Contra todo pronóstico, el Sevilla FC Femenino afronta este domingo las semifinales de Copa de la Reina. El conjunto, dirigido ahora por Cristian Toro, dio la sorpresa en los cuartos al vencer a domicilio a uno de los pesos pesados de la Liga, el Levante. El equipo compitió a gran nivel en todo momento y logró vencer en los penaltis.

Esto da espacio a la ilusión de llegar, cuanto menos, a la final. Pese a que la situación en Liga hace que no puedan estar 100% implicadas en la competición del KO, lo primordial este fin de semana es vencer en Anoeta y llegar a la primera final de Copa de la historia del conjunto sevillista. De esta forma, el conjunto hispalense está a solo dos victorias de hacerse con un título.

Un escenario motivante

En el mundo del fútbol masculino lo extraordinario es que un equipo de Primera división (o de segunda) no juegue en su estadio. Es justo lo contrario a lo que pasa en el mundo del fútbol femenino. Toda jugadora valora mucho la apertura de un gran estadio, la motiva, se siente más profesional… La Real Sociedad, como ya ha hecho en otras ocasiones, abrirá Anoeta a sus jugadoras y las sevillistas podrán disfrutar de jugar en un estadio. El escenario es el idóneo para hacer disfrutar de un juego competitivo y gustoso al público, que por territorio será generalmente vasco.

Cuestión de psicología

Al motivante hecho de que el partido sea en un gran escenario, como es Anoeta, se le suma la situación actual del Sevilla FC. Pese a su posición en la tabla, el equipo está completamente renovado. Ahora se ve alegría en el terreno de juego, una que estuvo escaseando mucho en momentos claves de la temporada. Ya no existe tal escasez goleadora que se dio a mediados de la primera vuelta liguera (de hecho, el pase a cuartos de Copa se debió a un gol en propia puerta de la EDF Logroño).

Quizás el cambio en el cuerpo técnico haya sido un factor determinante para que las jugadoras comiencen a creerse capaces y a sacar todo el potencial que poseen. Además, las victorias aumentan los ánimos. Vencer a la Real Sociedad (además de suponer una revancha al 0-2 en liga en la ciudad deportiva sevillista), es un aliciente para mejorar la confianza y la motivación también en la Liga.

Dificultades

El conjunto hispalense tiene una prioridad clara: la permanencia. El tener que centrarse en algo tan importante hace que pueda restarse importancia a ganar este trofeo. A eso se suma la cantidad de jugadoras que hay en enfermería. Con las lesiones, el Sevilla tiene que esforzar mucho a las jugadoras que sí están disponibles. Puede que haya alguna vuelta para este choque, en función de cómo evolucionen las lesiones musculares de jugadoras como Amparito, Raquel Pinel o Alicia Fuentes.

La Copa

Pese a todo esto, el Sevilla femenino quiere la Copa y competirá por ella. Maite Albarrán, en una reciente entrevista a El Diario Vasco así lo ha dejado entrever. “Está claro que la prioridad es la permanencia en Primera, pero la Copa genera ilusión. Ganar la semifinal nos daría un subidón anímico para afrontar la Liga de otra manera”. Ella ya conoce lo que es ganar este trofeo, lo hizo en su etapa como jugadora sportinguista en 2015. Ese año, Sporting Club de Huelva se enfrentaba en la final curiosamente al Valencia de Cristian Toro. El técnico sevillista no querrá perder la oportunidad, nuevamente, de hacerse con el título. En caso de superar  a la Real Sociedad, la final tendrá como escenario Los Cármenes y, por primera vez, la reina de España será espectadora del encuentro.

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