Sevilla y Molde protagonizaron la reanudación de la Europa League en el Sánchez Pizjuán. Tras varios meses centrados en Liga y Copa del Rey, los de Emery partieron como favoritos ante los noruegos y no decepcionaron. Un partido muy serio y un Llorente desconocido catapultaron al equipo hispalense en el marcador, poniendo pie y medio en la siguiente ronda, a expensas de completar el trámite de la vuelta en campo noruego.

Emery alineó de salida al guardameta David Soria, para propiciar la rotación en la portería y premiar al joven canterano, quien no disputó la pasada ronda de semifinales de la Copa del Rey. Junto a él, un equipo en el que se mezclaron titulares y teóricos suplentes, destacando, en punta, el delantero riojano fichado el pasado verano. Los nervionenses salieron enchufados desde el comienzo, a pesar de que los visitantes disfrutaron de algunas llegadas con peligro durante los primeros minutos. Carriço tuvo un par de despistes que David Soria o la defensa hispalense corrigieron sin mayores problemas. Las primeras llegadas las protagonizaron Vitolo y Banega, que metieron el miedo en el cuerpo a los jugadores del Molde. Estos respondieron con juego duro a los locales, que fueron objeto de duras entradas. Sin embargo, el Sevilla respondió como sabe, con fútbol. En el minuto 36Llorente se zafó de varios jugadores visitantes en su avance hacia la portería noruega. Desde el centro del área, soltó un zapatazo que envió el esférico hasta el palo derecho del meta noruego, Horvath. Tras rebotar en la madera, se coló dentro de la portería, significando el primer tanto de la noche. Durante los minutos restantes de la primera parte, el ex de la Juventus tuvo otra ocasión para agrandar la distancia en el marcador, pero su remate de cabeza se marchó desviado.

Tras el descanso, la afición sevillista se llevaría otro alegrón. En el minuto 48, Coke puso un balón de oro a Llorente dentro del área. El riojano recogió bien el cuero y, de un potente derechazo, lo metió en la portería noruega. Segundo gol del riojano, que vivió una noche mágica en el coliseo sevillista. El partido era cien por cien rojiblanco. Muestra de ello fue que los laterales se sumaban constantemente al ataque. Coke, muy acertado, incluso tuvo una ocasión de oro para lograr un tanto. En el minuto 60, el madrileño se plantó en la frontal del área y, viendo adelantado al meta visitante, lanzó una vaselina que se estampó en el larguero, acompañada del uy del respetable. Unos minutos más tarde, en el 72, el delantero de moda en el Sevilla, Kevin Gameiro, consiguió el tercer gol del encuentro. El delantero perforó la portería de Horvath merced a un potente disparo con su pierna derecha, tras asistencia de Vitolo. No fue suficiente para el equipo hispalense. N’Zonzi y, de nuevo, Gameiro y Coke, tuvieron ocasiones muy claras para conseguir el cuarto, pero el marcador ya no se movería.

Misión cumplida

Los de Emery consiguieron el principal objetivo que se tenían marcado: un marcador holgado con el que poder dar la eliminatoria por sentenciada. Este resultado permite afrontar el partido de vuelta, la semana que viene, con cierta tranquilidad. Además, tras ese encuentro tocará visitar al FC Barcelona en Liga, por lo que con la amplia diferencia conseguida, los sevillistas tendrán permitido pensar algo más en el partido ante los culés y reservar algún peso pesado del equipo.

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