Imagen del partido correspondiente a la ida de los octavos de la UEFA Champions League en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán que enfrenta al Sevilla FC frente al Manchester United disputado el 21 de Febrero de 2018 (Ismael Molina Díaz / Sport Comunicación)

Casualidad o no, cada temporada el Sevilla se encuentra con eliminatorias a vida o muerte ante rivales de gran prestigio. Algunos clubes deciden centrarse solo en Liga y tirar este tipo de competiciones, pero el Sevilla, tanto por prestigio como por plantilla, no se lo puede permitir. La historia reciente de los hispalenses en las rondas del K.O. permite a los sevillistas soñar con pasar los cuartos de final que tienen en juego. Sin embargo, esta vez el rival no es menor. El FC Barcelona ha ganado las cuatro últimas Copas del Rey y la última, al Sevilla. Al club andaluz no se le da especialmente bien este rival, aunque sin Messi tiene más posibilidades. Se puede decir que estamos ante una final anticipada.

Fuerte en casa

Una de las claves por las que el Sevilla ha ido pasando rondas y rondas casi sin darse cuenta es su rendimiento como local. El Ramón Sánchez-Pizjuán, su ambiente y la motivación que acarrea han hecho que uno de los dos partidos sea una victoria casi asegurada. Las carencias que encuentra lejos de su estadio las consigue arreglar en casa. Sin contar la derrota en la vuelta de octavos ante el Athletic con la eliminatoria ya resuelta, la última en Copa en Nervión fue en diciembre de 2013. El rival era el Racing Club de Santander. Emery siempre decía que él prefería la ida en casa. Estando en un club como el Sevilla, razón no le faltaba. Muchas de las eliminatorias que le permitieron alzarse con tres Europa League consecutivas tuvieron la base en el gran resultado cosechado en casa el primer partido. En Copa, la última ronda a doble partido en la que cayó eliminado fue en Octavos contra el Real Madrid en enero de 2017, hace ya dos años. Por lo tanto son seis las eliminatorias coperas que lleva el Sevilla sin ser eliminado.

Rendimiento casi mágico

Si bien es cierto, esta eliminatoria ante el peor rival que había en el bombo viene en un mal momento. El Sevilla pasa por un bajón, tanto físico como de juego. Si estos dos partidos hubieran venido en octubre quizás tendría más posibilidades, pero este club se crece cuando las cosas no van del todo bien. Sin ir más lejos, la temporada pasada fue buena prueba de ello. También en cuartos de final, el Sevilla llegó al Wanda con un gran pesimismo. Pensaban que el Atlético les iba a pasar por encima, pero lo que ocurrió fue muy diferente. Lo mismo pasó en la eliminatoria contra el Manchester United, en Champions. A pesar de los malos momentos que ha tenido este equipo, nunca se le puede dar por muerto. El Sevilla es un animal competitivo y le ha cogido mucho gusto a este tipo de eliminatorias. En las últimas seis temporadas, contando eliminatorias a doble partido europeas y coperas, son 37 eliminatorias jugadas con un balance de 32-5 a favor. Una auténtica brutalidad. A ningún equipo le gusta tener a los hispalenses delante en este tipo de rondas.

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