Okay celebra el gol conseguido ante el Sevilla | Imagen: La Liga

Sigue ofreciendo argumentos para que se le denomine el resucitador de equipos. El Sevilla volvió a ofrecer su peor versión a domicilio y vuelve a caer lejos de Nervión, esta vez ante el Celta de Vigo. Tras el horrible partido que realizaron los sevillistas en el Camp Nou que supuso la eliminación de la Copa del Rey, volver a sumar de tres en liga se antojaba obligatorio. Y eso que el conjunto rival parecía el idóneo para volver a la victoria lejos del Sánchez-Pizjuán, que se remonta ya al 29 de septiembre. El Celta, que acumulaba cinco encuentros consecutivos sin conocer la victoria, con su estrella lesionada y con el entrenador pendiendo de un hilo, se llevó el choque con el solitario gol de Okay pasada la media hora de encuentro.

Agarrotados

Este contexto marcó la primera mitad entre Celta y Sevilla. Los vigueses, más preocupados de no conceder que de crear peligro arriba, apenas inquietaron la portería de Vaclìck durante la primera mitad. No corrió mejor suerte el Sevilla, que no lograba superar al Celta en el medio del campo, ni elaborar jugadas de peligro. Y es que puede decirse que hasta el minuto treinta, ambos guardametas fueron dos espectadores más del partido de Balaídos. La opción más reseñable de la primera mitad fue el choque entre Arana y Maxi Gómez, que acabó propiciando la sustitución del brasileño tras el fuerte choque.

Fue pasada la media hora de juego cuando el Sevilla logró llevar algo de pelibro sobre la portería de Rubén Blanco. Pero una aportación muy pobre, que ni siquiera acabó poniendo el susto en la grada gallega. Un contragolpe dirigido por André Silva ponía la esperanza para que llegase la primera ocasión sevillista. El luso cedió el balón a Promes que entró por la banda derecha libre de marcas, pero su centro no conectó con Sarabia, quien esperaba el balón para rematar a portería. Tímida llegada de los de Machín, a la que se le sucedieron dos más con el mismo resultado.

Tras las tres tímidas incursiones nervionenses, Boufal aprovechó un balón en largo para superar a Mercado y lograr la única ocasión celeste. El atacante local disparó desde fuera del área, pero Vaclìck bien situado apenas tenía que esforzarse para atrapar el chut. Tras la pobre primera mitad ofrecida, ambos equipos encararon el túnel de vestuarios, con la esperanza de que en la segunda parte ocurriera algo que le diese emoción al encuentro.

Aumenta la crisis

Se reanudó el encuentro y empezó con el Celta volcado arriba. Con más valentía que la ofrecida en la primera mitad, Jozabez remató desde la frontal del área, para que de nuevo atajara sin problemas el guardameta sevillista.  Pero fue el Sevilla el que sí logró crear peligro sobre la portería de Rubén Blanco. Quincy Promes consiguió desbordar a Juncà y realizó un centro peligroso que Hugo Mallo despejó a córner. En la prolongación de la jugada, la estrategia de Machín salió a relucir en el césped de Vigo. Banega centró al área y Ben Yedder remató sobre el arco vigués. Rubén Blanco la despejó a córner. El encuentro por fin se abrió y ambos equipos buscaron la portería rival con más ahínco.

Con el Celta buscando más la portería sevillista, los rojiblancos hoy de rojo, buscaban el contragolpe y a Quincy Promes, para que siguiese buscando el desborde y lograr centros que llevasen peligro. Pero la más clara para el Sevilla llegó sin elaboración alguna. Un saque largo de Vaclìck encontró la cabeza de André Silva, quien prolongó hacia el área viguesa y dejó a Ben Yedder delante de Rubén Blanco. El francotunecino se la jugó con el disparo al palo corto y precisamente el poste fue el que evitó el primero del Sevilla en Balaídos.

Y en los mejores momentos del Sevilla durante el encuentro, llegó el gol local. El Sevilla volvió a pagar el balón parado, pero esta vez en su área. El centro al primer palo lo prolongó Maxi Gómez para que Okay, sin oposición alguna, enviara al fondo el balón a la red de Vaclìck. Con el tanto local, al Sevilla le entraron las prisas, pero lejos de crear alguna acción con la que igualar el encuentro, acabó sucumbiendo ante el Celta de Vigo. Otra vez la cara de fuera de casa, otra vez el papel de resucitador de equipos.

Okay aprovechó el fallo

El único tanto del encuentro llegó tras un grave error defensivo. El lanzamiento de esquina del conjunto celeste sirvió para conseguir los tres puntos del encuentro. Maxi Gómez prolongó al segundo palo, con rebote incluido, y Okay llegó sin marcas dentro del área pequeña. El remate, que cerca estuvo de fallarlo, acabó encontrado portería y dejó el único gol para el Celta.

Por su parte, el Sevilla ofreció muy poco y apenas tuvo la de Ben Yedder para conseguir el gol que acabase con la mala racha fuera de casa, pero el francotunecino acabó enviando el balón al poste en la antesala del gol de Vigo. Tampoco hubo reacción al gol del Celta y el Sevilla volvió a dejar escapar tres puntos vitales para afianzar la plaza de la Champions League.

Suplicio a domicilio

El Sevilla volvió a atascarse lejos del Ramón Sánchez-Pizjuán. Ante el Celta, que venía de una racha de cinco encuentros consecutivos con derrota, los de Machín volvieron a mostrar su peor versión. Una primera parte insignificante en cuanto a juego ofensivo y, tras la segunda mitad que acabó con el gol de Okay, los de Nervión dejan escapar tres puntos vitales para la aspiración de la Champions y tendrá que esperar a los resultados de mañana para saber si la distancia con los primeros clasificados aumenta y si se reduce el margen que mantiene con sus perseguidores.

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