El Sevilla conquistó Pucela. A pesar de un comienzo dubitativo en el que hubo varios fallos a la hora de sacar el balón, el equipo de Joaquín Caparrós dominó el encuentro. Con un Banega acertado y un Gonalons inconmensurable, el Sevilla sacó tres puntos que valen oro por la lucha por la cuarta plaza.

El Sevilla realizó un gran partido. Transiciones rápidas, cambios de bandas constantes, mucha verticalidad por bandas con un Promes muy eléctrico. Carriço estuvo implacable, el capitán ejerció de líder y realizó un partido casi perfecto. El resultado podría haber sido más abultado, pero el VAR no lo quiso así. En definitiva, el Sevilla hizo lo que tenía que hacer. Consiguió que el Valladolid apenas llegase a la meta de Juan Soriano, exceptuando las primeras fases del juego, y teniendo la posesión del balón y las oportunidades en sus botas. Todo no fueron alegrías, ya que tras el partido, Joaquín Caparrós comunicó oficialmente que padece una leucemia crónica.

Ben Yedder, desacertado

El jugador francés tiene acostumbrado al sevillismo a ser siempre el más determinante de su equipo, pero en Pucela no pudo ser. Ben Yedder no estuvo fino. Falló una ocasión infalible. No estuvo lo participativo que suele estar, bajando a recibir y realizando unos contra unos. El francés es una pieza clave en el engranaje ofensivo del conjunto de Nervión. Estas siete finales que le esperan al Sevilla, debe ser determinante, como lo ha sido durante toda la temporada.

Roque, el mejor

Joaquín Caparrós acertó de pleno en hacer entrar al canario. Retrasó a Gonalons y dejó en el pivote a Roque Mesa y a Ever Banega. El canario dio un aire distinto al Sevilla. Combinó rápido, dio frescura, seguridad y lo más importante, un gol que dio los tres puntos así equipo. Roque Mesa con un zapatazo desde la media luna, puso por delante en el marcador al conjunto sevillista, que aseguró Munir con un gol en el descuento, tras una buena apertura a banda del canario.

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