Primer partido en casa en esta temporada y, de nuevo, empate. Son ya tres campañas seguidas cosechando un punto en el encuentro inicial en feudo nervionense, aunque en esta ocasión, la mala suerte y la poca finalización fueron esenciales. El Sevilla tuvo falta de gol, pero realizó un encuentro muy completo que arroja importantes conclusiones. Por un lado, el equipo está asimilando cada vez mejor los conceptos de juego y asentándose con una defensa muy potente. Sin embargo, el encuentro dejó a las claras la necesidad de gol, sea con nuevas incorporaciones o a partir del juego.

El Sevilla, condenado por un fallo

Aun así y a tenor de lo anteriormente comentado, el conjunto nervionense solo concedió un tiro a puerta a su rival en todo el partido. Por desgracia, no necesitó más. Aunque la jugada presentaba un cierto desnivel defensivo, el movimiento realizado por la zaga fue más que correcto, tratando de dejar en fuera de juego a Denis Suarez con el último pase. No obstante, los de Lopetegui volvieron a conceder varios pases entre líneas tal y como ocurrió contra el Granada, lo cual permitió al Celta manejar mejor sus jugadas en ciertos momentos. Pero la principal penalización fue la falta de gol. Tanto la concreción como el último pase brillaron por su ausencia, más allá del tanto marcado por Franco Vázquez en un lanzamiento de falta.

Pero en líneas generales, el partido del Sevilla fue muy interesante. Se sigue apreciando una idea de juego detrás de todo el esquema, con dos mediocentros en constante movimiento y laterales muy ofensivos. La presión tras pérdida no fue desmedida, sino más bien ordenada, contemporizando en multitud de ocasiones y cubriendo las líneas de pase con atención. Esta jerarquía se puede extender a una defensa férrea, liderada por Carriço junto a un Diego Carlos imponente, tanto por arriba como a ras de suelo. Un único fallo condenó el resultado tras un encuentro prácticamente impoluto.

Jordán sigue demostrando su clase

El jugador catalán deleitó a la hinchada sevillista con un juego fabuloso. Con gran presencia en el campo, el ex del Eibar apoyaba la salida de balón para después llegar a las inmediaciones del área rival y colaborar en el ataque. Su colocación en fase defensiva fue magistral, siempre pendiente del movimiento de balón y los rivales a su alrededor. Igualmente, en la creación de juego, sus cambios de orientación así como sus giros alrededor de la pelota permitieron una circulación mucho más desahogada para sus compañeros. Jordán se ha hecho fuerte en el equipo titular y va a ser muy difícil que salga de ahí.

De Jong, desacertado

El delantero holandés está encontrando muchas dificultades para lograr su primer gol oficial como sevillista. Lo cierto es que, por el momento, sus mayores aportaciones en el juego consiste en marcar a los centrales. Más allá de ello, su entrega es incuestionable, incluso ayudando en defensa. Pero de cara a gol la situación es mucho más compleja. Junto con ello, a la hora de recibir el balón, ralentizaba demasiado el juego, haciendo que la jugada fuera mucho menos sorpresiva. Los centros al área no fueron los mejores, lo cual provocaba que su juego por alto fuera neutralizado. De Jong sigue sin encontrar su lugar en ataque, algo que puede revertir completamente al lograr la principal misión de un delantero: el gol.

En definitiva, el Sevilla realizó un partido de dominió constante. Concedió muy poco a su rival, pero sólo eso fue suficiente para conseguir el empate en un encuentro marcado por la falta de puntería. Al menos, las conclusiones finales fueron muy claras, dejando tiempo de reacción para todas las partes.

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