Una nueva derrota lejos del feudo hispalense aumenta, aún más, el mal momento del Sevilla. El Villarreal humilló en su casa a un débil rival que se llevó tres goles y un baño táctico y de actitud. Esta derrota se suma a las ya cosechadas en las tres anteriores jornadas ligueras, lo que está provocando crispación en la afición sevillista.

Mal visitante

De sus últimas nueve visitas ligueras, el Sevilla sólo ha conseguido sacar cuatro puntos de 27 posibles. La habilidad de resucitar equipos en necesidad y jugadores que pasan un mal momento ha quedado patente en este último tramo de liga. El último beneficiado por este mal juego del conjunto hispalense ha sido un Villarreal que llevaba sin ganar en casa desde el pasado 25 de noviembre, pero previamente ha servido para que tanto Celta de Vigo como Athletic de Bilbao respiren un poco alejados de los puestos de descenso.

Los vigueses no habían conseguido una victoria desde el cambio de entrenador, mientras que el delantero del Athletic, Iñaki Williams, llevaba casi dos años sin anotar en su estadio. A esto se le suma la derrota en el Bernabéu por una falta de intensidad que lleva siendo patente toda la temporada, especialmente por jugadores como Banega o Sarabia, que no pasan por su mejor momento con la elástica rojiblanca. Cuatro derrotas consecutivas fuera de casa sin anotar siquiera un gol, una racha que no ocurría desde principio de los setenta.

Machín debe replantearse el esquema de su equipo en los partidos lejos del Ramón Sánchez – Pizjuán, que está provocando que la cuarta plaza se tambalee cuando aún queda mucho por jugarse. El Alavés se colocó a un punto después de su empate ante el Betis, que se encuentra a cuatro puntos, mientras que el Getafe está a dos.

Una racha catastrófica

El mal juego como visitante y el lastre psicológico que esto puede acarrear está haciendo que el Sevilla sume una de sus peores rachas en Liga. Tan sólo dos victorias en las 11 últimas jornadas, con cinco empates y cuatro derrotas. Levante y Girona han sido los dos únicos equipos a los que el Sevilla ha podido vencer, ambos en casa, para sumar tres puntos a su casillero en estos 11 últimos encuentros ligueros, algo que no se veía en la capital hispalense desde la temporada 2015/16 con Emery en el banquillo. 11 puntos de 33 posibles que ponen a Machín contra las cuerdas y la cuarta plaza pendiendo de un hilo.

La afición comienza a crisparse y sólo un cambio radical de actitud por parte de los jugadores, o un nuevo planteamiento de Machín pueden hacer que las cosas se calmen. Parece ser que la victoria ante la Lazio fue un espejismo europeo que habrá que transformar en realidad este miércoles, pero que de poco puede valer si la dinámica no cambia fuera de casa en Liga.

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