La debilidad defensiva marca toda la temporada

La debilidad defensiva marca toda la temporada

El Sevilla no recibía tantas goleadas desde la campaña 63-63

 

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Desde que inició la temporada, el Sevilla viene evidenciando una debilidad defensiva muy notable que tocó fondo el pasado sábado, tras la contundente derrota sufrida ante el Betis por 3 a 5. Utilizando un símil médico, el equipo nervionense es un paciente con una herida de muerte que necesita urgentemente una intervención quirúrgica que detenga la hemorragia porque, de no hacerlo, se va a otra vida.

En la primera parte de la temporada, el Sevilla ha encajado cuatro o cinco goles en cuatro partidos (Spartak de Moscú, Valencia, Real Madrid y Betis), algo que no ocurría desde hacía mucho tiempo. Concretamente, desde la temporada 62-63, en la que el equipo sufrió un 0-5 en casa ante el Real Madrid, un 5-1 frente el Oviedo y, la peor goleada de todas, un 8-1 contra el Elche.

Entre los más goleados

De los seis equipos que ocupan los puestos europeos, los nervionenses son, claramente, los que han encajado más goles hasta la fecha: 27 goles en contra, por los 21 del Villarreal, 16 del Real Madrid, 18 del Valencia, 8 del Atlético de Madrid y 7 del Barcelona. Y, de los diez primeros clasificados, solo Betis y Eibar han recibido más goles que el Sevilla, 34 y 30, respectivamente.

La debilidad defensiva del Sevilla es tal que ha dejado marcada toda la temporada, cuando ésta se encuentra en el ecuador. El equipo aún es quinto, con 29 puntos, tras cuatro jornadas sin ganar, a tres puntos del Real Madrid (con un partido menos), pero a ocho del Valencia y a diez del Atlético de Madrid. Y ya siente el aliento del Villarreal, que está a un solo punto de los hispalenses. Los fallos defensivos ya han alejado mucho al Sevilla de la zona Champions y, de no corregirlos, puede correr peligro, incluso, la Europa League.

Óscar Arias y Berizzo, responsables

Esa debilidad en la defensa expone de manera clarividente los errores graves en la planificación deportiva durante la pretemporada, cuyos máximos responsables son el director deportivo, Óscar Arias, y el ex entrenador, Eduardo Berizzo. Rami se marchó al Marsella y su sustituto fue Kjaer, pero el danés no ha mejorado en las prestaciones al francés. Por otro lado, el técnico argentino apostó por Carriço y Pareja, dos jugadores más que amortizados en el equipo. Incluso, el defensa portugués tenía los dos pies fuera de Nervión, pero fue Berizzo quien decidió contar con él y el club lo renovó en verano.

Justo al inicio de la temporada, ambos jugadores, Carriço y Pareja, cayeron lesionados, confirmando que no eran jugadores fiables para el proyecto ambicioso que quería ejecutar el club. Aun así, ni el director deportivo ni el entrenador consideraron oportuno fichar a un defensa más. El tiempo les ha quitado la razón y Berizzo tuvo que recurrir en varias ocasiones al centrocampista Geis para conformar el eje de la zaga, cuando faltó Kjaer o Lenglet.

El otro déficit de la defensa se encuentra en el lateral derecho. Mariano salió el pasado verano rumbo a Turquía y su lugar lo ocupó Sebastien Corchia, que no ha rendido al nivel del brasileño. Berizzo utilizó más a Mercado en esa posición, pero el argentino es más central que lateral, y no tiene el potencial ofensivo que tuvieron otros laterales en el pasado.

El flanco izquierdo está ocupado por Escudero y Arana, además de Carole, cuya llegada nadie ha terminado de comprender y ha disfrutado de pocas oportunidades. El vallisoletano no está, ni de lejos, al nivel de la pasada temporada y Arana todavía no ha podido debutar. Es trabajo de Montella recuperar al mejor Escudero.

Un problema de sistema

Pero, la sangría que padece el Sevilla en defensa no es tanto un problema de jugadores, que también, sino de sistema. El equipo no sabe defender y la prueba más palpable es el tercer gol del Betis, que llega tras una posesión larga de los verdiblancos ante la pasividad absoluta de todo el equipo, no solo los defensas, sino de los diez jugadores de campo.

El Sevilla siempre se ha caracterizado por su solidez defensiva, por ser un equipo rocoso, al que era muy difícil marcarle, especialmente, en casa. A domicilio, encajaba alguna que otra goleada, pero era anecdótica, un punto negro en la temporada. El año pasado, con Sampaoli, el club apostó por un estilo de juego que concede más importancia al ataque que a la defensa y ese estilo ha continuado luego con Berizzo y ahora con Montella. Y es, precisamente, esta temporada, en la que el Sevilla está demostrando una vulnerabilidad atroz en defensa, impropia de un equipo de Champions.

Soluciones

El Sevilla necesita urgentemente una intervención que detenga la hemorragia. Cabe esperar y ver si Montella es el técnico adecuado para mejorar el entramado defensivo del equipo, un entrenador que también le gusta el juego con el balón y atacar más que defender. El primer paso ya lo ha dado, reconociendo, nada más aterrizar en Nervión, que existe un agujero en defensa que hay que tapar. Una solución, que ya ha trabajado Montella en Italia, es la de utilizar tres centrales y dos carrileros, pero ese sistema requiero de mucho ensayo y el tiempo corre en contra del italiano… y muy rápido.

Por otra parte, Óscar Arias debe acudir al mercado en busca de un central y, esta vez, apuntar mejor el objetivo porque ya no hay margen de error. Un defensa que sea contundente y controle bien las marcas, algo que hasta ahora no ha sabido hacer Kjaer. No es la primera vez que el Sevilla ficha centrales en invierno. Sirvan como ejemplo Lenglet, el más reciente, el año pasado, o Escude en 2006.

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