Algo se muere en el alma cuando un capitán se va… Esa fue la frase más utilizada en los mensajes de despedida hacía el que, hasta día de hoy, era nuestro capitán: Jorge Andújar Moreno, Coke. Personalmente, está frase representa de forma parcial la despedida del madrileño. Me explico… Es cierto que algo se nos muere en el alma al ver que el corazón del Sevilla FC se despide de toda la entidad; pero, no es cierto que se vaya… Se va, sí; pero no del todo. El espíritu de nuestro capitán seguirá inmune en nuestro vestuario.

La trayectoria de Coke no empezó de la mejor forma en el equipo rojiblanco. Es más, empezó de la peor forma posible: partidos muy malos, sin nivel para el Sevilla y pensando en una salida inminente para un jugador que no tenía sitio en un Sevilla que quería volver a conquistar una UEFA Europa League. En esa primera temporada generó dudas, muchas dudas… Pero, en su segunda temporada, empezando de suplente, consiguió disipar todas las dudas posibles hacia su persona y hacerse con el puesto de titular. A partir de esta segunda temporada, pudimos encontrar al mejor Coke posible: jugador que lo daba todo por la camiseta, trabajador, luchador e incansable.

Quizás Coke sea recordado por todos los sevillistas por empezar la jugada del M’Biazo, por sus dos goles en la final de Basilea o por su gen de capitanía y nexo de unión en el vestuario. Personalmente, lo recuerdo mucho más por su afán luchador y por saber sobreponerse a las dificultades. Dificultades que superó a base de trabajo, sacrificio y humildad. Para mí, un espejo donde mirarme. Un espejo con el que sé que si quieres, puedes; que no hay nada imposible y que el trabajo todo lo puede.

Al igual que Emery en su mensaje de despedida a Coke, me gustaría hacer énfasis en una anécdota que tengo con él. Cuando nadie confiaba en el madrileño, fui de los pocos aficionados que sí lo hizo. Siempre que iba a los entrenamientos, llevaba alguna foto para que me escribiera una dedicatoria que siempre terminaba con un GRACIAS. Antes lo entendía, y me agradaba. Pero ahora… Ahora me pregunto… ¿Gracias? ¿A mí? ¿No será al revés? ¡Gracias a ti! Creo que todos los sevillistas tenemos que estar más que agradecidos a Coke. No por sus cualidades futbolísticas (que al final salieron a la luz) sino por habernos dado una lección a los pequeños y a los mayores. La lección de que, reitero, si se quiere (con trabajo, sacrificio y humildad) uno puede conseguir todo lo que se proponga. Él se propuso vestir la camiseta rojiblanca con orgullo y ahora somos nosotros los que llevamos la suya con más orgullo aún si cabe.

Sólo queda darte las gracias a ti por todo lo que nos has enseñado en estas cinco temporadas como sevillista. Descubriendo a una persona humana y trabajadora tanto en los entrenamientos como en los partidos. Trabajadora por él, por sus compañeros, por el Sevilla FC…

Me despido de ti no con un adiós sino, como expongo en el título de esta humilde opinión, con un hasta pronto… Estoy seguro de que volverás. Para ello, sólo tienes que llamar a la puerta del tercer anillo. Te abrirá la puerta otro de los tuyos para darte de nuevo la bienvenida a tú casa, a tú templo, a tú estadio: el Ramón Sánchez Pizjuán. ¡Hasta pronto, amigo!

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