Del desánimo a la épica

Del desánimo a la épica

Lo mejor y lo peor de un partido que no dejó indiferente a nadie

Una medular envuelta en la duda
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El empate in extremis del Sevilla FC no deja en el tintero el deshonroso partido disputado por los de Machín ante el Eibar. La fuerza de Nervión impulsó a los jugadores en busca de la igualada, que llegó por medio de dos jugadores que no disputaron su mejor partido, Pablo Sarabia y Ben Yedder.

Desánimo generalizado

Como bien apunta nuestro querido columnista Manuel Machuca en su artículo de la semana, hay un estado de desánimo que sobrevuela Nervión. Es quizás el momento de más duda desde la llegada de Pablo Machín al banquillo sevillista. El Sevilla no ha comenzado el año 2019 de la mejor manera, pero febrero tampoco parece entonar los malos inicios. La falta de garra e intensidad del equipo en las tres cuartas partes del encuentro fueron determinantes para que el Eibar aprovechara para ponerse con ventaja en el aparentemente complicado Sánchez-Pizjuán.

Banega, desquiciado

El argentino no pasa por su mejor momento en el Sevilla FC. Las dudas contractuales con el Sevilla, unidas a sus errores sobre el césped, hacen que Banega no rinda como se espera en Nervión. Su entrada a destiempo y la doble amarilla lo condenaron a no terminar un partido torcido para el de Rosario desde el inicio. Su expulsión acarrea además sanción para el partido ante el Villarreal del próximo domingo, lo que puede paliar su cansancio para recuperar al Banega que todos esperan.

Goles con épica

Los tantos de la igualada sevillista llegaron de quienes no parecían tampoco hacer su mejor partido. Sarabia fue uno de los grandes protagonistas. Cuestionado por parte de la grada, con pitos incluidos, dio la asistencia del primero y anotó el segundo tanto. A base de datos el madrileño parece callar las voces de los que dudan de su compromiso con el Sevilla FC.

El otro agraciado de la noche en Nervión fue Wissam Ben Yedder. El delantero se estrelló una y otra vez contra los errores en ataque, pero en la recta final demostró que su olfato goleador que nunca hay que darlo por perdido.

De nuevo, Bryan

La nueva sensación sevillista, que además está de celebración por su mayoría de edad, volvió a poner en pie al Sánchez-Pizjuán y desatar el aplauso de su grada. Esta vez gozó de más minutos en su casillero personal, lo que deja ver su evolución en el esquema de Machín, del que cada vez debe ser más protagonista. Su frescura e ilusión de cumplir el sueño de todo canterano le llevarán también a Roma, aunque para ello tenga que renunciar a su convocatoria con la Selección Española sub-19.

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