El éxito del Sevilla en el siglo XXI ha sido el producto de una magnífica planificación deportiva en la que los fichajes y las ventas millonarias conseguían mantener al club de Nervión en un sitio privilegiado, en varias ocasiones con grandes restructuraciones en la plantilla. El jugador que recibía la llamada del Sevilla, apenas lo pensaba, aceptaba. Lo que antes parecía ser el club idóneo para el crecimiento de un futbolista parece haberse diluido. Las primeras opciones e incluso varios nombres que aguardaban en segunda línea se escapan. Con Joaquín Caparrós al mando, la dirección deportiva sevillista camina sin rumbo claro en un mercado de fichajes por el que parece verse superado.

Pérdida de autoridad

Es indiscutible que el Sevilla sigue teniendo un gran cartel en el mercado. Su papel histórico en la pasada Liga de Campeones es el mejor escaparate para persuadir a los próximos objetivos sevillistas. Durante el mercado transcienden numerosos nombres que, en efecto, despiertan el interés del Sevilla. Reciben la llamada del club hispalense, se negocia… pero algo falla. El último ejemplo, lo acontecido con el joven central croata Caleta-Car. Parecía que llegaría a Nervión tras la finalización del Mundial de Rusia, pero tras varios días de negociación, el jugador y su club actual se han decantado por la oferta del Olympique de Marsella. El Sevilla FC, que en apenas nueve días comienza a disputar partidos oficiales, tiene que dar un golpe en la mesa e incorporar cuanto antes a las piezas que Pablo Machín necesita para desplegar su fútbol.

La sombra del León

La pérdida de Monchi es y será irreparable. A pesar de mantener a su equipo de trabajo y de que el año pasado dirigiera la misma su mano derecha, Óscar Arias, su ausencia se ha notado. Se fueron Alves, Adriano, Keita, Rakitic, Bacca… y el Sevilla siguió al pie del cañón. Todo ello gracias a la labor de la antigua dirección deportiva comandada por Monchi. No obstante, la única salida que no se ha sabido cubrir con éxito, por ahora, es precisamente la de Ramón Rodríguez Verdejo. Ni Óscar Arias ni, de momento, Joaquín Caparrós están sabiendo hacer que el sevillismo no se acuerde de Monchi.

Recelo hacia el vecino

El malestar en la afición sevillista comienza a ser bastante considerable. El ansiado nueve puro no llega, la actual pareja de centrales no da el nivel, en portería se exige algún cambio más… y mientras tanto, el eterno rival se mueve como pez en el agua en este mercado de fichajes. Esto no hace más que incrementar el nerviosismo en una afición, la sevillista, acostumbrada a numerosas incorporaciones cada temporada y que ahora ve cómo de forma paulatina la dirección deportiva de su club va involucionando cada vez más.

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