Como Ave Fénix, resurgir de sus cenizas. Eso pensará el técnico sevillista, Pablo Machín, tras las dos duras derrotas sufridas ante FC Barcelona y Celta de Vigo. Y es que el encuentro del domingo ante la SD Éibar ha cobrado una importancia vital. El Sevilla necesitaba volver a la senda de la victoria ante los suyos para mantener el colchón de puntos ante sus perseguidores. Y para dicha cita, el técnico soriano, tanto por rendimiento como por la ausencia de efectivos, lo tiene claro: Quincy Promes y diez más.

Rápida adaptación

La contratación de Quincy Promes fue el movimiento de Joaquín Caparrós más aplaudido por los aficionados como director de fútbol del Sevilla. El atacante holandés llegaba con un gran cartel, con el que los analistas de este deporte lo catalogaban como el mejor jugador fuera de las cinco grandes ligas. Pese a la expectación levantada, en Sevilla fueron cautelosos con Quincy, pues conocida es la difícil y, en algunos casos, larga adaptación que este tipo de incorporaciones sufren cuando llegan a La Liga. Del gélido Moscú a la capital de Andalucía. Apenas cuatro meses después, el atacante sevillista ya se postula como un recurso clave para Pablo Machín. Sus últimas apariciones en Copa del Rey y La Liga han dado rienda suelta a la ilusión entre la afición rojiblanca.

Reconversión al carril

Promes llegaba a Sevilla con un gran saco de goles en tierras rusas a sus espaldas. Club y afición veían en el holandés un valor seguro en ataque para aportar gol a la segunda línea. Promes, acostumbrado a gozar de espacios en Rusia, no se veía cómodo en la posición de 9 en la que Machín usó al jugador en sus primeras apariciones. Sin embargo, las lesiones y la falta de recursos obligaron al técnico soriano a usar a Quincy como carrilero diestro. Y fue entonces cuando explotó. El sevillista se muestra incombustible en dicha posición en la que, además de sus peligrosas galopadas por la banda, se está mostrando bastante correcto en tareas defensivas. Las ganas de triunfar del jugador en el Sevilla FC se ven reflejadas en su compromiso. No le importa dónde, sólo quiere jugar y cumplir con las expectativas levantadas. Entre tanto, Promes suma ya 31 partidos con la elástica sevillista en su primera temporada y el del domingo será el 32, pues Machín lo tiene claro: ante el Éibar, Quincy Promes y diez más.

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