El Sevilla recibió en casa a la cenicienta del grupo. Los de Machín venían de caer en el Camp Nou ante el Barcelona, habiendo dado la cara, pero con menos puntería que un indio en una película del salvaje Oeste. Con la cabeza puesta en todo lo que viene, el técnico soriano decidió hacer rotaciones ante el Akhisar. Los turcos no parecían un problema, a priori, para el conjunto hispalense y la segunda unidad del Sevilla dejó claro que también tiene mucho que decir.

Fantasía animada

Franco Vázquez está malacostumbrando a la afición del Sevilla. Al argentino no le basta con demostrar que es pura magia, sino que también se dedica a callar bocas. En la primera que pudo, taconazo para que el conjunto hispalense se marcara una jugada de fútbol sala, al primer toque, que remató Roque Mesa con su gol. El gladiador de Canarias lanzó un misil imposible de parar para el portero turco, que vería cómo su equipo se desmoronaba en menos de sesenta segundos.

Un minuto. Eso fue lo que tardó el Sevilla en darle la puntilla al Akhisar, lo que tarda James Bond en desactivar una bomba… y le sobran 55 segundos. En una jugada que recordó a su primera etapa como sevillista, Aleix Vidal provocó un penalti tras realizar un sprint digno del mismísimo Forrest Gump. Sarabia anotó el tanto desde los once metros y ya suma siete goles en siete partidos. Con la ventaja, el equipo rojiblanco se relajó, pero la Bombonera quería más. Como si fuera el Coliseo romano, la afición pedía un espectáculo a la altura de la noche. Y el equipo respondió.

Una noche chispeante

Cuenta la leyenda que el dios nórdico Loki guardó sus poderes en una máscara y quien la poseyera se convertiría en el rey del engaño y la pillería. Por Nervión, aseguran que un joven holandés llegado de Rusia la traía en el equipaje. Corría el minuto 36, cuando Franco Vázquez volvió a hacer una de las suyas con un pase picado perfecto para Promes. Él decidió adornarse y rematar de chilena. Cuando todo parecía quedarse en una anécdota, la máscara hizo de las suyas y el balón se le escapó al meta turco. De su mano rebotó a su pierna. De ahí, al palo y de nuevo a la pierna, para finalmente dar en la mano y rodar hacia la portería. Una jugada más digna de pinball que de fútbol, que significó el primer gol -y no el último- de Promes con la camiseta sevillista.

Seguía tocando el Sevilla ante un Akhisar que esperaba, como los 300 espartanos, la crónica de una derrota anunciada. Los turcos lo intentaban, pero no eran capaces de salir y si llegaban a conseguirlo, la defensa sevillista se encargaba de frenarlos. Vázquez seguía a lo suyo haciendo sombreritos, dando taconazos o pases imposibles, impartiendo clases de magia… de esas que sólo se dan en Hogwarts… o en Argentina. Tras el descanso, el Sevilla quería más y el gol no tardó en llegar. Muriel decidió mandar un obús a la portería del Akhisar que rebotó en la mano de un defensa turco y despistó al meta Lukac, quien tampoco estaba teniendo su noche. Él fue el titular en ese partido porque al guardameta que suele jugar le metieron cinco en el partido anterior… y el entrenador buscaba un cambio bajo palos… pero el cambio fue de cara, nada más. Volvió a sonreír el colombiano y volvió a rugir el Sánchez Pizjuán.

Suma y sigue

Machín optó por hacer tres cambios antes del sesenta de partido, pensando más en darle minutos a los menos habituales que en el resultado. Los primeros en entrar fueron Arana y Nolito, sustituyendo a Navas y Sarabia, ovacionados por la afición de Nervión. Cinco minutos después Carriço dejó su sitio a Amadou y la grada se volcó con el portugués. El capitán se dejó las manos aplaudiendo a los suyos, que lo ven como el renacido, cual DiCaprio en su único Oscar, y está disputando una gran temporada en el eje de la zaga.

Poco le importaron los cambios a Vázquez y Promes, que decidieron volver a hacer de las suyas. Con Arana como intermediario, el argentino puso otro pase de espuela para que el lateral brasileño centrara. Promes decidió bailar con el defensa turco hasta que remató, a palo cambiado, para hacer el segundo de la noche y volverse a colocar La máscara. Celebración cómplice entre Arana y Promes, que han pasado de extras a protagonistas en una noche.

Los goles caían, pero el Sevilla quería más. Esta vez, la avaricia no rompió el saco y el cuadro hispalense consiguió su mayor goleada histórica en Europa. Tras lesionarse en el derbi, Mercado reapareció -como titular, puesto que ya jugó en Barcelona por la lesión de Kjaer- ayer frente al Akhisar de forma magistral. El argentino se disfrazó de delantero para aprovechar un nuevo error del meta turco. Saque de esquina botado al segundo palo que se le escapó a Lukac, para que el central sevillista controlase con el pecho y rematara mientras cae el balón.

El Akhisar fue espectador de lujo en una noche histórica para los de Nervión, que suman 12 goles en tres partidos para dejar claro al resto de los equipos de la competición que este año es… El retorno del rey.

1 Comentario

  1. SOY SEVILLISTA PERO…

    Ese partido tenía que haber salido con el FC FARSELONA y no con un equipo que quizás también saldría goleado si hubiera jugado con el Coria (club al que respeto y admiro mucho, ya que jugué en él)

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