El Sevilla FC está en un momento dulce en su temporada y no es para menos. Recientemente, ganaron El Gran Derbi al Real Betis. La jornada 32 finalizó con la escuadra hispalense en posiciones que dan acceso a la Champions League y en el horizonte tienen un encuentro  ante el Getafe. Los azulones son un rival directo y, de lograr los tres puntos, aventajarían a los de Bordalás en cuatro, haciendo que los de Caparrós dependan de sí mismos para disputar la próxima la máxima competición europea de clubes. Sin embargo, en esta vorágine de optimismo tras la destitución de Pablo Machín, existe un problema que aún no se ha terminado de subsanar y es la pérdida de fuelle con el marcador a favor.

Paso atrás

El partido que disputaron nervionenses y helipolitanos fue muy reñido y se decidió por detalles. No obstante, el Sevilla FC metió la quinta marcha tras el gol del empate marcado por Lo Celso y cuajaron unos diez minutos sobresalientes en los que le dieron la vuelta al marcador, poniendo tierra de por medio con el tres a uno. A partir de ahí, el equipo se echó atrás. Quizás porque se vieron ya con el encuentro ganado o por el bajón físico provocado por las exigencias del partido, pero es un problema que se viene repitiendo y no solo ahora con Caparrós. Un ejemplo que puede ilustrar este hecho con el anterior entrenador, Pablo Machín, fueron los encuentros ante el Slavia de Praga. En los dos, el Sevilla pecó de conformismo yendo por delante en el marcador. En los partidos mencionados, los cambios realizados fueron parte de ese ‘bajón’.

Sustituciones equivocadas

Frente al Betis, las salidas al campo de Aleix Vidal, Marco Rog y Promes en vez de ayudar a dar consistencia al equipo, terminaron por hacerlo más vulnerable atrás y destapándolo ante posibles contras. Con Tello en el campo, Caparrós apostó por un doble lateral en la banda derecha con Navas y Aleix que no terminó por salir bien. En la vuelta de los octavos de final de la Europa League ante el Slavia, el problema residió en quitar a Roque Mesa del doble pivote para dar entrada a un nervioso y precipitado Marko Rog que no entendió lo que necesitaba el partido que era dormir y contemporizar el juego.

Cuando el Sevilla más daño hizo al Betis fue mientras mantuvo la presión alta sobre el rival y su salida del balón. Sin embargo, una vez conseguido el 3-1, los nervionenses dieron varios pasos atrás y le regalaron la posesión del cuero a los de Setién. Ahí comenzaron los problemas para los sevillistas.

Este tipo de problemas deberá erradicarlos el Sevilla FC si quiere conseguir el objetivo de la cuarta plaza, ya que por culpa de esto, al club le ha costado una eliminación prematura europea y el puesto de un entrenador. La franja de minutos en la que más encajan goles es la que va del 75 al 90, un dato que resume a la perfección este contratiempo.

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