Sevilla

El conjunto nervionense volvió a realizar un partido muy notable fuera de casa. Esta vez, el encuentro tenía enjundia, ya que Mendizorroza se había resistido en los últimos años a la victoria sevillista. 10 puntos de 12 posibles, con tres triunfos lejos del Sánchez  Pizjuán y un empate en casa. El Sevilla se ha erigido como un equipo que trata de imponer su juego, mostrándose seguro de sus ideas y ejecutándolas en sintonía.

Un Sevilla de ideas claras

Como es comprensible, no todo es perfecto. De nuevo, el gol se sigue resistiendo a los de Lopetegui, gozando de numerosas llegadas al area rival que, desgraciadamente, no terminan concretándose. Es por ello que el resultado final se antoja corto a tenor de lo demostrado en el campo. En los últimos compases incluso se llego a temer por la victoria, pues el Alavés tuvo algunas oportunidades considerables. Esa desconexión hacia el final del partido, propiciada principalmente por los nervios ante el resultado, es algo que el Sevilla no se puede permitir con tal puntería de cara a gol.

Aun así, las conclusiones generales son muy positivas. El parón de selecciones no ha afectado en absoluto la buena disposición del equipo, ya que ha servido para seguir asimilando automatismos. La entrada de Óliver Torres en el once por la lesión de Nolito, aportó mayor capacidad combinativa en el centro del campo, con libertad de movimientos por la zona de ataque. Asimismo, la seguridad defensiva, reforzada por la colocación de Fernando fue patente. Pero si hay algo que destacar por encima del resto es la mentalidad que demuestra el equipo. Unos jugadores con las ideas de juego claras, tanto con balón como sin él, tratando de tapar sus carencias entre todos y acosando al rival en su propio campo.

Tócala otra vez, Joan

El partido de Jordán en el estadio del Alavés fue, de nuevo, magistral. Una clase de dominio del balón, colocación y saber estar en el campo. El equipo notó su marcha en la segunda mitad, aunque no es de extrañar el enorme cansancio que acumula. Jordán es un todocampista con una clase incuestionable. Buena prueba de ello es el lanzamiento de falta que dio el único gol del partido. Un tiro seco, colocado a la escuadra y sin dar opción a Pacheco. Hasta que le duro el depósito, el jugador catalán fue una línea de pase constante para sus compañeros, contemporizándo el juego y acelerándolo cuande se llegaba a las inmediaciones del área. Se está granjeando poco a poco un ídolo del sevillismo.

En busca de Banega

El futbolista argentino sigue sin recuperar su nivel en el Sevilla. Su entrega para con el equipo es innegable, presionando a la defensa rival y siendo una molestia constante en el centro del campo. Sin embargo, en lo que al pase respecta, Banega sigue perdiendo demasiados balones. Algunas de estas pérdidas se producen en campo rival, por lo que las consecuencias pueden ser más paliables. Pero también hay algunas en salida de balón que son sencillamente imperdonables. Banega se encuentra en una situación extraña en el equipo. Ya desde la temporada pasada, su función en el campo se había visto alterada, teniendo que jugar como 5 pero con llegada al área rival, lo cual afectaba a su rendimiento físico. En esta campaña, la organización de juego se ha complementado con la llegada de Jordán y aunque se ha liberado de tareas defensivas, sus decisiones en ciertos (muchos) momentos acaban condenando jugadas del equipo.

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