La visita a Butarque no se antojaba nada fácil con las bajas de Banega, Sarabia o Kjaer. Para colmo, el gol tempranero del conjunto madrileño dejó a cuadros al Sevilla, que sólo vio la luz al final del túnel en los últimos instantes gracias a un gol de Ben Yedder. Lo que resulta irónico es que fue en otro túnel, el de vestuarios, en el que complicó aún más el encuentro.

En boca cerrada

Sin Banega ni Sarabia, Franco Vázquez cargaba con el peso de la creación en el centro del campo. Ya dijo Spiderman que «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad», y el Mudo dejó claro ayer que a veces peca un poco de irresponsable. El comienzo del partido fue complicado para todo el equipo, ya que Mikel Vesga fue el más listo de la clase y remató un centro de Nyom en el minuto cinco de encuentro para dar la ventaja al conjunto pepinero. Las ocasiones del Leganés se comenzaron a suceder y el Sevilla no encontraba el hueco entre las ordenadas filas de su rival.

Poco a poco pareció despertar el equipo hispalense y Sergi Gómez tuvo una de las más claras del partido a balón parado, la gran baza del Sevilla ayer. La baja de Banega dejó al conjunto rojiblanco sin un jugador que filtrara pases y fuera el nexo con la delantera, optando sus compañeros por jugar al pelotazo. Esta técnica no funcionó y la defensa del Leganés no tenía problemas para despejar los centros que se iban sucediendo. Con este planteamiento sobre el césped muchos se preguntaban dónde estaba Franco Vázquez. El argentino es especialista en desatascar situaciones complicadas, pero ayer parecía atado de pies y manos ante la presión del equipo local.

Ben Yedder seguía intentando colarse entre la defensa pepinera pero sus intentos eran en vano. Ni André Silva era capaz de ganar los duelos aéreos ni Navas o Escudero eran capaces de penetrar por las bandas. El Sevilla no paraba de chocar contra un muro que pudo derrumbarse al final de la primera mitad, pero que acabó siendo la condena del conjunto hispalense.

Tras una dura entrada al borde del descanso, Hernández Hernández perdonó la segunda amarilla a Nyom. Este gesto del árbitro fue muy discutido por los jugadores sevillistas, llegando a ser amonestado Mercado por quejarse. Con la entrada de los futbolistas al túnel de vestuarios todo parecía indicar que iba a ser una segunda parte dura, pero que el Sevilla podría remontar. Hasta que por radio se anunciaba que el colegiado había expulsado a Franco Vázquez en el túnel de vestuarios. La actitud del argentino de esperar al colegiado en el túnel de vestuarios es más de padre en un partido amateur que de un futbolista profesional.

Cambios sin resultado

Promes saltó al terreno de juego en la segunda parte para sustituir a un lesionado Navas. Las internadas del holandés tampoco llegaron a buen puerto y el juego empezó a desarrollarse en el centro del campo. Los jugadores del Leganés tocaban y tocaban sin presión alguna. El Sevilla esperaba pacientemente la oportunidad de salir a la contra, pero esa oportunidad no iba a llegar sin balón. Roque Mesa y Amadou se pusieron el mono de trabajo y consiguieron forman una pareja intratable tanto ofensiva como defensivamente. El francés fue de los mejores del encuentro e incluso se atrevió a salir con el balón jugado en varias ocasiones, demostrando que está siendo infrautilizado por Machín.

Gnagnon y Nolito fueron los cambios restantes del conjunto hispalense. El central sustituyó a Mercado y el sanluqueño a André Silva, en un intento desesperado de Machín de apelar a la calidad que le queda. Es cierto que algo resta de aquél jugador que enamoró al Manchester City cuando jugaba en el Celta de Vigo, pero su mala forma física no deja que sea su calidad lo que resalte.

Por otro lado, a Hernández Hernández se le iba poco a poco el partido de las manos. Las faltas se sucedían y el colegiado dejaba jugar, pudiendo haber expulsado a jugadores de ambos conjuntos en diferentes jugadas. El árbitro canario se vio superado por la tensión de un encuentro que dejó claro que no hay rival débil.

Un aliado inesperado

Con los tres cambios sobre el terreno de juego, el Sevilla recibió la visita de un aliado que sorprendió a todos. Tras una tarde de sol, la niebla hizo acto de presencia en Butarque. El conjunto hispalense aprovechó su superioridad aérea y la niebla para intentar colar el balón en la portería de Cuéllar. Amadou reventó el palo de un cabezazo en el minuto 80 y En Nesyri respondió de igual manera ocho minutos más tarde. El partido parecía haber llegado a un punto muerto hasta que volvió a aparecer el de siempre.

Wissam Ben Yedder aprovechó la mala colocación de Siovas y remató a placer un centro medido de Roque Mesa al fondo de las mallas. El canario sigue sumando buenos minutos como jugador sevillista mientras que el franco-tunecino continúa a lo suyo, marcando goles importantes. Con este gol, Ben Yedder cierra la temporada con ocho goles y cinco asistencias, siendo el jugador con más participación después de Sarabia.

Un Sarabia que no se perdió el encuentro y que bajó al vestuario a escuchar la charla de Machín tras el partido. En el vídeo mostrado por el Sevilla se puede ver a un Franco Vázquez roto por su acción. El argentino aparece cabizbajo, entonando internamente el mea culpa más sentido que se haya escuchado en el vestuario sevillista desde hace tiempo, y es que la autocrítica es clave en el planteamiento grupal del técnico soriano. Lo que muchos aficionados han descubierto en Butarque es que a Franco Vázquez el mote le viene al pelo. Si te llaman «Mudo», ¿para qué abres la boca, «miarma»?

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