Un libro llamado “El Derbi Final”

Un libro llamado “El Derbi Final”

Compartimos afición con… Gervasio Iglesias
Brozovic no está descartado
Échale huevos

Alejandro Dolina cuenta que en algunos mitos árabes, cuando uno muere, lo reciben unos seres que te hacen una serie de preguntas, algunas muy triviales y otras muy profundas, mezcladas. Algunos difuntos contestan las preguntas importantes como si fueran superficiales y las preguntas trascendentales con desdén. Esos, se van al infierno. O sea, saber diferenciar la complejidad de los temas es algo muy importante. Otro escritor, también argentino, Hernán Casciari, dice que “la pasión” estropeó para siempre un deporte hermoso como el fútbol. O sea, el día que nos convencieron que gritando desde la tribuna (alentando a los nuestros o insultando a los otros) podemos meter un gol, o peor aún, evitarlo. (Si esto fuera cierto los 50.000 brasileños que gritaban en Maracaná hubieran desviado el balón de Alcides Ghiggia).

¿Esto significa que no hay que alentar hasta quedar disfónico? Claro que no. Significa que hay que saber diferenciar los temas importantes de los superficiales.

Durante una película de cine, suspendemos por un momento el juicio y decidimos creer lo que está pasando. No hay disfrute posible si cuando se hunde el Titanic pensamos “que bien hecha está la maqueta”, o cuando se muere un actor en una serie suponemos que se le venció el contrato. En un punto decidimos creer que esa batalla es cierta o que Superman vuela.

En un derbi se da una rivalidad sin cuartel, ambos equipos quieren ganar, se siente un verdadero rechazo por la otra camiseta. La pasión ocupa todo el espacio, no hay lugar para la fantasía. Durante el partido, y debe ser sólo durante el partido, cada grito es importante para empujar el balón para su arco, para inclinar la cancha, para silenciar a la hinchada rival.

Ahora veamos lo importante. Nada importa más que lo que cuenta “El Derbi Final”, el libro de relatos que editó “El Paseo Editorial”. 14 escritores sevillistas y 14 béticos, en el mismo libro. Relatando los derbis, desde sus historias, sus pasiones, sus ficciones y sus verdades. Grandes firmas de la cultura, un libro de calidad literaria con el fútbol como marco. Un libro sólo posible en una ciudad con un Derbi como el nuestro, y eso es mérito de ambos rivales.

Existen otros partidos clásicos, Boca-River, Peñarol-Nacional, Cerro-Rampla, Roma-Lazio, Madrid-Barça… (¿O es Real Madrid- Atlético de Madrid?): Cada ciudad tiene el suyo, cada país, cada región. (Uruguay-Argentina, por ejemplo). Pero, y aquí va una pregunta digna de ganar el cielo o el infierno, ¿es posible otro libro así? ¿Puede algún otro Derbi poner de acuerdo a dos equipos de autores/as para escribir sobre su rivalidad, con pasión, respeto y convivencia? Y las siguientes preguntas serían ¿por qué en Sevilla fue posible? ¿Quién ganará este Derbi literario?

Mientras lo reflexionan les dejo el pequeño texto que, como uno de los seleccionadores del equipo sevillista, escribí para presentar el libro:

“La relación entre hermanos es, en sí misma, un conflicto. Iguales padres, la misma casa, una historia compartida viéndonos las caras. ¿Por qué a uno le va mejor que al otro? En un enfrentamiento, ¿quién prevalecería? ¿Cuál es el preferido de su gran familia? ¿Quién es más popular? ¿Quién es más exitoso? ¿Cuál es mejor?

Vemos en nuestro hermano los defectos invisibles, conocemos los puntos débiles, pasamos por alto sus virtudes, sobre todo si nos son ajenas. Compartimos dormitorio, nos vemos celebrar, nos escuchamos llorar en la oscuridad. Nadie nos saca más de quicio. No hay peor enemigo que el que tenemos dentro.

Una victoria con un rival desconocido y lejano nos deja un gusto tibio, ganarle un partido a tu hermano te da una dimensión real de la importancia de lo conseguido, conocemos sus gestos, entendemos su lenguaje, volvemos al mismo origen. En el arte es imposible perder y es milagroso ganar.

Seremos testigos de una batalla entre hermanos, dos entidades que se necesitan. Son mejores cuando chocan entre sí. Son peores cuando no se miran a la cara. Están encerrados en la misma ciudad. Los detalles los definen. Algo tan absurdo como el color de una camiseta nos pone de un lado o de otro. Se llenan de palabras y frases hechas para disfrazar lo iguales que son”. 

Los invito a leer “El Derbi Final”, un gran libro.

Pero debo apuntar algo, (muy importante para este espacio rojiblanco). Muchas veces nuestro rival excusa su situación en diferentes causas, desde las místicas, hasta las materiales. Por supuesto que no voy a juzgarlos, ni hablar de ellos o sus circunstancias, pero si quiero remarcar algo de nuestro club. Sobre todo porque creo que explica, al menos en parte, nuestra filosofía de hoy.

El Sevilla F.C. también conoció la derrota, incluso el descenso. Y también nuestra afición tuvo que seguirlos, apoyarlos y creer en ellos. Aunque no ganaran. Ahora estamos en tiempos mejores, y esto tienen muchas explicaciones, las que quería señalar, (porque si no las cuento aquí se perderán injustamente y nuestra afición merece saberlas), tienen que ver con la buena actitud del Sevilla F.C. ante nuestro libro: Coke es el único jugador vinculado y comprometido con esta antología y el hito cultural que representa. José Castro estuvo en la presentación, fue el único presidente presente. Joaquín Caparrós, fue uno de los padrinos, desde el minuto uno pudimos contar con él. Debemos agradecerlo, merecemos saber que nuestro club estuvo a la altura. Quizás estos mecanismos también estén atrás de nuestros éxitos. Quizás no sea sólo el azar, el dinero, o el momento milagroso. Quizás que contesten los mails, atiendan los teléfonos y estén atentos a los acontecimientos importantes de la ciudad también influya en tener un equipo ganador.

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