Échale huevos

Échale huevos

Un Barcelona infalible visita Nervión en un momento complicado
Las aventuras de Juan Macana, mucho más que un palangana | Episodio 17
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El sábado regresamos a casa hambrientos y emocionados. Íbamos inquietos por cómo iba a responder el equipo entre dos partidos tan importantes frente al Barcelona, no las teníamos todas con nosotros. Bueno, Jul sí que demostraba más fe en el equipo que Gan o que un servidor, pero es que si fuera por Jul ganábamos todos los partidos por cinco a cero. Por una vez acertó, pero es que siempre cree de manera ferviente que los partidos van a acabar así. Gan en cambio, es más cerebral, y por tanto, más pesimista. Es más, cuando el cenizo que se sienta en la fila más arriba de la nuestra empieza a pedir cambios, para lo que no espera más allá del minuto diez de la primera parte, es el primero que dice “Esto no pué ser, esto va a acabar mal”. Pero no acabó mal, vaya que no, y la única tristeza para nosotros fue que nuestro Coke jugaba en el equipo derrotado. Coke, un jugador madrileño que se hizo un hueco en nuestro corazón, porque eso es lo que entrega cuando juega, y nos duele como siguiera siendo de los nuestros. ¡Es que es de los nuestros para siempre!, añadiría yo.

Regresamos hambrientos porque se nos habían olvidado los bocadillos en casa, y a final de mes no estaba la cosa para comprar uno de salchichas en el Pizjuán. Y regresamos emocionados por los cánticos de ánimo al equipo cara al encuentro en el Nou Camp del próximo miércoles. ¡Échale huevos!, Sevilla, ¡échale huevos!, gritábamos al unísono. El mismo grito de guerra- Gan se encargó de recordárnoslo- con el que la grada bramó al unísono al final del partido de liga que precedió a la vuelta de la eliminatoria de Europa League frente al Betis después de haber perdido cero a dos en nuestro terreno, y que se saldó con un triunfo por el mismo tanteo y en los penaltis en el Villamarín, victoria en la que participó con el acierto en una pena máxima del lateral derecho del Levante el pasado sábado, un penalti fundamental, el segundo de la tanda, después de que Vitolo hubiera marrado el primero, y que inspiró al gran Jorge Andújar, nuestro inolvidable héroe en la final de Basilea, para debutar en la literatura en el libro de relatos El derbi final.

Saboreamos la victoria, que maridó perfectamente con los bocatas de tortilla que nos habíamos hecho. Nosotros le habíamos echado huevos. A la sartén, claro está, porque si no, a ver cómo íbamos a hacernos una tortilla. Y ahora deseábamos que el equipo se los echara también. Y Machín también. Que no se arrugara, que jugara como si el Nou Camp fuera la Bombonera de Nervión.

Jul y Gan se cabrearon bastante conmigo la semana pasada por el artículo que envié sin contar con ellos a La Colina de Nervión. Que si me había pasado tres pueblos, que si hasta el minuto ochenta, otra vez el minuto ochenta… Pero creo que en el fondo estaban de acuerdo conmigo. Sin embargo, cada partido es borrón y cuenta nueva, en especial si el equipo es capaz de reaccionar como lo hizo frente al Barcelona. Ahora toca soñar, rezar al que le apetezca…y pedir.

Jul y Gan, y también, cómo no, yo también, os pedimos que os dejéis el alma en Barcelona. Que luchéis hasta el último aliento. Que no os arruguéis. Que el fútbol es un deporte en el que el milagro se puede dar en un partido. Quizás no a lo largo de toda una temporada, pero sí en un partido.

Echadle huevos, que el Camp Nou sea una gran sartén donde cocinar nuestra tortilla. Que aparezca el Sevilla de las grandes ocasiones, el que le metió tres al Liverpool en cuarenta y cinco minutos, dos al Manchester United, otros dos al Betis. El que venció con Diego Capel al final de la avenida Diagonal y nos abrió las puertas a un título copero en el que destrozamos unos cuantos de colchones.

Si pasamos, Gan promete ser más optimista; Jul, más racional; el que se sienta sobre nosotros promete no pedir un cambio hasta la segunda parte; y hasta yo prometo que no abusaremos de nuestro vecino ni de su primo.

Por favor, echadle huevos. Porque este tierra merece otra historia y que algunos sueños se hagan realidad es lo primero para hacerla posible.





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