Andar sin ruido

Andar sin ruido

Sarabia: “El penalti ha sido clave”
Silva y Sarabia, cara y cruz frente al Rayo Vallecano
No bastó con dar la cara

Este domingo, uno de los mejores pilotos de Fórmula 1 de la historia, el asturiano Fernando Alonso, se ha retirado de la competición. Este domingo también, River Plate y Boca Juniors protagonizaban la enésima vergüenza del fútbol argentino, espejo de una sociedad de élites corruptas. Y también este domingo, y lo que queda, continuaba la reflexión periodística en La Corte (aunque para corte, el de Eibar, ¿no?) acerca de si el entrenador recién renovado por tres años iba a hacer el indio (Solari) esta temporada (y las dos siguientes del contrato) o habría que volver a fichar a Casillas, y de paso, a Raúl. Por supuesto, no tenía interés alguno, el partidazo que hizo el Eibar (para ellos sus derrotas nunca son mérito del contrario), ni que el Sevilla sea el nuevo líder del campeonato liguero, ni mucho menos que La Colina de Nervión haya sido elegido en la gala Blogosur como el mejor blog deportivo del año. A los catetos de las colonias, chachas y conserjes de sus series de televisión, no nos hacen caso. Y de momento, mejor, que sigan así.

Lo nuestro ha de ser andar sin ruido, como el título del libro de relatos del escritor Carlos Frontera. Sin ruido, y soñar con seguir así hasta cuando se pueda. Y soñar también con que el merengue monárquico siga haciendo lo que el apodo de su entrenador. Pasito a pasito, suave, suavecito, el tiempo nos dirá hasta dónde llegamos. Sería un milagro, en un escenario manifiestamente bipartidista como el que padecemos, que esta ilusión llegara hasta el final. Precisamente por eso tenemos que estar alegres, porque la alegría puede durar poco en la casa de los no llamados mediáticamente a tales batallas.

Sin embargo, qué bonito sería que un equipo sin padrinos ni jeques u oscuros multimillonarios al frente, pudiera pelear por la fruta prohibida. Un club de capital social repartido entre sevillistas, que radica en una de las comunidades más pobres de Europa, asaltando los cielos sin necesidad de coleta, mientras la bicefalia rojigualda, esa que solo difiere en el número de rayas, se entretiene en discutir si deben volver Iniesta o Casillas.

Andemos sin ruido, soñemos con el sorpasso, paso a paso, que para eso tenemos una Semana Santa extraordinaria y sabemos de qué va.

Ojalá no nos cacen a Sarabia en enero, aunque solo sea para jodernos.

Es pronto para soñar. Las alarmas aún no han saltado en la depresiva capital del reino merengue, quién sabe lo que podrá pasar. Puede que si persisten en hacer el indio (Solari) hasta nos apoyen en la batalla final, si es que llegamos con fuerzas para que los catalanes no nos echen el lazo (amarillo o blaugrana, tanto da) ni el de los colchones Wanda.

Será casi imposible, pero, ¿y si no lo fuera? ¿Y si desde Andalucía pudiéramos cambiar el devenir del fútbol español? ¿Y si desde Andalucía le diésemos la vuelta al panorama nacional como ya lo hicimos un 4 de diciembre, un 28 de febrero?

Caminemos sin ruido. El 2 de diciembre se podrá dar un nuevo paso, en Andalucía y en Vitoria. Que sea hacia adelante o hacia atrás, ya se verá. Sueñan es de ingenuos, y también de valientes. Soñar es gratis, así que, ¿por qué no soñar? Pero no ronques, sueña sin ruido. Ssshhh.

P.D. de Manuel Machuca: este artículo es suyo, sin que Jul ni Gan hayan participado. No se ha debido a conato de rebeldía alguna por parte del autor, bastante poco dado a ello a pesar de que cuenta menos que Gnagnon para elegir los temas, sino a la activación del protocolo de suicidios en el bloque donde reside junto a esas estrellas mediáticas. Sus reales vecinos fueron sorprendidos por Jul y Gan cuando estaban a punto de autolesionarse sin misericordia. Esta pareja de moda, conocidos en el barrio, no como Jul y Gan, sino como André y Wissam, acudieron la noche del domingo al apartamento donde residen sus vecinos con la sana y solidaria intención de darles el pésame por sus tristes resultados ligueros, siendo sorprendidos los interfectos escribiendo sendas cartas de despedida, plagadas de faltas de ortografía, por cierto, mientras llenaban la bañera de agua caliente. El agua, a decir de Jul, estaba bastante fría, lo que sin duda reflejaba la falta de liquidez (no del agua, que lo es, sino de ellos) para pagar el butano, lo que les recordó tiempos no muy lejanos del equipo del vecino. No obstante, y a pesar de la gélida temperatura del líquido elemento, sobre la lámina de agua flotaban diversas maquinillas de afeitar con vellosidades incrustadas, lo que indujo a sospechar a Jul y a Gan, a este sobre todo, que los vecinos tenían intención de acabar la temporada por la vía más drástica y que no lo iban a conseguir debido a que, si bien había un exceso de posesión (de maquinillas marca Setienmatic), estas cortaban tan poco que antes que heridos hubieran muertos de aburrimiento. Ello ha impedido que participen, muy a pesar suyo, en la redacción de la columna. Esperan reincorporarse al grupo para la próxima semana, siempre y cuando la Roma a uno y el Olimpiacos a otro, no les moje la oreja a los vecinos y pueda agravar la situación anímica que vienen padeciendo.





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