todo lo que pueda pedir un equipo profesional, lo tenía. Otra cosa es que sepan usarlo y que sepan sacarle productividad

LC: ¿Mucha diferencia del fútbol qatarí comparado con las grandes ligas?

MJ: No tiene nada que ver. A mí me dan un equipo que estaba prácticamente descendido. Tenía que rescatarlo y tenía que sacar jóvenes jugadores que surtieran a la sub-23 de Qatar.

LC: Crear un Sevilla Atlético pero en Qatar…

MJ: Sí. Este año han cambiado las cosas, pero la satisfacción mía fue cuando la selección qatarí, cada vez que hacia una convocatoria, iban seis o siete jugadores de mi equipo. Allí funciona la liga un poco rara. Sólo te permiten tres extranjeros, pero sí permiten, por diversos motivos y normas, que algunos equipos pueden tener jugadores africanos y los nacionalizan como qatarí. Otros… como era el caso del mío, tenías que jugar con chavales de la cantera.

LC: Otra vez trabajar con cantera…

MJ: En el Sevilla era dirigir a los jugadores del Sevilla Atlético, que lo tenían todo para ser futbolistas profesionales y van a dar lo máximo. Allí es que lo tienen todo en la vida. Yo les exigía a los jugadores del Sevilla Atlético y ellos me daban porque querían ser futbolistas. Yo les prometía que podían ser futbolistas, estos no. Estos les aprietas y los hay que sí son disciplinados y otros que no. La liga qatarí sí está creciendo muchísimo y ahora con el mundial que van a celebrar en 2022… Estoy convencido que no lo van a hacer nada mal. Están trabajando muy duro, tienen allí un centro de alto rendimiento también.

LC: Están emergiendo ahora una serie de países, como Qatar o como China, que se han marcado como objetivo potenciar su Liga y organizar un mundial… y están fichando a golpe de talonario.

MJ: Están fichando y están intentando entrar en las grandes Ligas. Invirtiendo mucho dinero… están a otro nivel.

LC: Ahora que hablamos de la Liga, ¿Se plantea volver a la Liga en un futuro próximo?

MJ: Sí, lo he intentado. He tenido ofertas, tanto de equipos de Primera como de Segunda, pero no he aceptado la responsabilidad que me exigían. Estamos esperando un proyecto donde yo pueda trabajar. No me importaría incluso empezar en Segunda, si hubiese un proyecto sólido. Mejor en Primera, por supuesto, siempre que la exigencia vaya en concordancia con el nivel, no solo lo económico… los jugadores. Tú para aspirar a meter a un equipo en Europa tienes que tener jugadores capacitados para que te puedan meter ahí. Después, tu dirección hará que eso se consiga o no. Si ese proyecto llega, pues aceptaré. Si no llega ese proyecto, me planteo, después de haberme tomado un respiro necesario tras dos años en Qatar, con todo lo bueno que me ha pasado pero con lo difícil que es vivir en un país como Qatar tan diferente a España… pues si me tengo que ir al extranjero… una vez cruzado el charco no tengo ningún problema en volverlo a repetir.

“He tenido ofertas de equipos de primera y de segunda”

LC: ¿Cree Manolo Jiménez que el Sevilla volverá a llamar a su puerta?

MJ: El Sevilla llamará a mi puerta cada vez que me necesite y que lo crea oportuno; lo mismo que yo, cada vez que lo necesite, llamaré a la puerta del Sevilla. Catorce años de profesional, tres en la cantera como jugador, ocho años en el Sevilla Atlético, tres en el primer equipo y llegué con 17 años…

LC: Decir Sevilla es decir Manolo Jiménez

MJ: Decir Sevilla es decir que perteneció Manolo Jiménez a él, como muchos tantos y como muchas personas que le han dado tanto al Sevilla, no solo jugadores… en todos los departamentos del club y lo que sí está claro es que el Sevilla tiene un lugar en mi corazón, eso está clarísimo. Si profesionalmente me tengo que ir a otro equipo  y tengo que enfrentarme al Sevilla, lo haré, pero por supuesto si el Sevilla me necesita, es el único que puede contar con mis servicios sin preguntar por cuánto.

 “Si el Sevilla me necesita, es el único que puede contar con mis servicios sin preguntar por cuánto”

LC: ¿Qué le pide Manolo Jiménez al futuro?

MJ: Ante todo salud y felicidad para las personas a las que quiero, una mejor sociedad donde se acabe el paro y, en lo profesional, volver a sentirme feliz entrenando… como me he sentido hasta el último día que he estado entrenando, porque yo soy muy consecuente con mis decisiones y cuando me embarco en un proyecto, voy a muerte con él. Yo entreno porque me gusta.

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