Desde que se abriera el mercado de fichajes, una de las grandes demandas de la afición nervionense (y del técnico) ha sido la contratación de un nuevo goleador, sobre todo mirando las cifras obtenidas por el Sevilla en la pasada campaña y sus problemas más que evidentes de cara a portería. Después de barajar diferentes nombres, tales como Bas Dost y Batshuayi, y de haber mantenido contacto con algunos otros arietes, entre los que destaca la figura de Maxi Gómez (actualmente jugador del Celta de Vigo), la dirección deportiva del Sevilla ha decidido dar un paso adelante en el fichaje del nuevo delantero y ha ofrecido quince millones de euros por Vincent Aboubakar al Oporto.

Una operación factible

Según parece, la negociación entre ambos clubes podría ser bastante fluida, a lo que se añade que el camerunés no vería con malos ojos fichar por un Sevilla que en los últimos años se ha posicionado entre los mejores equipos de Europa. Del lado sevillista, a Machín le sería grato contar con el jugador, cuyo perfil se ajusta a las exigencias del técnico y a las de su estilo de juego.

Por qué Aboubakar

Con veintiséis años de edad y uno con ochenta y cuatro de altura, Aboubakar se presenta como uno de esos delanteros centro diestros rematadores, con precisión de cabeza, con una gran potencia física y resistencia (que no son óbice para que también se destaque en él una gran agilidad a la hora de regatear) y, sobre todo, con mucha fiabilidad de cara a portería. Además, su comodidad dentro del área y su facilidad para asociarse con la media punta lo convierten en un quebradero de cabeza constante para la defensa rival.

En resumen, la necesidad de hacerse con los servicios de un goleador a dos semanas y media del comienzo de La Liga, la asequibilidad del precio y el visto bueno de Machín han favorecido la situación actual de puja por Aboubakar.

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